—Tenías razón es mejor esperar en tu habitación. Me empiezo a desesperar con tanto turista quejumbroso.
—¿Cómo le haces entonces para soportarlos en  los vuelos?
—Esto es sólo temporal, si Dios quiere, el año que entra se me hace lo de la artisteada. ¿Y tú, cómo le haces para poder pagarte esta suite?
—Soy ingeniero.
—¿Ingeniero de los que construyen edificios o de los otros?
—Ingeniero en desarrollo de software.
—Sé ve que te va bien, mira ese minibar que el Doc está abriendo es más grande que el refri de mi casa.
—Espero no te moleste, pero abrí una botellita para amenizar la espera.
—Agarren lo que quieran.
—Me gustan los hombres de pocas palabras, como tú.
—Cuando quieras.
—No me tientes que en una de esas te agarro… la palabra.
—Creo que estoy estorbando aquí, voy a darme una vuelta por las albercas, me llevo esta botella para el camino.
—No Doc, no se apure. Además, aunque quiera hoy no se puede, asuntos de chicas. Pero un día de estos me doy una vuelta a México.
—Nunca he entendido, ¿por qué le dicen México al DF?
—No sé, por costumbre supongo.
—Es interesante, yo también alguna vez me lo pregunté, la conclusión a la que llegué fue que se debe a las señales de las carreteras que siempre dicen México.
—Yo casi no nunca he viajado en en carro. Cuando era niño nunca viajábamos y ahora que tengo dinero siempre viajo por avión.
—Yo igual, la primera vez que salí de Sinaloa fue cuando conseguí este trabajo.
—¡Oh Sinaloa! El año pasado que el Atlante jugó contra los Indios fui a verlos, había mujeres hermosas por todos lados.
—Las famosísimas Culichis.
—¡Salud por nosotras!
—Y como parece que va para largo, de una vez abro la otra botella.

- Me llamo Ricardo, ¿y usted?
- Sonia.

Su acento me da buena espina, es de por aquí. La gente de la península es tranquila y amable. Me relajo. Se sienta en el suelo, me extiende la mano y la estrecho. Se ve mucho más calmado que el muchacho de playera que salió de la habitación para averiguar si había otra salida.

- ¿Tuvo suerte con eso? -Señala mi celular.
- Nada. -Digo tratando de verme tranquila-. Casi no tiene pila, entonces creo que lo voy a apagar un rato.

El chavo de playera deportiva regresa, me vuelve a mirar de reojo y se sienta al lado de Ricardo.
- El domo de la recepción debió caerse, no estoy seguro de que material estaba hecho pero al parecer la estructura parece no haber soportado tanta humedad…
- Mire, le presento a la señorita Sonia. – Dice el señor Ricardo, tratando de integrarme.

Estoy acostumbrada a sonreír en situaciones incómodas así que lo hago.
- Mucho gusto.- Digo, extendiendo mi mano.
- Encantado, Ingeniero Oscar Tejeda para servirle ¿Es empleada de este hotel?
- No, mi empresa tiene contrato y me quedo seguido… pero no.
- ¿A qué se dedica?
- Trabajo para la Aerolínea del Caribe…- Me detengo antes de recitar el eslogan de la compañía, debo estar muy cansada ya.
- No la conozco, digo, viajo mucho pero casi siempre es por negocios…
- ¿Y usted Ricardo? – Interrumpo. Observo cómo Oscar se molesta un poco, pero no dice nada.
- Soy médico, pero estoy de vacaciones.- Su rostro se endurece.
- ¡Qué interesante! – Ahora interrumpe él.- Yo estuve admitido en medicina pero a última hora me decidí por Ingeniería Civil…

Me excuso para ir al baño. Un insistente dolor en mi vientre me avisa que dentro de algunas horas voy a necesitar con más urgencia agua limpia.

-…te digo huerco que en mi tierra hace calor con madre; imagínate a una sudada, apestosa…
-Es horrible el norte –de hecho por el tono, Alejandro no la estaba interrumpiendo, sino callando-. Por eso mi operación se concentra en el Distrito Federal…. Bueno, con algunos contactos en Querétaro y Jalisco. El otro día me llamó un cliente de allá, por cierto, casi a medianoche, y me pidió dos trailers de mercancía…

Mary le dio otro trago a su cerveza, tratando de disimular su fastidio después de oir necedades durante horas. De hecho moría por salir a tomar el sol, echarse unos tequilas con el borracho que estaba tumbado en la cama (que de no ser por lo absolutamente perdido de su condición, le era muy llamativo), y de lo demás… mandarlo todo al demonio.

Una semana echada a perder, encerrados por un huracán, pensaba.

-Oye mi rey, ¿y si le hacemos una bromita a éste?
-¿Perdón?
-Con lo jarra que está no sabe ni donde anda. Ayúdame a sacarlo a la escalera. Ven.

Tomó a Agustín del brazo y comenzó a jalarlo.

-¡Qué no ves que el pobre está ahogado!
-Por eso huerco, ¿no te quieres reir un rato?
-Las bromas pesadas son para chavitos…
-Aaaaandale, ayúdame
-¡No! –gritó, en un tono muy ofensivo y levantando la mano casi como si fuera a golpearla.

Mary puso cara de sorprendida, pero en realidad estaba más enojada con ella misma por haber aguantado a ese idiota, que con él. Cuando Alejandro vió que la cosa iba en serio, salió al pasillo gritándole “eres una escuincla”, y azotó la puerta.

Agustín, para ese momento, recuperó un poco la conciencia, dirigió una mirada al escote de la blusa de su amiga, luego a su cara, y con una sonrisita casi diabólica, le dijo:

-Shuuuupando que es gerundiooo…!

Y ambos supieron, sin decir más, que iba a ser una noche muy divertida.

Hacían trece horas que el viento soplaba a trecientos kilómetros por hora y las olas subían a mas de cuatro metros …
En el hotel las medidas de seguridad eran absurdas.
Cansada del encierro en esa habitación y por el inmundo olor que le proporcionaba su regla , María sentía acercarse al fin de su bromidrosifobia ; queriendo retasarlo , una vez mas inicio la conversación empleando su tono coqueto casi sensual .
— ¿Y cual es el éxito que mas le gusta de los Rolling Stones , doctor?—
Sumido en sus pensamientos , por su familia y con la imagen que le acosaba desde niño,
sosteniendo su habitual vaso de tequila y desconfiado por el tono de María ,contestó
— pues el último , querida
Malhumorado el Ingeniero , intervino
— ¡si ya te lo habían dicho hace un rato !
— Déjela ingeniero esta situación nos tiene a todos nerviosos .Mírese usted tan agresivo
o ¿solamente frustrado por no haber asistido al partido? preguntó , esperando la misma respuesta insulsa .
—¡después de todo lo que pague !
María soltó una teatral carcajada
— yo también pague por mis clases de canto y modelaje .
El ingeniero la miró , que bella e interesante le había parecido cuando les asignaron la habitación , hasta había fantaseado un poco … la encontraba tan diferente a él y ahora estaba harto de su frivolidad .
Histéricamente María grito
— ¡ya no soporto este olor! ¡necesito bañarme ! ¿cuanto tiempo mas estaremos aquí?

La pregunta quedó encubierta por las
ráfagas de viento que en su furia incesante arrasaban con todo lo que podían.
Inmerso en sus obscuros pensamientos, el doctor se preguntaba ¿cuanto tiempo le seria fiel su esposa ? después de muerto.
El ingeniero abstraído cavilaba en lo injusto de su muerte .

Bienvenidos al Paradise Beach Hotel, habitación 313. Mi nombre es Gabriela Rodríguez, fui aeromoza de American Airlines y he prestado servicios en una línea de vuelos nacionales, hablo tres idiomas con bastante fluidez y procuro no denotar acento alguno mientras me expreso.

Llevo bastante tiempo en esta habitación para mi gusto.

Él es Javier, supongo que ingeniero, aparte de su dura infancia, su conversación se limita a anécdotas sobre solución de problemas técnicos mediante análisis matemáticos que sólo el entiende.

Y éste, es Rodrigo.

Es tiempo de huracanes y Rodrigo acaba de llegar, ebrio, se dirige al baño pero no llega, se vomita encima, resbala y se golpea la cabeza con el lavamanos.

Ya está listo -le digo a Javier- deja de ver el partido y ayúdame. Rodrigo se incorpora ya sin signos de ebriedad, pregunta por su esposa e hijos.

Se escucha, in crescendo, Sympathy for the devil.

Al recién fallecido le comento: él es Javier, murió en una estampida humana durante un partido de futbol, sólo quería gastar su propio dinero, se alojaba en esta habitación. Yo soy Gabriela, por estas épocas una de las sillas de la piscina entró por esa ventana rompiendo el vidrio y clavándomelo como estacas, estaba practicando mi rutina de canto y baile, morí rodeada de un asqueroso olor a sangre.

Bienvenido.

