‹ The Mighty Cowboy Mouse • La revancha de Juan Pestañas ›
El señor Tlacuache dirige su negocio con peculiar soltura y altruismo. Se enorgullece de jamás haberle dicho no a un cliente, y es así que, pregonando por las calles, y a la menor tentativa, cambia, vende y compra por igual. Su filosofía es prístina: para cada anverso, un reverso. El sabe que una buena compra será una buena venta y como desconoce el concepto de una mala compra, su negocio sólo puede ir de bien en bien.
A veces le ofrecen chamacos malcriados; él acepta su suerte y paga a la comadrona cinco pesos duros por meterlos al costal. Algo adelante un sujeto pide diez pesos por su esposa regañona; él propone la misma tarifa que por comadres chismosas; paga cinco pesos, saca al niño del tambache y los pone a discutir mientras le siguen; ya sin tener que cargarlos. Así es un buen día del señor Tlacuache.
Cierta ocasión un tal señor Gabo pidió tres pesos pos su máquina de escribir. A fin de cuentas -dijo- ya ni la usa. El señor Tlacuache tanteó el enorme peso del trebejo ese y muy a su pesar, aceptó. Como en ese viaje el tiliche ese le desfondó un tambache, prefirió dejarlo en casa hasta tener un carretón.
Al señor Tlacuache lo comió la tentación. Juntó de sus papeles los que veía más limpios, y recordando sus vivencias, se sentó a tipear. Escribió tres libros, bastante gorditos y queriendo cambiarlos llegó a una editorial. Sus escritos se volvieron un suceso literario; el primero mereció referencias detalladas; el segundo, buenas críticas y entrevistas fatigosas; el tercero, así de plano, el premio nacional.
Cuando los ansiosos editores, pidieron a Don Tlacuache una cuarta entrega, el señor Tlacuache advirtió que ya no le quedaban historias ni ningún otro cachivache que contar. Sin embargo, tras pensarlo un poco, leerse unos libros y entender qué le pedían, atinó con la respuesta y aceptó. A la mañana siguiente se escuchó un pregón por las calles de ésta gran ciudad:
¡Cronopios que vendan!
¡Realismos usados!
¡Eternos borgeanos!
¡Quijotes molineros!
¡Cambio, vendo y compro por igual!
Tags: premios literarios, Ropavejeros, tlacuaches
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11 comments
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Febrero 22, 2008 at 8:31 am
Raúl V. Ortiz
Febrero 22, 2008 at 10:47 am
Lidia
Febrero 22, 2008 at 2:35 pm
l i l i t h
Neta, me conmueve.
La máquina de Gabo, los cronopios en venta

¡Qué bonito!
Febrero 22, 2008 at 4:04 pm
Rox
Me gustó como intercalaste las frases de la canción tan melódicamente. Muy ritmico. felicidades.
Febrero 22, 2008 at 5:16 pm
Sara
pero parece bueno
lei los comentarios y parece que estuvo bueno
pero habian palabras que desconozco (asumo que son palabras locales) bueh…
vendo saludossss!… bueno a ti no, a ti te los regalo
Febrero 22, 2008 at 11:29 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Febrero 22, 2008 at 11:43 pm
himney
Febrero 22, 2008 at 11:58 pm
Boqueño Inapasionado
Febrero 23, 2008 at 8:13 pm
Katyba
Febrero 23, 2008 at 11:19 pm
Cazador de Tatuajes
Bravo
Febrero 25, 2008 at 3:09 pm
Kuruni