‹ El Reencuentro • Por un pez globo ›
—A ver, Donchuy. Platíquenos lo que le pasó con aquel compita suyo, que dizque ya se había muerto. Yo le invito su mezcal si nos lo cuenta.
—¿Para qué? ¿Para burlarse? —El ebrio agachó el rostro y volvió a hundirse en sus pensamientos. El joven le ordenó entonces a la mesera que le llevara dos copas de mezcal a aquel sujeto.
Luego del primer sorbo, el ebrio comenzó a balbucear: —Andaba fuera del pueblo, cuando me avisaron que mi amigo había muerto. Llegué tres días después. Cuando me vio en la puerta, la hermana de mi amigo me abrazó, gritando: “¡está muerto, Jesús, está muerto!”. Me acerqué hasta donde estaba él, y lo contemplé un rato largo. Parecía dormido. Para entonces yo ya tenía algo de fama como mago/adivinador. “Hacedor de maravillas”, me decían. Así que me pareció normal gritarle que se levantara. Llorando, le grité una vez más. Abrió los ojos. Intentó erguirse. ¡Lázaro!, gritó una de sus hermanas. Ella se desmayó. Casi me cago del susto. No terminaba de acostumbrarme a lo que podía hacer. Ya ves, a eso me dedicaba yo en aquellos tiempos. Pero ahora…
La burla del grupo no se hizo esperar: “¿Entonces se levantó y andó?”, preguntó el joven. “¡Anduvo, pendejo!”, le contestó otro, siguiendo el juego. “Bueno, sí anduvo pendejo un rato, pero ya después se compuso”, contestó éste, completando la broma. El estallido de risas fue generalizado. El joven sacó un billete de 50 pesos de su cartera. Lo arrugó y lo lanzó al piso. Todos reían a carcajadas. —A ver Donchuy. ¡Ahora baile! —El ebrio, terriblemente humillado, recogió el dinero. Éste era el precio de la inmortalidad, la insignificancia de ser dios.
Le dio un sorbo a su mezcal, cerró los ojos y —sin llorar, casi— se puso a bailar.
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18 comments
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Noviembre 23, 2007 at 12:37 am
Pingback from Ejercicio Número Uno: ¡Zombis! — Árbol de los Mil Nombres.
Noviembre 23, 2007 at 1:12 am
jack.wonderland
Ah, que borrachín nos salió el Chucho. Con razón todo el mundo lo anda buscando pero nadie lo encuentra.
Noviembre 23, 2007 at 6:45 am
3rn3st0
Noviembre 23, 2007 at 9:34 am
TheJab
Noviembre 23, 2007 at 9:55 am
rapaquiwi
Noviembre 23, 2007 at 11:22 am
Damián de Victoria
Noviembre 23, 2007 at 12:55 pm
Cazador de Tatuajes
Está divertido
Noviembre 23, 2007 at 1:22 pm
Mulder
Noviembre 23, 2007 at 2:53 pm
Piancol
Gracias y saludos!
Noviembre 23, 2007 at 4:48 pm
Agustín Fest
Noviembre 24, 2007 at 4:47 pm
Sara
Noviembre 24, 2007 at 6:18 pm
l i l i t h
con “un para de tragos de mezcal” habría sido suficiente.
Chuchito humillado… snif.
Noviembre 24, 2007 at 6:19 pm
l i l i t h
Noviembre 25, 2007 at 6:22 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Noviembre 26, 2007 at 11:16 am
semidios
Me latió la idea de que dios anda valiendo queso de pedote!
Noviembre 26, 2007 at 6:59 pm
armando
Aquí la reflexión es: ¿cómo y por qué llegó hasta ahí? Muy interesante.
Noviembre 27, 2007 at 8:43 am
Ricardo Arbol
Noviembre 28, 2007 at 12:21 am
himney