- Es increíble cómo estos edificios aguantan. Allá, en Guaymas, una vez pasó un huracán a madre. Se llevó media ciudad.¡No inventes!… Oye…  no te escucho… se le está acabando la pila a mi Nextel, pues… Reynis… Reynis…

- ¿ Quieres que te preste mi radio Blackberry? Es el Bold 9700. Es lo más nuevo además de que trae una superpila que te dura 56 horas sin carga.

- ¿En serio?

- Es horrible que te quedes incomunicado. Estaba en Río de Janeiro en una junta con  ingenieros de Petrobras y necesitaba  una información urgente. No sabes las broncas que tuve para conectarme… horrible.

- Muchas gracias. Qué lindo…

- ¿Me permites tomarte una foto?

-¡Cómo crees!  ¿Ya viste ese edificio? Parece que la fachada es de cartón. De bote de leche…

-Sí.  Aquí en México hasta los extranjeros trabajan con las patas. Si vieras en Corea…

- Joven amigo… se ve que usted ha viajado mucho, pero no creo que haya vivido algo como lo que está viviendo.

- Eh.. pues en realidad no.

- Yo sí. Allá cuando el huracán pasa por Guaymas, se hace un relajo. Pobrecito San Carlos…

- De alguna forma, todos tenemos historia de lluvia en nuestras vidas: de niño vi como mi abuelo murió ahogado…

- Pues mi casa en Valle Dorado sufrió el colapso del drenaje principal. Todo se lo llevo patas de cabra. ¿Usted cree que pronto pase este huracán? Tengo que llegar el lunes muy temprano a mi oficina…

- No se preocupe, mi amigo.  Como dicen los Stones: you can’t always get what you want…

- ¿A poco le gustan los Rolling Stones?, mire en mi Ipod tengo algunas canciones. A mí me encanta cantar…

-Y a nosotros nos encantaría que lo intentaras…

- (Pinche Chilango) Pasate el wiskey.

No sé ni para qué me dejó su tarjeta. Ya ni el doc (que en una de esas sí le echaba la llamada para lo del andrés, igual y me receta algo); bien buena gente y alivianado que se veía. Ay, pero recurada su cara, ha de ser por todo lo que se toma —¿pues qué no le dirán nada en su casa?—, si ni le dejó algo del servibar al otro. Ese nomás sus tarjetitas y queriendo hablar de su equipo, qué bueno que el doc lo paró con eso de que el tema le recordaba al abuelo muerto. Qué horror, ha de ser refeo eso; y yo dizque amenizando las horas tarareando unas de la Venegas y otras del Chetes, creo que hasta en el baño —vaya que necesitaba mi buena retocada después del vuelo y tanto encierro— yo cante y cante. Qué pena… Pero si nada que ver con la de mi amiguito cuando según él en pleno ligue me dice, bien seriesote, «bueno, pues para qué te sigo contando, vas a decir que es puro choro, mejor ahora que te pases por el defe me hablas y te llevo ahí donde está la voca para que pruebes la comida esta que te digo: cien por ciento sabrosa». El doctor hasta se aguantó la risa.

Se la voy a enseñar a la Libeth. Ya ves, no fui de okis, me amarré a mi industrial: “Ingeniero Ricardo Vázquez Rodríguez”.

Usualmente los personajes son peones que el autor mueve para lograr un jaquemane, es quien escribe el que les crea una personalidad para contar una historia. En esta ocasión, los personajes no serán barro para moldear, sino entes ya creados.

En una habitación de un hotel en Cancún están encerrados, por culpa de un huracán, tres personas:

1. Un ingeniero chilango alto, de tez morena obscura, fue pobre de niño y es el primero en su familia en tener un título universitario y solvencia económica, su plática es sosa pues lo que más le interesa es su trabajo y lo que puede compar con el dinero que ha ganado trabajando. Le va al Atlante y fué a Cancún a ver un partido de su antiguo equipo.

2. Un médico traumatólogo, yucateco, casado y con tres hijos. Alcohólico funcional. Fanático de los Rolling Stones. De niño vió el cadaver de su abuelo y nunca ha podido olivdar esa imágen.

3. Una aeromoza, sonorense, toma clases privadas de canto y modelaje para mantener vivo el sueño de ser algun dia cantante de pop. Es extrovertida para ocultar su extrema timidez. Odia el olor de su propia mentrsuación.

Los participantes de Metatextos deberán, en 300 palabras o menos mostrar como estos personajes conviven en su encierro. Ojo, no se trata aqui de crearles una historia, sino de tomar pesonajes ya existentes y ver como se comportan en sus manos.

Tienen hasta las 23:30 horas del Jueves 4 de Marzo para entregar sus ejercicios, estos serán publicados a las cero horas del Viernes cinco.

Suerte.

Muchas gracias a todos por su participación. Traten de comentar el mayor número de ejercicios posibles, eso enriquece la experiencia de este taller.

El ejercicio 2.2 de Metatextos se publicará a las 23 horas del Jueves 25 de Febrero.

El día que aprehendieron a las Baladro amaneció lloviendo.

El clima no impidió que una multitud considerable se juntara afuera del Casino del Danzón. A Serafina le asombró ver a tantas personas apeñuscadas cuando la razón por la que había escogido a San Pedro de los Corrientes para que su hermana Arcángela y ella pusieran su negocio era que el pueblo tenía nomás 600 habitantes.

A Arcángela la insultaron y alguien de la multitud le escupió a la cara.

El palacio municipal de San Pedro de los Corrientes, jurisdicción donde las Baladro cometieron los crímenes que le imputaban consistía sólo en dos cuartos. Las autoridades comprendieron que eran insuficientes para el procedimiento judicial contra las Baladro y se las llevaron a Pedrones.

Al bajar de la patrulla una multitud más grande las esperaba. Había reporteros sosteniendo micrófonos y cámaras apuntando hacia ellas.

- ¿A cuántos niños mataron de hambre?

- ¿A todos los enterraron en el patio del Casino del Danzón?

- ¿Dónde está el material de pornografía infantil que filmaron en 10 años?

Las preguntas se confundían entre los insultos y amenazas.

A empujones las condujeron dentro del Palacio Municipal y las encerraron en una celda. Arcángela esperó a que estuvieran solas para preguntar a su hermana:

- ¿Llamaste al Cardenal?

- Sí.

- ¿Le dejaste claro que los registros del stream de datos que mandábamos del casino a la arquidiócesis los tiene el capitán Bedoya y que si no nos liberan los va a publicar?

- Sí. Le quedó claro.

- Ta güeno – dijo Arcángela y se echó a dormir.

Al otro día, los abogados de la arquidiócesis hicieron que el juez exhonerara a las Baladro de todos los cargos.

Comenzaba a anochecer cuando recibi la llamada.
La habian llevado de urgencia al hospital.
Le hablo su hermano para informarlo.
En que hospital esta? pregunte

Paso por ti, llego en unos minutos respondio
llovia … hacia frio.
El silencio reino entre nosotros.
Al llegar la puerta se abrio automaticamente, conduciendonos
a un pasillo largo . . . gris ; al cabo de unos metros llegamos a donde casi todos esperaban el diagnostico del medico.
Su hermano se nos acerco; lo habia sabido por la conserje.
Aun meticulosos y ordenado . . . no puedo confiar en el ; no veo ni inteligecia ni claridad en sus actos . . . aunque afirmen que lo es ! . . . sus silencios son mas confiables.
El padre consolaba a la madre quien repetia constantemente lo mismo.
El desconsuelo llenaba sus rostros palidos . . . marcados por la vida.
Cuantas veces los habia visto reir? me pregunte
Pocas . . . muchas , que impotaba!
Recorde
Hacia tanto . . . de ese dia
Persivi su miedo , su angustia
Aquel dia lloraba . . . por su hijo lejano.
El padre en silencio igual la consolaba.
La puerta del fondo se abrio … volvi al presente
Oi unos pasos era el medico,la madre se precipito hacia el,
en segundos se encontro insertado en nuestra precencia.
Explicaba todo en terminos confusos . . . medicos ; ante la agrecividad de la desesrperada madre . . . explico de nuevo con palabras mas claras diciendo,la irritacion de la garganta,
la fatiga, los dolores muscularesy la perdida de dientes eran…
Observe sus caras reflejaban la misma arrogacia de siempre
Murmurando entre ellos algo indescriptible . . . rieron
El voltio asesinandolos con su mirada.
Pense … Pobre de la madre!!!

- El Lobo es un pendejo.

En el bar, teniendo como sonido de fondo a la banda instalándose, Tomás –mejor conocido en el pueblo como “El Guapo”- y Juan –“El Oso”- bebían unas cervezas mientras miraban de reojo la puerta esperando al aludido.

- Neta güey, pudo tirarse a la menor de las López ayer… la morra no se le despegaba, y este nomás la avionó y se regresó a su casa a seguir lamentándose.
- ¿Y eso?
- No mames, ¿no te supiste la historia del Lobo?
- Ya sabes que vengo llegando idiota…

El Oso soltó una carcajada y le sirvió otra cerveza.
- Hay te va: el Lobo se iba a casar el mes pasado.
- ¿En serio?
- Chingado, déjame contarte rápido antes de que llegue. Pues sí, ya tenía como un año con una vieja de fuera. La verdad nunca supe de dónde.

