Miel con mezcal

Trabajaba por la avenida Observatorio de 9 a 4 de la tarde. Le gustaba el café cargado por las mañana endulzado con poquita miel. Tenía dos hermosas niñas: Xochitl y Quétzal, aparentaba unos 40 años. El investigador, trabajaba junto a la Dra. Valentina Davydova en el Servicio Meteorológico Nacional; eminentes científicos que tenían ya una reputación muy bien formada. Extraordinario hombre de ciencia, predecía cada día con mayor exactitud temporadas nevadas, frentes fríos, lluvias y sequías. Nunca había querido nombrar a un ciclón, pero le bastaba un honoris causa.

Visitó como cada mes La Malinche, volcán con cumbre fria, subiendo hasta San Rafael Tepatlaxco. Ahí en la plaza lo esperaba ya su viejo amigo.

- Don Bartolomé, ¿cómo andamos?

- Como siempre muchacho, bien y de buenas.

- ¿Oiga, y qué esta tomando?

- Miel con mezcal, ando malo quesque de las anginas, pero yo se que San Rafael Arcángel no nos olvida. ¿Nos vamos?, a ver si esta vez no arrecia.

- Amonos, faltaba más.

Caminaron en silencio por el muchas veces transitado camino. Desde el pueblo eran apenas unos kilómetros hasta la pequeña cueva y sin embargo justo a mitad del camino la lluvia caía estrepitosa. Desde el primer día, Tláloc aprendió el camino y sin embargo pagaba por la compañía de Don Bartolomé, de quien no conocía el segundo apellido.

- Ya llegamos muchacho. Estoy aquí mañana en la mañanita, como siempre.
- Como siempre.

La primera estrella de la tarde se vislumbraba y el sol caía como cada noche, preso del sueño. Así Tláloc, que desnudo se acostó en el frio piso. Puso su oído contra el suelo en medio de la tremenda quietud. Ahí, podía escuchar el corazón de Matlalcueye vibrar con cada soplo de viento, quizo arrancar el suyo para enterrarlo profundo. Cerró los ojos y la lluvía arreció con fuerza.

Bien escrito, la idea es buena, pero lo que no queda claro es porque el dios si tiene forma y vida humana y la diosa no.

Cazador de Tatuajes: La vida está llena de misterios, trataré de resolver este, gracias.

Muy bueno. Te atrapa desde el principio. no sé porque pero sentí que leía algo de Rulfo, aunque bueno, esas ya son palabras mayores.
Felicidades.

Pediste que no tuvieramos piedad pero no le veo algún defecto que arruine la historia.

Muy bueno el texto.

Yo tampoco veo defecto, entraste con un buen texto. :grin:

Muy buen texto, bien narrado, nada más el misterio que menciona el cazador, pero muy bueno.

Como yo no conozco la piedad, ahí te va:

El nombre de la doctora y varias explicaciones del primer párrafo salen sobrando, mira:

Trabajaba por la avenida Observatorio de 9 a 4 de la tarde. Le gustaba el café cargado por las mañana endulzado con poquita miel. Tenía dos hermosas niñas:Xóchitl y Quetzal. Aparentaba unos 40 años. Investigador del Servicio Meteorológico Nacional con una reputación muy bien formada, pues predecía con increíble exactitud nevadas, frentes fríos, lluvias y sequías. Nunca había querido nombrar a un ciclón, le bastaba un honoris causa.

Sin el “pero” cambia un poco la idea pero creo que no queda mal.

Acentos en: Xóchitl/cumbre fría/pero yo sé que/frío piso.
Quetzal no lleva.

De Don Bartolomé, al parecer, tampoco conocía el primer apellido.

En el último párrafo se puede cambiar el “que”, quitar “ahí” y agregar “más” porque desde antes ya habías escrito que la lluvia era estrepitosa:

Así Tláloc, se desnudó y se acostó en el frío piso. Puso su oído contra el suelo en medio de la tremenda quietud. Podía escuchar el corazón de Matlalcueye vibrar con cada soplo de viento, quizo arrancar el suyo para enterrarlo profundo. Cerró los ojos y la lluvía arreció con más fuerza.

Ahh me falto decir que este es uno de mis favoritos de esta ronda. :grin:

De acurdo con lilith, el texto cae en palbars de más, basura o en trarar de lucir muy intelctual, a parte de decir cosas inecesiarias…

pero coumple con el objetivo del ejercicio, no hay más que drcir salvo el alucine d elos demás lectores

lilith: ¡Hey gracias! Esperaré puntual tus comentarios en mis próximas participaciones.

Tienes completa razón sobre el pero y los acentos. Aunque los cambios al último párrafo le vienen muy bien no me dejan completamente convencido. Lo del segundo/primer apellido fue un error muy estúpido, pero suelo serlo en muchas cosas.

El nombre de la doctora es porque andaba buscando la dirección del Servicio Meteorológico Nacional, para ver si conocía algún bar cerca y me topé con su nombre que me gustó: “Dra. Valentina Davydova Belitskaya valentina.davydova@cna.gob.mx“.

En estoy ejercicios me gusta forzar un poco el texto a fin de cumplir con las 300 palabras exactas, pero eso no es ninguna justificación.

keniatico:

No entendí esa crítica de lilith, pero nunca me ha gustado parecer pretencioso. Le daré unas leiditas a ver donde encuentro el problema.

¡Gracias!

Pues yo soy incapaz de llamar “basura” a alguna palabra aunque esté de más en algún texto, tampoco dije que tratabas de lucir muy intelectual.

De hecho me molesta bastante que “pongan palabras en mi boca”. Pero eso ya es mi bronca.

me temo que keniatico me malinterpreta.

Está muy bien realizado. Lo del principio algunos creerán que sobra pero a mi no. Me parece que las descripciones de donde vive, del nombre de las hijas, y el hecho de que Tláloc se volvió un científico - bioclimatólogo prodigioso (o lo así lo entendí yo) enriquece el texto.

La historia se va poniendo cada vez mejor y el final está más que adecuado.

Un texto bello. Muy bello. Y me encantó el título.

De mis favoritos, voy a estar al pendiente de futuros ejercicios tuyos.

Saludos.

Que bello! yo no conozco esos dioses pero no lo necesite para apreciar tu relato. Muy bueno.

Me voy con una sonrisa de aca :grin:

saludos… buen inicio :wink:

Muy buen texto.

Interesante y muy bien logrado de la ortografia pues nada que decir la mia es pesima, no noto los errores hasta que veo las correcciones.

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