‹ Eternamente tuya (y te chingas) • Ser Zombie ›
-¿Estás lista?
-Sí.
-¿Segura que llevas todo?
-Sí, está muy pesada –dijo la niña, sujetando la mochila.
-No te preocupes, no está tan lejos, ¿recuerdas dónde es, verdad?
-La casa donde se ven luces en la noche.
-Sí… esa.
Quería llorar, pero no se lo permitió. Si él comenzaba a llorar, ella también lo haría, necesitaba que fuera valiente y la única forma de hacerlo es no dándose cuenta de la situación.
-Tenemos que irnos, no hay tiempo.
Se limpió el sudor de la frente.
-Pero tú no vas a poder correr, papi. Uno te mordió en la pierna.
-Estoy bien, recuerda lo que tienes que hacer. Cuando te diga, agarras la escopeta y te vas corriendo ¿ok? ¿también llevas los cartuchos?
-Sí, todo.
Fueron juntos a la puerta. Sabía que esta era la última vez que la vería, pero tenía que hacer todo lo posible para salvarla, debía protegerla. De él mismo si era preciso.
Abrió la puerta de golpe. El viento helado y unos gemidos guturales los golpearon en la cara.
-¡Corre!
Aparecían de la nada, entre las sombras, dentro de su imaginación llena de miedo y adrenalina.
Se detuvo al final de un callejón. Era el lugar perfecto, un cuello de botella. Volteó, y advirtió que ella seguía corriendo.
-¡Espera!, dame la escopeta.
Ella lo obedeció, con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Lista?
-Lista.
-No mires.
Esperó a que la distancia fuera suficiente. Apretó los dientes lo poco que pudo… y también el gatillo.
Unas pequeñas manos arrebataron la escopeta del cuerpo inmóvil.
-Gracias papi.
Se fue caminando, no era necesario correr, esas cosas estarían comiendo por un buen rato.
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20 comments
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Noviembre 23, 2007 at 12:37 am
Pingback from Ejercicio Número Uno: ¡Zombis! — Árbol de los Mil Nombres.
Noviembre 23, 2007 at 1:30 am
jack.wonderland
Noviembre 23, 2007 at 7:42 am
alice
¿Y el papá era gordito? O súper inteligente– de cerebro sobre crecido, digamos. Porque no entendí del todo bien porqué tendrían para rato.
Noviembre 23, 2007 at 8:10 am
3rn3st0
“No es nada personal, es cuestión de negocios”
Noviembre 23, 2007 at 9:10 am
Rox
Noviembre 23, 2007 at 9:46 am
Piancol
Lo único que le quitaría es el “Gracias, papi” del final. Le da un toque cursi. Pero por lo demás me gusta bastante.
Gracias y saludos!
Noviembre 23, 2007 at 2:47 pm
Leon
Está tierno. El lado más humano de la zombificación. El “Gracias papi” está forzando un poco el final, pero se deja pasar por que se imagina a la niña caminando entre la desolación.
El papá tenía hidrocefalia: enorme cerebro a la marinara. C´est magnifique.
Noviembre 23, 2007 at 5:04 pm
l i l i t h
Bien manejado, entendible, bien escrito.
No le veo lo forzado al final, era una niñita… snif…
Noviembre 23, 2007 at 7:05 pm
Ricardo Arbol
Ahora, mi pregunta ¿Éste es el mismo niño que andaba de pegostioso en el cuento del Agustín?
Esto ya empieza a ser un esqueleto.
Noviembre 24, 2007 at 1:59 am
Agustín Fest
El final es muy interesante.
La niña se va caminando más tranquilamente, sabiendo que los zombies tardarían en perseguirla por alimentarse de su padre.
¿Conmovedor? ¿Tierno?
Noviembre 24, 2007 at 8:59 am
Damián de Victoria
Noviembre 24, 2007 at 11:51 am
elmonares
Noviembre 24, 2007 at 5:24 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Y no es muy tierno el hecho de que se aleje caminando muy tranquila cuando se van a escabechar a su jefe, eso le da un giro muy interesante. Nomás le faltó cortar cartucho y ponerse unos lentes Bay Ran de judicial ochentero.
Noviembre 25, 2007 at 9:48 am
Cazador de Tatuajes
Me gustó bastante el texto, logras transmitir al imagen, peliculesca ciertamente.
Noviembre 25, 2007 at 9:46 pm
mamasan
ya me deprimi… chale que buen texto, tambien eres de los mios
Noviembre 25, 2007 at 10:34 pm
semidios
Ojo no dije que el texto no fuera correcto.
Noviembre 26, 2007 at 3:48 am
Sara
por lo demas me parecio muy bueno..triste pero ni modo.
pd: yo tambien me imagine a dakota fanning!
Noviembre 26, 2007 at 4:44 am
controlzape
Pero la niña rulea. Esa va a ser una sobreviviente.
Noviembre 27, 2007 at 4:59 am
Taquero Narcosatanico
Noviembre 28, 2007 at 3:37 am
rapaquiwi
Qué lindo su papi que se sacrificó por ella: “tener un papi así o ser un papi así”, haaay.
Divis, divis. ¡De diez, huy!