Tomás asintió con la cabeza.
- El caso es que nadie del pueblo la quería… es que… era acá como muy rara, siempre vestida de negro o rojo… y no sonreía. O sea estaba de buen ver pero no para casarte ¿me explico?
- Ajá.
- Pues el pinche Lobo se aferró. Y estaba bien emocionado… la abuela le hizo un escándalo y hasta decía que si se casaba con ella se iba a morir, ya ves como son las viejitas…
- ¿Y luego…?
- Ps es un misterio. El nomás llegó a la cantina bien encabronado y entre que decía maldiciones y chillaba. Allí supe que valió madres.
- ¿Nomás eso sabes?
- Puros chismes. Tengo entendido que la morra simplemente lo mandó a la chingada, le dejó una nota y se largó.
- ¿Y qué decía la nota?

Juan garabateó en una servilleta: Él la tiene más grande.

La noche del 13 de agosto de 1521 caía densa, casi pesada sobre la gran Tenochtitlan. La otrora organizada y tranquila ciudad yacía en llamas, iluminada en tonos de naranja, ahogada en gritos de dolor, llena de lamentos y desbordando el más herido orgullo.

La Fuerza española había avanzado hasta la médula de la ciudad, en el corazón del Templo Mayor se libraba la batalla que levantaría los ánimos aztecas hacia una sorprendente e inesperada victoria, o que sellaría la conquista de nuestros ancestros: Hernán Cortés enfrentaba a Cuauhtémoc en un mano a mano.

Cortés, un hombre maduro, educado, bien entrenado en el arte de la guerra empuñaba su espada desde la seguridad que le otorgaba su armadura. Cuauhtémoc, con todo el ímpetu de la juventud -apenas salía de la adolescencia-, le hacía frente con su maquahuitl incrustado de jade.

El duelo era cerrado, las pequeñas batallas que se celebraban a su alrededor habían cesado, no había par de ojos que alcanzara a presenciar este enfrentamiento y no lo estuviera haciendo. Homero hubiera considerado a Aquiles y a Héctor como escolares en un patio de haber visto esta batalla.

Ninguno cedía en valor, en determinación, la fuerza de ambos parecía ser sobrehumana, verdaderos Dioses de la guerra enfrascados en la pelea que decidía la vida o muerte de más de una cultura.

Finalmente el Tlatoani logró despojar de su espada a Cortés derribándolo en el movimiento, y cuando comenzaba a dejar caer el golpe que aplastaría la cabeza del conquistador, este se quitó el casco y exclamó:

-¡Cuauhtémoc, soy tu padre!

-¿Y por qué tenemos que pelearnos por este cuate? A mí qué me importa que le hayan bajado la vieja…
-Es el jefe de la banda, master
Todo mundo lo vió venir; desde el director de la escuela hasta los intendentes, y lo mejor que éstos podían hacer era mantenerse al margen. Aquél veia los dos grupitos de porros desde la ventana de su oficina con cierta culpabilidad, no pudiendo evitar sentir preferencias por uno de los chavos a quien conocía desde que iba en brazos de su entonces secretaria.
Pero, a fin de cuentas, los dos muchachos se habían convertido en una terrible amenaza casi desde el momento que los habian llegado a inscribir en la prepa, y todo, por un lío de faldas ocasionado por una mocosa con fama de resbaladiza y que hasta se sospechaba relacionada con alguno de los profesores. Entre hormonas y 17 años, tenían la fórmula perfecta para sembrar una ola de violencia que ni las amenazas, castigos o expulsiones paraban y que ya se había desbordado a una guerra abierta; por eso el director deseaba, en lo más profundo de su alma, que ojalá se mataran entre ellos y así libraran ya no a la escuela, a toda la colonia, de su existencia.
El director le dijo a su asistente:
-Cuando los dos lidercitos comiencen a darse, cierras la puerta; ya saben que adentro no pueden hacer nada y que es terreno neutral. Pero si el Héctor llega primero lo metes.
Pero sabía que no lo iba a lograr. Aquiles era mucho más vandalito, con una sangre fria escalofriante para su edad y peor aún, incondicional de su primo Agamenón, aunque no era ningún secreto que éstos habían tenido sus problemas hasta el hartazgo, igualmente, gracias a un buen par de tetas.
“Y todo por una zorra” , se repetía el director, para sus adentros…

Hoy 11 de noviembre decide que nunca más celebrará Carnaval. Los hermanos Stein sí, Thomas en Rio y Bernard con los compañeros de su escuela especial de Bergische Land.

Thomas soltó la broma en el jueves lardero, sus amigos la festejaron y continuaron la rutinaria celebración. Llegada la noche, ya con Bernard en casa, el mayor de los Stein volvió a reir imaginando la escena. El lunes, para sorpresa de Bernard, el grupo se quedaría con él en el pueblo a ver pasar el desfile de decorados tractores, bandas musicales y grupos de baile. Un carnaval sencillo, admitió Thomas, pero más familiar y mejor para Bernie, a quien le hubiera sido más difícil nadar entre la multitud de Colonia.

Bernard —como cada año— creyó ser la encarnación de su disfraz y, aprovechando que el hermano mayor estaba en el pueblo, se le permitió acompañarlo. Thomas volvió a pensar en la idea y animó a sus amigos llevarla a cabo. Unas rondas más de cerveza, un tanto más de aguardientes y el grupo salió en dirección de la estación de tren. Ahí esperarían, según instrucciones de Thomas, y se limitarían a seguir a cualquier muchacha sola y que tomara camino al bosque (donde no viven más que una decena de familias).

Ella fue la elegida, Thomas enseguida la reconoció—de sus tiempos en el coro de la iglesia—y la abordó. Con un golpe seco en el apéndice todo ocurrió con ella casi inconsciente. El grupo animó a Bernard recordándole que Batman sí tenía novia: ella, Gatúbela.

Para el resto del grupo no hubo consecuencias toda vez que la oscuridad fue su cómplice y el único que la penetró fue Bernard. Thomas ya tenía en puerta su voluntariado en Brasil y marchó sin problema alguno. Ella no quiso abortar.

Milagro

No volveré a descuidar mis bebidas. A huevo, debió ser algo así.

Ni me acuerdo a qué bares fui hace dos meses. Y lo peor, sí hubo días en que llegué cayéndome de borracha y sin recordar gran cosa. Pero ahí están las pendejas de mis amigas con su “Hay que cuidarnos entre todas”. Idiotas. A ver si un día de estos las vuelvo a salvar de los güeyes que se las fajonean.

Debió ser eso, no hay otra explicación. Y por supuesto, no puedo poner en peligro mi futura boda, ya suficiente tengo con casarme con un ruquito como para encima, salir con un cuento de este tamaño. Mi pinche familia con sus costumbres ancestrales.

Por lo menos espero que el guey que me cogió haya sido guapo y espero que mi pedez no me haya apendejado tanto como para cogerme a un argentino, con eso de que se sienten Dios los putitos sudacas.

Obviamente el pendejo no usó condón, putísima la madre de su madre… ¿y si me pegó algún bicho? También tendré que hacerme la prueba del VIH.

Menos mal que no vivo en uno de esos puebluchos llenos de puritanos. Aquí estos pedos se resuelven en tres patadas. Me tomo las pastillitas que me de el gine, jijiji, jajaja y adios problemas. Le voy a mandar un mailito a mi primis por si las dudas:

“Isa,
Metí la pata un poquito y no sé ni con quién. Pero ya tengo todo resuelto. Voy con mi gine de toda la vida. Te aviso por si las flys o por si me busca mi mamá contigo. Tu calladita, ehh.
Vicky Maria.”

-¿Zarcillos?
-Para que te veas mas femenina.
-Pa, ya te lo he explicado antes.
-Me niego a que un descendiente de Ivan M. Lutsenko no sea normal por gusto.
-No quiero discutir, me voy.
-¡Alina! ¡Ponte los zarcillos!
-Ok, ok, no se por qué no me entiendes, si hasta los mismos gustos tenemos.
-No digas eso, tú eres quien debería entender a tu padre.

Ambos se despidieron con su rutinaria frialdad y cuando ya habían tomado sus respectivos caminos un calor inusual recorrió sus cuerpos instalándose detrás de sus orejas creando un casco de vapor, luego, un mareo, desorientación, y la sensación -y posterior certeza- de estar en un cuerpo que no conocían.

Un día, en el que aun no daban con la solución al problema, el padre preocupado por el futuro de su hija decidió asistir a una entrevista para una pasantía en Chernobyl.

Por otro lado, Alina, en el cuerpo de su padre, se dedicó a visitar la zona roja de Kiev y entre prostitutas de melenas alborotadas y labios fucsia, se perdió sin pudor.

Una de ellas, le preguntó si el regalo para su hija había servido, a lo que Alina respondió: claro, está gozosa. La mujer rápidamente ató cabos y con un tono grave le dijo que en cuanto a carácter y capacidad amatoria tenía más aguante, y agregó misteriosamente: esos zarcillos me los vendió una bruja.

