‹ El Negrito bailarín. • Y para terminar de amolar ›
Cargando un tambache bajo el caluroso día en el puerto, iba un hombre de aproximadamente 50 años. No había tenido suerte ese día, no había conseguido comprar muchas cosas para el recicle, el servicio de limpia pública hacia innecesarios sus servicios, además su forma de hablar ocasionaba el rechazo de casi todos los trataban con él. Así pues, se veía forzado a recoger latas y a vivir en un cuartucho en el basurero municipal.
La semana anterior no le había ido tan mal, incluso entre las cosas que recogió se encontró con una muñeca inflable, le faltaba un brazo pero las partes esenciales aun las poseía, aunque tuvo que limpiarla porque olía a orines de ratón. No había podido estrenarla.
Al caer la tarde pasó donde su amigo el “chino”, quien estaría, como todos los días, con una generosa dotación de alcohol y con su amigo el “Marques”. “El chino” vivía constantemente pegado a la jarra, parecía que hubiera pasado mil años pegado a ella.
Iba a quedarse con ellos, pero cuando le gritaron: “¡Ven, pinche negro sandía!” optó por no hacerlo, siempre peleaba con el marques y nunca salía bien librado, les respondió un: “váyanse a chingar su madre, putos dos mayates”.
Mientras se dirigía a su casa, vio algo que le llamo la atención, una pequeña negrita esperaba sentada en una de las bancas cercanas a la playa, una idea perversa cruzó por su mente. A medida que se acercaba a la banca fue la idea fue haciéndose más fuerte, tanto que ya no podía reprimirla.
-Hola pequeña ¿Qué haces tan sola aquí? ¿Te puedo acompañar?
Antes de recibir respuesta, el negro ya se había sentado con la nena y una sonrisa maliciosa apareció en su rostro mientras su brazo rodeaba a los hombros de la asustada niña…
You must be logged in to post a comment.


13 comments
Comments feed for this article
Trackback link
http://metatextos.com/2008/02/22/el-ropavejero-2008/trackback/
Febrero 22, 2008 at 2:44 pm
Raúl V. Ortiz
Febrero 23, 2008 at 2:36 am
l i l i t h
Febrero 23, 2008 at 6:30 pm
Caníbal
¡detalles, detalles!
Febrero 23, 2008 at 9:41 pm
Cazador de Tatuajes
Febrero 23, 2008 at 11:53 pm
Lidia
Febrero 24, 2008 at 3:52 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Febrero 25, 2008 at 12:05 pm
Rox
Febrero 25, 2008 at 8:47 pm
Kuruni
iugggggggggg (la orina de ratón en la muñeca inflable)
aaaaaaaaaaaaaaaah pobre niña….
¡Corre niña, correeee!.
Muy bien desarrollada la historia, hasta me dio pendiente. Los detallillos que saltaron (creo que pones Marques y marques con y sin mayúsculas o algo así) se me fueron olvidando al ver la trama. Que horror. Está bien realizado… Me dio cuscus.
Febrero 26, 2008 at 5:33 pm
danielo
Febrero 26, 2008 at 8:04 pm
Azhatoth
Febrero 28, 2008 at 4:40 pm
Boqueño Inapasionado
ajajaja salio bien natural esta línea.
Me quedé en la espectativa de lo que le habrá pasado a la negrita. Buen texto.
Febrero 28, 2008 at 5:17 pm
Wuothan
Cazador, Lilith, Lidia Creo que logré un buen final con ese ultimo parrafo, demasiado crudo…
Canibal, mejor lo dejo a tu imaginación
Dr. Iosephus, no creo que el negro le vaya a decir cosas tiernas.
Rox, quizá fue la edicion del texto, me salieron mas de 350 palabras y tuve que cortar mucho.
Kuruni, lo del Marques, era por Marqués, pero como es un vago lo convertí en el Marques (como Márquez, pero mal escrito) quizá por eso me fallaron los acentos.
Danielo, Azhatoth, Gracias por los comentarios
Boqueño, el negro sandia seguramente era de Alvarado y dos mayates es una canción de cri cri que se prestaba para el doble sentido
Febrero 29, 2008 at 5:23 pm
Sara