‹ Rinocerontes ociosos • Página 920 y tres cuartos ›
Beinecke Rare Book Library, Yale, New Haven. Año Sexagésimo Noveno de Tlön.
Cuaderno tercero,
Mis indagaciones recientes demostraron la existencia del manuscrito perdido del Libre del Mustaçaf siglo XIV; detallando métodos para ejecutar a cualquier llamado “uqbarense” que violara territorio peninsular. Aparentemente, otros manuscritos de la Biblioteca Casanatense también concurren referencias de seres provenientes de alguna nación del Asia Menor fonéticamente similar a Uqbar. Además, el tomo Onceno-Tercero de la Segunda Enciclopædia de Tlön corrige la importancia de los hrön, hrönir y ur; autentificando su existencia y prevalencia en la historia Tlöniense y la filosofía de los heresiarcas.
Acorde al filósofo Izraącxex puede haber sólo doce generaciones de hrönires provenientes de un mismo pensamiento. Las virtudes de quintos y onceavos son célebres por su belleza; los novenos-segundos poseen poderes terribles y apariencias morbosas; esto casi nadie lo sabe. Un noveno-segundo se materializa cuando el metafísico produce un hrönir a partir de un noveno habiéndolo confundido con un segundo; el fruto tiene la potencia creadora del décimo pero de apariencia aberrante extremadamente exagerada1, como un tercero. Los tlönienses, disgustando de estos productos y temiendo sus poderes -no podemos destruirlos pues sería un desperdicio de hrönires de tercera generación-, aprovechan un vórtice hacia la tierra de Uqbar para desterrarlos de Orbius Tertius.
Uqbar perdura sólo cuando un hrönir es forzado a cruzar por él; dicho sea de paso, es por ello que las enciclopedias citadas en un tal libro Ficciones, un anónimo de hace dos siglos (288 años), solamente lo mencionan cuando fueron impresos en el instante mismo de un cruce. En Uqbar, estos hrönires cobran vida por propio deseo y surgen de las tierras debajo de los caballos salvajes para deambular un mundo nuevo.
Los metafísicos están de acuerdo que los hrönires que partan hacia el hemisferio boreal -antitético de Tlön-, una vez restauradas sus memorias de hombres y juntados doce de ellos, tendrán propiedades demiurgas; accediendo así a la Primer Gran Estadia de Tlön.
Como indagador del Gremio Filosófico Buckley de Orbius Tertius, es mi deber hallarlos…
1 Muchos de ellos han sido descritos en los tomos Pantheon Babylonicum, de DEIMEL A., Roma 1914; Die Dschinn, Teufel und Engel im Koram de EICHLER, P.A., Leipzig 1928; y Dämonenglaube im Lande der Bibel, de CANAAN T., Leipzig 1929.
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7 comments
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Diciembre 7, 2007 at 4:26 pm
Sara
Saludos.
Diciembre 7, 2007 at 5:25 pm
Leon
Algo que vale la pena decirse: todas la referencias que incorporé en mi texto son reales excepto el nombre del filósofo; ese es mi nombre de actor porno pero con una ortografía mucho más mamuca. Wikipedien las referencias, tal vez hallen algo que les agrade.
Sara: Más que un homenaje simplemente seguí el estilo policiaco del texto original. En cuanto a los Hrön, en realidad hay 53 categorías, cada una más horrorizante que la anterior y sus propiedades son…
momento.
¿Qué no somos 53 metatexteros? Misterios, misterios.
Diciembre 8, 2007 at 4:53 pm
Sara
Diciembre 11, 2007 at 11:20 am
Cazador de Tatuajes
Diciembre 11, 2007 at 5:36 pm
l i l i t h
Qué buen texto, excelente.
Diciembre 13, 2007 at 7:38 pm
controlzape
Me gustó tu explicación del desarrollo de los demiurgos y la intención del narrador de ir a buscarlos, eso da para un buen principio de más crónicas de Tlön.
Lo que no me gusta es casi todo el primer párrafo. Hasta que llegas a mencionar a los hrön, hrönir y ur no se establece de qué va el texto. Como introducción se me hizo dispersa.
Diciembre 20, 2007 at 2:30 pm
Mulder