Incorporándose en la cama, Alina abrió los ojos comprendiendo la seriedad del asunto, la prostituta le explicó que sólo después de entenderse el uno al otro y desear de nuevo volver a sus cuerpos, estaría el hechizo roto.

Sin embargo, interrumpiendo el instante, entraba en el cuarto una sudorosa matrona, gritaba, en Chernobyl había estallado una planta y había arrasado el pueblo.

Alina mordió sus  labios y esbozó una sonrisa.

Sentado junto a la ventana los dedos callosos de Demetrio Macías iban y venían sobre el teclado del celular. El Manteca adormilado acomodaba los cartuchos y contaba las AK-47 que recién había traído Anastasio la noche anterior.

-Es cosa que no puedo explicar, Curro- dijo Demetrio- pero si no regresaba por la Camila, siento que todo esto ya era para nada.

-No tiene nada que explicar jefe, mire, le traje un presentito.

Y de la bolsa del chaleco saco una magnifica pieza, con cacha de oro y la finísima imagen de un oso con ojos de esmeraldas.

-¡Curro! Hijo de la chingada, de donde sacas…

-Mucho mejor que la del güero palma jefe, le juro que no es nada.

Demetrio acaricio la culata dorada y de reojo miraba al Manteca, que sin inmutarse ante semejante lujo, separaba los chalecos antibala que había regados por el piso, entre cajas vacías de pizza y comida china.

Pancracio, y la Codorniz entraron muertos de risa, detrás de ellos  el Güero Margarito, ridículamente enfundado en  playera y pantalón Ed Hardy, que se notaba era dos tallas demasiado chica para sus generosas carnes.

-Nomas te faltó la gorra güero – escupió la codorniz, mientras ya todos se acomodaban los chalecos, guardaban armas en su fundas, tranquilos, riendo, solo Demetrio, miraba con ojos de acero hacia la ventana.

Tocaron a la puerta, el Manteca saco la pistola y de dos zancadillas se paro detrás de ella:

-¿Quién es?

No hubo respuesta. Demetrio ya tenía puesto el chaleco y a señas indicaba a los otros donde acomodarse.  Por la ventana de la improvisada cocina El güero Margarito alcanzo a ver asomarse del techo del edificio contiguo a un soldado que tirado de panza, le apuntaba con su rifle.

-¡Son guachos, Demetrio! ¡Son Guachos!

Todo termino en segundos.

Kareen no entendía las horribles visiones que me atormentaban por las noches, entre sueños; aun así, la amaba. Decía excitarse con mi piel oscura aperlada de sudor cuando despertaba agitado, pero se burlaba de mi miedo por vivir detrás de un cementerio en esta pobre isla. “La macumba y el vudú”, decía, “son inventos de los charlatanes”.

“Negro corazón”, me llamaba por las noches cuando yo, inquieto por la oscuridad, la miraba a los ojos. Esos ojos cristalinos que ante el débil reflejo de la luna me perturbaban apenas se apagaba la luz.

Sus ojos brillaban desafiantes cuando por la ventana se filtraron los murmullos de los muertos. Entonces escuché el estrepitoso bramido de la tierra al abrirse y liberar los cuerpos de sus tumbas. La sacudí intentando despertarla sin notar que el rugir de las entrañas de la isla apagaba el sonido de su cráneo estrellándose en la cabecera.

“¡Ya vienen los muertos!”, le gritaba. La sangre manaba entre mis dedos. Los muertos ya la habían acogido. Los vecinos corrían ante la embestida brutal. Súplicas de auxilio venían de todas partes.

Salí intentando callar el escándalo pero un furioso latido proveniente del interior me delataba. Kareen estaba acusándome. ¡Pero yo no la maté! ¡La mataron los muertos! ¡La mató la tierra que se abrió!. El tun-tun de su corazón era ya insoportable. Taladraba mis oídos y me quemaba el pensamiento.

Decenas entraban aterrados a mi casa que se mantenía en pie, pero no podían, no debían enterarse de mi crimen. El latido se hacía cada vez más fuerte como si viniera del centro mismo de la Tierra. Una opresión de muerte me atacó el pecho, la tierra tembló y lo último que vieron mis ojos, fue el techo desplomarse sobre los incautos que miraban el cadáver de mi Kareen.

Estaban reunidos los principales dirigentes del país en una rascuache habitación pobremente amueblada con un mesa redonda e insuficientes asientos para los convocados. Todos ellos acostumbrados a ser recibidos en aposentos pomposos y recibir tratos de monarcas, aceptaron la invitación de una reunión secreta por parte del secretario de la defensa, Santiago de Almeida.

El país pasaba por momento de incertidumbre e inestabilidad. Mientras el poder se disputada con una guerra civil el Imperio invadió. Las facciones hicieron alianza para combatirlo, proclamando un sentimiento de patriotismo por la soberanía de la nación y al mismo tiempo todos y cada uno esperando una oportunidad para traicionar. Ninguno tuvo oportunidad. Llegaron a un acuerdo con el Imperio, el nuevo presidente firmo tratados de paz y colaboración que trajó varios meses de tranquilidad entre ambas naciones.

Santiago de Almeida, máximo jefe del ejército designado por el presidente, autoproclamado generalísimo de la compañía La Cruz del Norte, apodado por un periodista sensacionalista El azote de la clase política, sabía que la estabilidad imperante estaban a días de terminar y ser invadidos por el Imperio, sólo había una manera de evitarlo. Pero tenía que tener el apoyo de los demás dueños del país.

—Señores, seré breve. El Imperio viene por nosotros. Los rumores acerca del romance entre el hijo del presidente y la primera dama son ciertos. Ahora el jefe mayor no buscará nuestro petróleo sino venganza. ¿Algo más vergonzo que tu vieja se la coja un pinche indio? Más si tu vieja es la mujer más sexy del planeta. Sí, les hemos hecho frente pero cuánto duraríamos contra toda su fuerza ¿10 años? Ni tres se los aseguro. La única solución viable es el Golpe de Estado, le regresamos la mujer. ¿O qué? Quieren ser masacrados porque Junior no pudo mantener su pito quieto.

El señor de los cielos es intocable en su orden divino, tejido cuidadosamente, donde su voluntad es ley y ningún hilo del delicado entramado se mueve sin su consentimiento.Políticos, cineastas, personajes, nadie escapa a su círculo. Por eso no puede permitirse relaciones sentimentales; lo harían demasiado vulnerable ante sus competidores,  sus prestanombres, sus pistoleros,. Para este fin consigue mujeres de alquiler; putas finas, edecanes fórmula uno, ex instructoras de pilates, bailarinas de lap-dance, escorts de dieciochomil pesos el fin de semana.

Hasta la mala hora en que ella, demasiado humana, apareció en su vida de un modo casual, con la inocencia de sus diecinueve años, ignorante de la vida en la esfera, y una belleza peligrosamente cercana a la perfección. Objeto de ornato, deseo de muchos, la hace tan peligrosa y debe desaparecer. Y de un modo casual, que no despierte sospechas.

El día elegido, un jueves, y la hora, al salir de la universidad. Un grand marquis se estaciona, le preguntan algo, ella se inclina y se esfuma. Todo sin despertar la menor sospecha, porque cuando levantan el acta, se niegan a buscarla, dan largas a los parientes, se cierra cual carpetazo.

Ella amanece en una casa estilo californiano de un millón, él le otorga la vida que ningún ser humano puede ofrecer.Se acostumbra a la vida gangsteril : autos de lujo de un par de días, el secuestro de sus sucesivos hijos, las ejecuciones, las mansiones que sólo se habitan por un par de semanas, pagando el módico precio de abandonar el mundo terrenal. Hasta el predecible, sí, lamentable fin en que ella aparece finalmente muerta en su casa, de un modo, igualmente, casual.

La experiencia dejó a Alex cansado de la vista y un odio temeroso a las gotas para los ojos. El tenedor para comer le parecía la peor de las armas letales del planeta. Sus drugos estaban más lejos que cerca y el fastidio de su fibra más sensible se arremolinaba como un ciclón en su cabeza. Habían pasado imágenes por su vista en una pantalla cinematográfica durante semanas. La técnica Ludovico estaba dando resultados positivos. Finalmente, su terrible adicción podía ser tratada y curada.

Alex una de esas noches soñó. Ese era un evento raro porque la narcolepsia producida por la leche de korova con drencom suministrada a su organismo buscaba un knock out a sus sentidos, pero esa noche se abrió una rendija de la ventana química acondicionada a su mente:

Alex caminaba sólo con su traje blanco, bastón y bombín por una calle repleta de casas  como palomares. En una de ellas salía música con ritmo minimal  y retumbante de bajos. Se acercó a un portal y viò a devotchkas con atuendos disímbolos y drugos turgentes y de peinados más alisados. No era un mundo como el suyo y supo muy bien que era un mundo paralelo. De repente pasaron a su lado varios chelovecos con la gullivera cubierta cargando fusiles y descargando metralla dentro del local.

