‹ La noche de navidad y todo sereno. • El resto es historia ›
Los pastores esperaban en la oscuridad. La aparición alada que vieron en la víspera les dijo que una luz aparecería en el cielo para guiarlos.
Al cabo, una luz brillantísima apareció en el cenit. Los pastores la miraron asombrados. La siguieron hasta dar con un pesebre donde una pareja cuidaba a su recién nacido.
La continuación de esa historia ha sido contada muchas veces. Nada nuevo que ver ahí. Pero hay un aspecto poco conocido del relato que merece atención. Para conocerlo sigamos hasta su origen, al rayo de luz que llegó a la Tierra. Es una supernova que ocurrió mucho antes de que existieran los pastores y el recién nacido que buscaban.
En una órbita lejana encontraremos un planeta helado y de superficie estéril. Sus compañeros planetarios más cercanos a la estrella, se evaporaron en las primeras horas de la supernova. Debajo de su superficie, en las cavernas más profundas que pudieron hallar, ocurre el siguiente diálogo entre los supervivientes de una raza inteligente y llena de esperanzas.
- Trajimos todo lo que pudimos. Mucho se perdió.
- Los sistemas de soporte vital no durarán.
Miraban al que los había convocado.
- Estamos condenados. Pero aquí preservaremos lo que logramos rescatar de nuestra civilización; la música, la ciencia. Lo que nos hace lo que somos.
- ¿Pero para qué este esfuerzo inútil? Moriremos de cualquier manera.
- Nosotros sí, pero no lo que sabemos. Lo catalogaremos y guardaremos. Encederemos un faro atómico y quizá dentro de eones, otros logren captarlo, vengan y aprendan de esta lección.
- ¿Y que lección es esa?
- Que es una estupidez creer que uno es el favorito del Cosmos… o de Dios.
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19 comments
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Diciembre 21, 2007 at 1:06 am
japi
Me estoy volviendo tu fan.
Diciembre 21, 2007 at 1:41 am
controlzape
Este texto fue una reinterpretación de La Estrella de Arthur C. Clarke que fue uno de los primeros relatos navideños/ateos/agnósticos que leí.
Diciembre 21, 2007 at 8:40 am
Caníbal
Siempre lo ví sospechosito al muy canijo…
Diciembre 21, 2007 at 8:54 am
Caníbal
Siempre lo ví sospechosito al muy canijo…
Excelente el cuento de Arthur C. Clarke y una buena adaptación tuya.
Diciembre 21, 2007 at 12:31 pm
elmonares
Diciembre 21, 2007 at 3:05 pm
3rn3st0
Diciembre 22, 2007 at 8:34 pm
Triquis
Saludos
Diciembre 23, 2007 at 4:06 am
Boqueño Inapasionado
Diciembre 24, 2007 at 2:38 am
Neko-chan
Diciembre 24, 2007 at 1:08 pm
Taquero Narcosatanico
Muy chido.
Diciembre 26, 2007 at 1:52 pm
Rox
Al principio no entendi mucho como cuadraban los pastores con todo eso, pero el cierre fue genial
Saludis
Diciembre 27, 2007 at 12:13 am
l i l i t h
Diciembre 27, 2007 at 8:56 pm
Damián de Victoria
Diciembre 29, 2007 at 9:42 pm
Kuruni
jajajaja
Muy chido tu cuento, me inspiró a dejar de ser ignara y leer algo de Clarke.
Ooooorale!
Diciembre 30, 2007 at 8:15 pm
Sara
FELIZ AÑO NUEVO!!! y pues al menos el paso del tiempo no lo podemos poner en duda… digo.
Enero 2, 2008 at 4:07 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Enero 2, 2008 at 7:02 pm
Agustín Fest
Enero 3, 2008 at 5:13 pm
Mulder
Naaah, pos lo mismo de siempre, tienes ideas chidas, sabes redactarlas, creo que eres de los que mejor desempeño tienen semana a semana en este taller, chido.
Enero 4, 2008 at 12:15 am
Cazador de Tatuajes