 Lo que Alex percibió en este mundo paralelo le descubrió el lado más irracional de la violencia. De repente a su mente vinieron imágenes de caníbales devorando carne humana en un literal rio de sangre hirviendo.  Sintió terror.

Por un momento, Alex agradeció estar soñando. Una lágrima mojaba su almohada cuando se despertó literalmente exaltado. Su afición a la ultraviolencia era un juego de niños,  eso iba demasiado lejos a todo concepto mental.

Alex estaba curado. Ludovico había triunfado.

Tres días navegando por el cinturón de asteroides, desactivando escudos y bloqueando señales, escondiéndonos como ratas campestres. Cuando el Wolfshund nos encontró, no tuvimos tiempo para pensar e hicimos lo posible por escapar del ataque inicial. En el respiro, recordamos las enseñanzas de la academia: “El porcentaje de supervivencia al encuentro de un Wolfshund es de un cero por ciento, absoluto”.

En el segundo encuentro, descubrimos que los asteorides ayudaban a bloquear la señal y podíamos huir entre ellos, pero el Wolfshund era un cazador persistente. Nos destrozó el área común. Mac, entre las alarmas y el fuego, sugirió que apagaramos el escudo. Sonó como un escupitajo. Habíamos sobrevivido una vez, y este segundo encuentro era el segundo round, en nuestra cabeza esto lo decidía. Nadie quería abandonar cualquier ventaja posible. ¿Bajar el escudo? Troné los labios y di la orden. Cuando bajamos el escudo, el Wolfshund se desorientó y escapamos de sus fauces.

Eso fue hace tres días.

La otra cosa que te enseñan en la academia acerca de los Wolfshund es: “O muere o mata. No conoce medias tintas”. Llevamos días navegando en los asteroides. Mis dos subalternos y yo, después de la evasión exitosa, hemos decidido conservar la nave Casa a costa de lo que sea posible. César, el oficial de suministros, echó a reír. -Si tan sólo tuviéramos ladrillos -dijo entre carcajadas-. seríamos unos puerquitos felices.

-Calma. Vamos a salir de esta y seremos los tres hijos de perra que derrotaron al Wolfshund. ¿Presidente?

Me acaricié las manos. Honestamente, el cinturón de asteroides se había vuelto un punto cómodo. César pidió ladrillos, y bueno, en cierto modo los conseguimos. Estábamos resguardados, quien sabe por cuanto tiempo. Wolfshund, seguramente, nos estaba esperando afuera. Sí. Era como asomarse por la ventana, y mirar la sombra de un lobo.

Antes de enunciar el ejercicio tomo unos segudos para dar la bienvendia a los nuevos agremiados, saludar de nuevo a los que ya habían participado y agradecerles a todos el que estén aqui para la re-inaguración.

Comenzaremos esta nueva etapa haciendo un cambio en el ambiente, o quizá sea mejor decir en el escenario.

Desde hace mucho tiempo ya, se usa como salida fácil el refrito, contar una historia vieja pero en un ambiente distinto, para hacer creer al lector que está ante una narración difente, un ejemplo archiconocido es que el western clásico Los siete magnficios que es la misma historia que Los Siete Samurai de Akira Kurosawa. (Tambien “Bichos”)

En este taller trataremos de hacer algo diferente.

Los participantes de Metatextos deberán, en trescientas palabras o menos, narrar una historia ya existente (cuento, novela, película etc) haciendo un cambio de ambiente PERO este ambiente debe afectar (del modo que crean conveniente) a dicha historia.

Tienen hasta las 23:30 horas (tiempo de la ciudad de México) del Jueves 18 de Febrero para subir sus textos. Los cuales serán publicados a partir de las cero horas del Viernes 19.

Mucha suerte y bienvenidos de regreso.

P.D: Les recuerdo a los viejos y les informo a los nuevos que no deben olvidar poner la categoría correspondiente a su ejercicio.

Después de cinco meses de un muy necesario descanso éste, su taller, vuelve a las andadas. El ejercicio 44 de Metatextos será publicado a las 23 horas del Jueves 11 de Febrero.

Estimados participantes:

La administración de este, su taller literario, ha decidido suspender ésta tercera temporada-encarnación de Metatextos.

No es un cierre definitivo, es una pausa que probablemente debió haber ocurrido antes.

Nuestras mas sinceras y profundas gracias a todos los que participaron, esporádica o religiosamente, en este proyecto.

Nos vemos en Febrero de 2010.

Punta de Mita

PLAYA DE PUNTA DE MITA – MEDIO DIA

 

MIRIAM, se clava en una ola, sale del otro lado y con mucho estilo nada hacia un bote anclado a más de ciento cincuenta metros de la orilla. BRAULIO, torpemente pasa la misma ola y la sigue como puede. No le importa la distancia, ni le avergüenza nadar tan mal a sus dieciocho años. Quedarse en la orilla es impensable.

 

                      MIRIAM

          (esperandolo sonriente en el bote)

                  Ándale ya casi.

 

MIRIAM, con mucha familiaridad busca debajo de la cabina y saca dos cervezas frías, de otro lado toma una toalla y cigarros.

 

BRAULIO, sube agotado.

 

                      MIRIAM

               (pasando una cerveza)

                  Chiflale a Miguel.

 

BRAULIO, en un segundo intento chifla con los dedos en la boca.

 

                      MIRIAM 

               (levantando su botella)

 Mira…Miguel, quien se esta chingando tus cervezas.

 

MIGUEL, en la palapa no la escucha pero aprueba con el pulgar en alto.

 

BRAULIO, ríe y lo saluda.      

  

                      MIRIAM

               (desatándose el sostén)

Braulio, me quiero asolear, pero tú tranquilito. Puedes ver pero no tocar.   

 

                     BRAULIO

             (siguiéndola con la vista)

                     Perfecto.

 

MIRIAM, acomoda una toalla en el piso y decidiendo en un último segundo se quita también el calzón para luego acostarse boca abajo.

 

BRAULIO, la revisa atónito varios minutos y después va a la cabina por otra cerveza. De regreso se detiene ante la sorpresa; MIRIAM se ha volteado, ahora se asolea de frente. BRAULIO se sienta de nuevo en la orilla del bote, ahora más cerca de ella.

           

                    MIRIAM

    (sin moverse y con sus ojos cerrados)

        Sígueme contando de tu padrino.

 

                        BRAULIO

                      (carraspea)

Ay cabrón…me tienes sin poder hablar ¿Que te decía?

 

                         MIRIAM  

            (contenta de los apuros de BRAULIO)

Que a tu padrino se le quitó lo ateo después del accidente que tuvo cuando paseaba con su amante. Me decías que lo internaron muy grave….              

 

                       BRAULIO

                (carraspea más fuerte)

Pues…cuenta mi padrino que cuando lo tenían en urgencias, oía entre sueños que preguntaban por un expediente y que oyó muy claro a alguien decir “este lo que necesita es un milagro”. Platica que entonces despertó en medio de una sala circular muy grande, ahí había varios tipos vestidos con túnicas. Todos platicaban pero no le decían nada, entonces mi padrino se acordó del comentario de la sala de urgencias, se acercó a uno de ellos y le dijo ―perdon, vengo por un milagro―. El santo le contesto muy serio ―lo siento, pero no lo conozco―, entonces le preguntó a otros y le contestaron lo mismo. Ya desesperado se regresó al centro de la sala y que les grita -¡Me pueden decir quien putas tiene mi expediente!-. Despertó seguro de que uno de ellos lo salvo.

 

                

                  MIRIAM  

             (saca un cigarro)

           ¿En verdad lo cree?

 

                 BRAULIO

Sí. Yo le digo que con el alcohol y los golpes alucinó gacho.

 

                     MIRIAM

                     (sonríe)    

                   ¿Quieres uno?

 

BRAULIO, se acerca y se sienta por un lado. Trata de no parecer tan feliz.

29

29.

INT. AUTOBUS EN MOVIMIENTO – CONTINUO

MARCIA ve por la ventana como todo en el exterior pasa rápidamente frente a su mirada. Los ojos de MARCIA se ven llorosos, tiene su celular en la mano.

CORTE A:

INT. CASA DE ANTONIO – CONTINUO

ANTONIO DEJA el vaso de agua sobre la mesa de la cocina y CAMINA hacia la sala donde MARCIA espera sentada en un sofá. Ella tiene un cigarro en la mano y observa a ANTONIO mientras se acerca.

ANTONIO

Solo quiero que me digas como paso, ¿Por qué con él?

MARCIA lo observa, calla unos segundos y ENCIENDE el cigarro.

MARCIA

En aquella reunion con tu alumnos, el se acercó y comenzamos a hablar. En ese momento no sabía que él…

ANTONIO levanta la voz súbitamente interrumpiendo a MARCIA.

ANTONIO

De cualquier manera me engañaste, un engaño por si mismo es doloroso, pero esto? ¡Esto me esta matando Marcia!

REGRESA A:

INT. AUTOBÚS EN MOVIMIENTO – CONTINUO

MARCIA recibe un mensaje en su celular, OBSERVA la pantalla de su teléfono, en la pantalla aparece el nombre de PROF. JUAREZ, MARCIA lee el mensaje que dice:

“Perdóname entiendo lo que hiciste, tu y mi hijo tienen la misma edad. Lo nuestro nunca tuvo futuro.”

El autobús se detiene frente a la escuela, ella observa por la ventana y ve a ANTONIO parado afuera observándola por la ventanilla.

El reloj ya sonó, las manecillas avanzan, todo se queda quieto por un segundo…

 

Que puedo hacer para que deje de avanzar el reloj, que puedo hacer para que pueda ver la luna que esta oculta por una luna nueva…

 

El reloj avanza d nuevo, otro segundo es… otro momento de mi vida que se escapa de mi vida, pero a la vez es parte mía… Tic tac escucho d nuevo, el tercer segundo avanzo… Quiero detener el tiempo y no puedo, veo a lo lejos la sombra que viene por mí, Debo detener el tiempo antes de que la sombra se acerque más…

 

Tic tac…

 

Una vez más veo el cielo en busca de mi lady, que me protegerá, pero sin respuesta una…

 

tic tac…

 

Veo el horizonte, solo veo una inmensa oscuridad que se apodera de mis sentidos y de mi vista y me deja ciega por ese segundo…

 

Tic tac…

 

El 5º segundo… Desesperada busco una salida, algo que pueda salir de esa oscuridad… Pienso… piensa… pensaría… mi mente se agota mas…

 

tic tac…

 

La oscuridad no acorruca en el suelo, no puedo pensar mi mente está bloqueada por la misma oscuridad… creo que me voy a desmayar… mis ojos empiezan a entrecerrarse

 

Tic tac…

 

Otro segundo mas y no podre ver nada mas, ni la inmensa oscuridad azulosa que refleja la luna, sin a ver luna… Veo líneas… Veo… una luz?! Acaso es el cielo?!

 

tic tac…

 

Octavo segundo… Siento como si la vida se la llevase alguien más… Alguien me está cargando?!… Acaso existe alguien más en esta oscuridad?!… Los segundos no se detienen…

 

Tic tac…

 

Siento un calor acogedor, como si hubiera sentido este calor y sentimiento antes… pero no puedo abrir mis ojos, están demasiado cansados, pero mi cuerpo, mi corazón y mi mente me dicen que este calor ya lo había sentido… Pero no entiendo… Porque me salva d la oscuridad?!

 

 

Veo una luz… aun teniendo los ojos cerrados, veo luz!!!

 

tic tac…

 

El reloj se ha detenido… puedo abrir los ojos… Veo la silueta… Mis ojos no pueden creer quien es… Es mi vida… Él me ha rescatado de mi propia oscuridad?… Por qué?…

 

Tic…

 

El reloj? aun suena?… Debo de besarlo, debo d decirle lo que siento por él antes de que de el último segundo… antes d que el 11º segundo…

 

tac…

 

 

 

TE AMO… VIDA MÍA!!! No… Me… olvides…

 

 

La silueta solo llora abrazando a su amada que su corazón se ha detenido… La besa sin poder contener aliento… Solo desea volverla a ver d nuevo viva… Sus lágrimas se escuchan como caen en la oscuridad… y un grito desgarrador se oye en la oscuridad…

 

 

TE AMO MAS QUE A LA VIDA MISMA!!!!!!!!!!

 

 

La oscuridad se disparse y una radiante luz los cunde… al poder ver claramente, las dos personas ya no existen… Solo están dos pequeñas flores que están juntas en un prado desértico…

 

 

El destino las unió en una sola, pero la vida las separo para matarlas solas…

 

 

Porque es tan cruel… el amor?!…

tic tac…

tic…

Tac…

El reloj se detuvo al fin…

Dejo de sonar…

Y su melancolía y llanto dejo huella…

 

1.- EXT. / Campos del valle de Texas – Mañana

Se acerca camioneta Ford 1985 por carretera, a un lado se observan vastos sembradíos de trigo. Al fondo casona antigua y graneros. ROMULO PÉREZ (45), – pasajero – piel morena, estatura media, lampiño, viste sombrero de paja, camisa a cuadros y jeans, observa los campos texanos con asombro. MATT RICHARDS (58) – conductor – rubio, ojos verdes, tez blanca, alto, camisa azul y jeans, sonríe ante la expresión de Rómulo.

MATT (sonríe antes de hablar)
Well we are here now Romulou

RÓMULO (confundido)
Si, si, señor

MATT (señala casona)
See that, there’s where you will be working

RÓMULO (asombrado)
Muy bonita casa señor

MATT (ríe a carcajadas)
Sí hablo español, no te preocupes, venga, vamos.

2.- INT. / Dentro de la casona – Mañana

La luz de los ventanales ilumina el amplio vestíbulo, MATT camina junto con RÓMULO

MATT (con su mirada señala los cultivos por el ventanal)
La cosecha se recoge hasta finales de Agosto. Estarás solo por unos días, mi esposa y yo vivimos en Weslaco, mi hija Samantha es alérgica y decidimos mudarnos a la ciudad. Hace varios años hubo un incendio en esta casa, unos negros la quemaron, puedes ver los remaches en la pintura. Tu trabajo será muy simple, vas a limpiar todo el polvo de esta casa, dejarla pulcra. Tu horario es de 24 horas sin parar, verás que tan fácilmente se ensucia todo, vivirás en el granero de afuera, ahí hay todo lo que necesitas para subsistir.

ROMULO (asienta la cabeza ante todo)
Sí ,si señor.

MATT (camina hasta el final del vestíbulo. Detiene el paso frente a una puerta y lo mira de frente)
Una última cosa, escúchame bien, no puedes entrar a esta habitación. Aquí nadie entra, solo yo que tengo la llave, no intentes nada, got it?

RÓMULO (asienta la cabeza varias veces)
Si, si señor.

MATT (hace gesto amenazador)
I’ll be watching you.
Sabes que puedo llamar a la Border Patrol y enviarte a prisión por usurpación de propiedad privada. Ya vendré a darme mis vueltas. I’ll be watching you, remember.

RÓMULO observa por la ventana la partida de su patrón mientras toma una escoba y comienza a barrer el vestíbulo.

3.- INT. / Dentro de la casona – Mañana siguiente
RÓMULO abre la puerta de la casona y encuentra una gran cantidad de un polvo blanco esparcido por el amplio vestíbulo. Empieza a barrer.

4.- EXT./ Afuera de la casona – Tarde
RÓMULO sentado en los escalones, una vez terminado la limpieza de la casa, observa el atardecer. Regresa a la casona y vuelve a encontrar el vestíbulo sucio, repleto de polvo. Hace un gesto de asombro y frustración. Da un suspiro, toma la escoba y comienza de nuevo.

5.- INT./ Dentro de la casona – Mañana siguiente
RÓMULO entra silbando y encuentra más polvo que ayer esparcido por el vestíbulo, hay montañas de él. Hace un gesto de impotencia. Barre otra vez de mala gana.

6.- EXT./Afuera – Tarde
RÓMULO limpia la escoba y el trapeador. Regresa a la casa y encuentra terrones de polvo que hacen remolinos al abrir la puerta. Grita desesperadamente y avienta los utensilios al piso.

7.- EXT- INT. / Tarde-Noche
Se acerca camioneta Escalade, deja estela de tierra. Conduce SAMANTHA RICHARDS (30). – Rubia, tez blanca, ojos verdes, delgada, alta – Habla por celular en inglés. Se baja de la camioneta. Abre la puerta de la casona. Adentro está RÓMULO terminando de limpiar.

SAMANTHA (Lo mira fijamente, deja de hablar, tira el celular y grita)
OH MY GOD! NOT AGAIN!! NOT AGAIN!!!

RÓMULO asustado no entiende nada, va tras de ella que corre hacia la camioneta y saca una pistola, al ver esto regresa a la casona despavorido. Se oye un disparo al aire. RÓMULO hundido en el pánico corre por el vestíbulo y fuerza la puerta de la habitación prohibida. Entra. Pasmado encuentra una vasija fúnebre rota en el piso a orillas de la puerta de la cual salía el mismo polvo blanquecino que barría por el vestíbulo, eran cenizas. Mira hacia arriba y ve una pintura que yace sobre la chimenea, es MATT RICHARDS sonriente vestido con toga blanca, empuña un arma. En la base del marco se lee: “Fight them until the end” KKK. 1930-1988.

Se aleja la cámara por el vestíbulo hacia fuera de la casona.

SAMANTHA hincada llora desconsoladamente con la pistola entre las manos.
- I’m not killing him daddy, I’m not killing him… Sorry.. Sorry

Se aleja cámara lentamente por los campos del valle de Texas.

—————————

Dicen que el odio sobrepasa fronteras
a veces las de la vida,
¿Seremos producto del amor…
O tan solo resultado del odio?
La respuesta yace en la eternidad.

FIN

SEC. 1. LIBRERÍA. INT/DIA.

EMMELINE (16), una chica de aspecto inocente y atractivo hojea libros detrás de un estante. Se agacha.

EMMELINE (distraída)

¿Qué haces aquí pequeño amiguito?

(Saca un conejo negro y comienza a hacerle arrumacos)

SEÑOR X (conejo)

Mi nombre es Edgar Allan Poe. Como se habrá dado cuenta, señorita, estoy de incógnito.

Emmeline (sorprendida)

¿Eres tú Eddie? Espera, ¿puedo llamarte Eddie?

Señor X

Señor Eddie para usted.

Emmeline se dirige a un VENDEDOR

¿Ya viste? Este conejo es un gran cuentista… además su pelaje es taan suave…

Vendedor (molesto)

Un conejo… ¡aquí! Vete, no se permiten mascotas.

Emmeline

No es justo, yo lo encontré ahí (señala el estante)

Vendedor (incrédulo)

Ajá, si claro. ¿Te llevo a la salida?

Emmeline

¿No me crees, verdad? Pues aunque parezca extraño yo encontré a ese conejo ahí.

La discusión continúa. Se ve como los dos se acercan a la salida. Ruido ligero de PASOS.

SEC. 2. CALLE. EXT/DIA.

EMMELINE camina por la calle con el conejo en su regazo. Neblina. Lluvia leve. WALK-AND-TALK

Emmeline

Brrrr, como que el clima aquí no está muy cómodo, ¿no es cierto? ¿Por qué no vamos a beber chocolate caliente con malvaviscos en casa?

SEÑOR X callado.

Emmeline

Señor Eddie, ¿porqué no responde? … Se está escondiendo… Sí, es eso. Por poco lo olvido. Entonces shhh

(Pone un dedo en sus labios)

SEC. 3. CASA. INT/DIA.

Casa de EMMELINE (estética oscura con tintes tiernos). UN POCO MÁS TARDE.

EMMELINE abre la puerta. Tintineo de LLAVES.

Emmeline (emocionada)

Ya llegamos, Señor Eddie.

SEÑOR X

Lo noté, ¿señoritaaa?

Emmeline

Emmeline, así me llamo. Pero todos me dicen señorita Pudding, especialmente mis amigos.

Señor X

Extraño pseudónimo el suyo, señorita.

Emmeline

¿Y a usted como le dicen?

Señor X

Ciertamente no Eddie. Señorita Emmeline, en verdad preferiría que me llamara de una forma más sutil. Recuerde que estoy encubriendo mi identidad.

Emmeline

¿Por qué?

Señor X

Usted es un poco impertinente, ¿sabía?

Emmeline

Lo siento. Mmmm, entonces ¿como quiere que lo llame? ¿Algo como Señor E. estará bien?

Señor X

No realmente, quiero algo exótico, diferente.

Emmeline

¿Señor K?

Señor X

No

Emmeline

¿Señor X?

Señor X

Me gusta

Emmeline

Eee, ¿señor X?

Señor X

Sí señorita Emmeline

Emmeline

¿Bebemos chocolate con malvaviscos?

Señor X

Será un placer

En este taller hemos puesto diferentes retos imaginativos, casi nunca estilísticos. Esta semana habrá un cambio radical

Los participantes de Metatextos deberán contar una historia por medio de un un guión cinematográfico. Esta vez y por la naturaleza del reto, el número de palabras no será tan estricto. Pero traten de que las palabras no-tecnicas no sobrepasen las 400 o 500.

Tienen hasta las 23:30 horas del Jueves 17 de Septiembre. Los ejercicios se publicarán a partir de las cero horas del Vienres 18
Suerte

Para conocer las especificaciones técnicas de un guión hagan clic aqui

Por seis votos a favor y cuatro en contra, el ejercicio 43 de Metatextos se repetirá y será publicado a las cero horas del Viernes once de Septiembre.

Muchas gracias por su participación.

No estamos muertos, ni andamos de parranda.

Mis circuitos de robot metatextos sufireron una fundidura masiva de fusibles al notar que, para la fécha límite el ejercicio 43 no habia llegado ni un solo texto.

No se si el hecho de que olvidé poner la fécha límite en el ejercicio haya influido o este tipo de ejercicio simplemente no gusto o si hay alguna falla en Wordrpess que no me permite leer los ejercicios mandados o simplemente, el viento se ha acabado en las velas de este barquito.

Asi que, comunidad de Metatextos, lo dejo todo en sus manos.

¿Quieren ejercicio 44, repetimos el 43 o terminamos esta temporada del taller?

La fecha límite para responder a esta coyuntural pregunta son las cero horas del Lunes siete de Septiembre.

En este taller hemos puesto diferentes retos imaginativos, casi nunca estilísticos. Esta semana habrá un cambio radical

Los participantes de Metatextos deberán contar una historia por medio de un un guión cinematográfico. Esta vez y por la naturaleza del reto, el número de palabras no será tan estricto. Pero traten de que las palabras no-tecnicas no sobrepasen las 400 o 500.

Suerte

Para conocer las especificaciones técnicas de un guión hagan clic aqui

Luis se hallaba ante la importante disyuntiva entre elegir dormir dentro del antiguo Cine Cosmos o refugiarse en el también ex cine Ópera. La ciudad y su vida nocturna lo llevaron a él y su botella de Red Cola, sin embargo, a recorrer el Circuito Interior. Con poco tiempo de andar en la calle, aún se le hacía fascinante recorrer las banquetas, porque los más experimentados ya ni siquiera podían fascinarse. Vamos, ya ni siquiera sentir algo. Luis los admiraba, no como esa chica que encontró llorando al lado de su auto, un Jetta jodidísimo, que había quedado con las intermitentes para avisarle a los impacientes que no se movería. La patrulla aún no hacía su ronda.

Luis pasó a su lado como si nada.

-Oye, ¿estás lúcido? –la chica le había hablado.

-¿Que si estoy qué?

-¿Dónde puedo matarme así bien, que de veras quede bien muerta?

-Pus en la calle, ¿no?

La cara de la chica se iluminó y subió a su vehículo. Luis se rascó la cabeza mientras ella giraba el auto en U.

Antes de pisar el acelerador a fondo, le gritó a Luis:

-Nada tiene sentido ¿verdad?

-Pus este es sentido contrario, seño.

-Creo que sí estás lúcido, después de todo. Adoro los chistes malos.

Luis se rascó la cabeza, preguntándose qué significaba estar lúcido y de repente tuvo una epifanía:

-Creo que no tendría sentido irme hasta el Ópera. Está re’ lejos.

Esa noche, sonaron las sirenas de una ambulancia que iban en sentido contrario por el Circuito…

De niña, una de mis mayores dudas en todo el universo fue, durante mucho tiempo, qué chingados era un metro, de dónde lo sacaron, cómo y por qué, y también por qué demonios me tardaba tanto en alcanzarlo, hablando de estatura, claro. Luego de la explicación de las fracciones del meridiano y todo eso que en realidad ya no recuerdo muy bien, siguieron apareciendo en mí otras dudas, como cuál es la velocidad del pensamiento, por qué desaparecieron los griegos si eran tan chingones (aunque eso de ponerle Odisea a una historia que habla de un tal Odiseo, deja mucho que desear en cuanto a su capacidad creativa).

Después, en constantes sesiones de “cerebración profunda en mi cabeza”  caí en cuenta de que un factor decisivo para comprender todo misterio y por ende el sentido del universo, era el tiempo. Incluso, constaté, y eso se lo debo a Lovecraft, que mi mayor miedo es precisamente al tiempo, porque es lo único que no lograremos controlar jamás. Aparejado al tiempo vienen las distancias y sólo dentro de esa dicotomía* distancia-tiempo fue que comencé a inteligir que nunca acabaría de aprehender eso que llamamos “universo”.

Luego, el 18 de junio de 2005 dejó de importarme toda esa palabrería cuando descubrí el único sentido que tiene para mí el universo:
inmensidad oscura sobre un abismo de luz...

Yo lo llamo metafóricamente “La luz de mis ojos”

*Aunque no sé si hablar de estas dos entidades como una  dicotomía es realmente posible.

Se sintió como una escritora profesional al abrir Word y poner las manos sobre el teclado. No lo era. Estaba bastante lejos de serlo. Pero debía terminar el ensayo antes de que oscureciera y enviarlo por e-mail. Se sentía como atrapada bajo el calor que desprendía el techo, sobre el cual caía, como granizo, el despiadado sol de aquél horrible verano. ¿Qué más daba si faltaba a una tarea más? Ni siquiera le darían uno de esos papeles de los que tanto presumen los que sí entraban a la universidad y no se veían obligados a tomar mediocres clases por internet. Se recostó sobre su cama, con las manos detrás de la nuca, y observó el techo por unos momentos. ¿Qué caso tenía? Decidió salir por un helado a la esquina para conseguir un poco de inspiración. Le llamaron la atención un par de pequeñas aves que volaban en la misma dirección en la que ella caminaba. Sintió el fuerte impulso de correr tras de ellas para seguir observándolas, pero no lo hizo. Eran golondrinas, negras desde la cabeza hasta la cola, con las pancitas de colores que lucían cuando por las tardes salían y adornaban el cielo, con sus naranjas, blancos y amarillos. Se dejó hipnotizar un poco en el camino de regreso a casa, después de comprar su helado de guayaba, con su elegante forma de volar. “¿Tendría tanto sentido quedarse a observarlas como escribir el ensayo?”, se dijo mientras se tumbaba sobre la hierba casi recién cortada del pequeño parque de la colonia, “De cualquier manera, ¿Tendrá algún sentido?… No lo sé, pero se ven muy bonitas…”.

¿Quién iba a sospechar de él? Javier siempre había sido un buen hombre. Además, estaba convencido de que hacía lo correcto. No había de qué avergonzarse.

El bebé no paraba de llorar. La esposa de Javier, todavía con el cuerpo temblando a causa del temor y la rabia contenida, había tratado de tranquilizar a la criatura meciéndola con ternura.

Pero era como si estuviera al tanto de lo que ocurría. De que ellos no eran sus padres. De que todo iba a cambiar a partir de ese momento. El sentido de la vida. ¿Del universo? Todo.

El hombre que lo convenció de hacerlo tenía un aspecto estrafalario. Sombrero de alas anchas, una especie de nudo en el cuello. Calzado relumbrante. Un rostro beatífico.

Aquella noche, cuando lo encontró en el campo, fue cuando le encomendó apoderarse del bebé. Enumeró razones. Le relató que aquel engendro sería la debacle del mundo.

Para convencerlo, puso ante sus ojos imágenes aterradoras. Hambre. Peste. Sed. Caballos de fuego. Javier no tuvo que pensarlo más. Lo haría. A la noche siguiente, entraría a la casa de María y José, y raptaría al pequeño Jesús. Y lo hizo. Armó una treta, y lo hizo.

Se ocultaron en un pueblo cercano.

Pero a Javier el llanto del bebé lo estaba volviendo loco. Deseaba que aquel sujeto cumpliera con su palabra lo más pronto posible. Que se llevara al falso mesías y que hiciera con él lo que fuera necesario.

Fue en ese instante que tocaron a la puerta. ¿Había llegado el momento? El bebé paró de llorar. Afuera estaba el sujeto que había convencido a Javier. Estaba sangrando. Abrieron.

Paciente: Llevo dos años, todos los jueves en este diván mirando mi vida, mirando esa blanca pared de enfrente, mirándome a mí. Dos años en que inicié pagándole 300 pesos la sesión y ahora le pago 400. ¿Es el precio de mis temores? O ¿el costo de saber-me?

Psicoanalista: -Se escucha el respiro sordo proveniente de sus abiertas fosas nasales.-

Paciente: Y usted, sin responderme, sin una palabra, un aliento, un algo… una pastillita o un mejoralito

Psicoanalista: -ligeramente una mueca le convulsiona en los labios que sonríen-

Paciente: En ocasiones creo que se queda dormido, o que está leyendo… O simplemente que no tiene algo que comentarme.

-se plasma un silencio de unos pocos segundos-

Paciente: En un principio fueron esos artilugios que conversaban casi por si solos. Mientras, usted y yo éramos simple espectadores. Como si todos los que me hablaron en algún momento, hubieran dejado un poco de su léxico en mi piel. Simple escritura, simple gramática reduccionista.
Como si el sentido del sentido fuera el sentir… Leyendo cada letra que este mundo colocó. Justo así, ley-endo, una “ley dentro”, una ley en la que estoy metido y la función continúa, conmigo.

Quizás sea que estoy dando una lectura a todas esas voces, a esas ventanas. A mi madre, a su hermana. A Dios. . . . . .

-El paciente, sorprendido de su despedida homófona, o de su homofonía eclesiástica, recoge sus respectivos clavos, su tortuosa corona, se coloca su manta roja ensangrentada y se crucifica nuevamente en la pared blanca del consultorio.-

¿Te ha pasado que durante días cargas una depresión inmensa, nada parece satisfacerte, y por mucho que hagas, por más que lo intentes, la tristeza parece seguir ahí, colgada?Incluso a veces se siente como un anzuelo. Mientras más trates de sacarlo, más duele . Entonces decides dejarlo ahí. Aprender a vivir con él atravesado en el pellejo. Y sigue lastimando, pero no desgarra.

Ni modo.

Entonces, te topas con un día lluvioso, de esos que no te permiten mucho: tal vez quedarte en casa, ver la tele, leer el resto de un libro pendiente, quemarte las retinas frente a la computadora…

Y justo viendo el monitor, una imagen pasa frente a tus ojos. Un plato lleno de suculentas, humeantes, esponjaditas galletas de chocolate.

“Voy a buscar la receta”. Eso es lo fácil. Hacer galletas no es gran ciencia. Lo difícil es encontrar los ingredientes en la despensa. Tal vez te falten uno o dos. Lo excelente en este caso sería contar con una tienda cerca, a la que llegar no implique más que salpicarse un poco los pantalones. O vecinos amables, de esos que te piden una tacita de azucar y es tiempo de cobrar el favor.

Ya con tus huevos, harina, azúcar, vainilla, royal, sal y chispas de chocolate, precalientas el horno, engrasas las charolas, preparas la masa y formas tus deliciosas galletitas. La espera de 20 minutos es asfixiante, sobre todo cuando el aroma comienza a salir del horno.

Después de todo, ¿qué sentido tiene la vida si no podemos satisfacer nuestros deseos y necesidades inmediatos? La respuesta: 42 galletas, calientitas, humeantes, aromáticas y suaves. Y un vaso de leche helada. Comerlas en el suelo, como cuando eras niño, es el remedio perfecto para la depresión. Es redescubrir el verdadero significado de la vida, el universo y MIL cosas más.

(http://www.youtube.com/watch?v=2CikmLvTkD0)

Fume tres cigarrillos de color ámbar antes de creerlo. Aplasté las colillas y volví la vista hacia el cielo; los imaginé volar hasta sus respectivas casas, muy lejos.

Lejos, donde nadie los podría imaginar. Imaginé que un principio todos éramos ceniza, pequeños restos de algo que había sucedido antes y que tal vez jamás entenderíamos, imaginé que éramos un coagulo de fuego a punto de estrellarse contra una superficie, superficie que se quebró y dio paso a ligeras chispas humeantes, las cuales, se humedecieron con un liquido que nadie conoce, pero todos beben.

Todos beben, el líquido hizo que las cenizas se arrastran por el suelo, les dio algo que el fuego no les había dado, les dio un deseo de estallar de nuevo. Las cenizas se apoderaron de cenizas más grandes y formaron lugares donde sobrevivir, admiraron los pocos rastros de fuego que quedaban en el lugar.

A veces se tostaban, a veces creían sentir un poco de fuego en su interior. Reian mucho cuando descubrian como crear de las cenizas el calor, el amor, la carne de ceniza blanda. También disfrutaban del líquido que nadie conocía combinado con llamas.

Un día una ceniza como yo se pregunto todo esto y miró alrededor, sonrió un poco y se dio cuenta de que su deseo mas grande era ser fuego otra vez, sentir un poco de calor, recordar que en algún tiempo fue una masa ardiente enorme, mas grande que lo comprensible, mas grande que todas las cenizas caminado por las calles, mas grande que las cenizas sólidas y monumentales de las ciudades, mas grande que el liquido misterioso en la tubería humeante.

Todo era húmedo y ardiente. Todo era ceniza de una realidad que no se conocía, todo se consumiría hasta volverse nada.

Fume tres cigarrillos de color ámbar antes de entenderlo. Aplasté las colillas, volví la vista hacia el cielo, tome la gasolina, y me prendí fuego.



El universo, la naturaleza, la vida, todo, no tiene sentido. ¿Por qué habría de tener? Los hombres ven todas las cosas como útiles o inútiles, buenas o malas. Y los pretenciosos dicen “Todo lo que existe es para que el hombre haga uso él, todo lo que existe tiene un sentido”. Pero el sentido que le quieren atribuir a todo nace de un sesgo en favor de ellos. Los hombres y la tierra, son nada en comparación a lo que hay allá afuera en el universo. ¿Por qué un supremo sentido del universo debería reparar en si debes salir esta noche, alentarte a esperar a tu media naranja que está solo a la vuelta de la esquina, o complacerse cuando le prendes velas y le hablas sin verlo cada vez que necesitas algo?

Otro sentido menos subjetivo para todo este circo que pasa en frente de nuestros ojos, sería solo vivir más. La vida es una serie de maquinitas equipadas con lo necesario para hacer más maquinitas. Sin embargo los humanos se preocuparon no solamente por vivir más, sino  también por vivir mejor. La ventaja de la inteligencia les permitió satisfacer sus necesidades biológicas, y entonces preguntarse ¿Y ahora qué? ¿Qué sentido tiene esto que estoy viviendo, a donde se supone que debo ir?

Bueno, pues no se supone que vayas a ningún lado. A nadie le importa, y al universo le da igual lo que hagas o dejes de hacer. Haz entonces lo que quieras. Ese creo yo, es el mejor y mas honesto sentido que le puedes dar a tu vida.

Older entries »