Phillippe vio sus sandalias flotar desde la costa, hasta trabarse entre unas matillas de hierba algo alejadas. Advirtió que a su derredor muchas cabañas mantenían las luces prendidas y caviló un poco sobre el ensimismamiento de sus vecinos y lo terco de su resistencia; en la tierra de sus orígenes nada había cambiado.
Phillippe desvistió entonces el resto de su cuerpo. Se libró de pantalones, el saco, corbata y camisa, inclusive su reloj. Su magra desnudez avivó el ulular del viento, a manera de una venia adeudada. Regresar hacia su lecho, sin ropa ni calzado, resultó fatigoso para un anciano como él; no en balde era reputado uno de los hombres más longevos. Phillippe se tendió sobre su camastro hecho de boñiga de elefante, tal como aquellos de su juventud, de amaestrador de circo. Su textura fresca y nudosa le penetró la memoria hasta enardecer casi todos sus recuerdos: el disparo en su mano, las infecciones de un principio, las camas de mierda y los elefantes, el agujero, la sal del mar, la carne negra, la carne blanca, su hijo.
El viejo sabía. Miró hacia las estrellas y esperó.
Primero empezó a verse una luz muy brillante. Pronto, este destello se multiplicó por cientos, iluminando los cielos y la superficie de mil mundos.
Phillippe, anciano, sintió miedo.
Su pecho se estremeció ante la vorágine de un terror acompasado. El viejo apartó la vista y cubrió su rostro con ambas manos. Su respiración se hizo ruidosa bajo el peso de sus palmas; la oquedad entre sus dedos se llenó de lágrimas.
…
Pasaron instantes hasta que un halo se filtrara por el orificio del disparo -jamás cerró cabalmente-. Escrutando ese vago resplandor, Phillippe reflexionó que el fin del tiempo sería más bien plácido; así que aprestó a afinar la vista a través del agujero en su mano. Descansó su diestra sobre el abdomen y contempló el espectáculo desde su insólita trinchera de carne.
Al final, colmado por una indulgente sensación de inexistencia, Phillippe dejó salir un último respiro, y se durmió.
Era como tener el universo entero en una mano…
Tags: fin de los tiempos, Phillippe, universo
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13 comments
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http://metatextos.com/2008/03/07/peekaboo/trackback/
Marzo 8, 2008 at 4:54 pm
Raúl V. Ortiz
Marzo 8, 2008 at 7:07 pm
Sara
lo lei ayer y tuve miedo de ser la primera en escribir…
lo he leido hoy por tercera vez…
Phillippe… es dificil ver lo que has hecho con ese personaje… lo vimos en su niñez, en su juventud-adultez y ahora lo vemos de anciano, acarreando sus traumas, sus recuerdos…
me encanto y esta de mas decirlo, creo que hasta tristeza me dio su partida… me alegra que se halla ido en paz.
me parece aunque a la primera lectura un poco pesado, esta bellisimo y la herida de su mano no cerrada completamente… no hay palabras para describir esa escena… tan real como las cicatrices que se llevan en el alma.
no se que mas decirte, creo que me quedo corta en halagos… no se los demas, pero esa es mi apreciacion.
saludos.
Marzo 8, 2008 at 11:23 pm
semidios
Marzo 10, 2008 at 4:03 pm
Leon
http://metatextos.com/2007/12/21/el-nino-del-tambor-2/ y
http://metatextos.com/2008/01/13/son-redentor/
Sarita, RVOrtiz y Semidios: luego les comento con más calma. Me está quebrando la chamba.
Marzo 10, 2008 at 6:04 pm
l i l i t h
La última frase es el broche oro para tan hermoso texto.
Lo único que me salta es eso de las sandalias con el resto de la indumentaria.
Excelente, snif.
Marzo 10, 2008 at 7:21 pm
Kuruni
Sobre tu texto, me gustó mucho. Está impecable y tiene corazón. Quizás pudiste plasmarlo con palabras menos ceremoniosas, pero eso creo que es cuestión de estilo. Lograste cerrar el texto de manera sencilla y tierna.
Marzo 10, 2008 at 8:45 pm
Azhatoth
Que se pasó por unas palabras mmmhhh eso si me duele un poquito porque el que hice se arruino por recortarlo, pero en fin, vale la pena.
Marzo 10, 2008 at 10:07 pm
Cazador de Tatuajes
Según yo, la ultima frase es un homenaje a William Blake
Marzo 13, 2008 at 1:40 pm
controlzape
A mí lo que no me gustó es el exceso de palabras para describir acciones cotidianas, por ejemplo al principio del segundo párrafo ocupas demasiadas palabras para decir que tu personaje se encueró.
La historia salva mucho eso, pero creo que estás a un paso de caer en elefantiasis literaria.
Marzo 14, 2008 at 1:17 am
Jacob Magno
Marzo 14, 2008 at 6:52 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Marzo 15, 2008 at 12:34 am
Boqueño Inapasionado
Marzo 26, 2008 at 4:49 pm
Mulder
Recuerda que se puede impresionar de muchas formas, y tú lo logras de varias, trata de impresionarnos y no de deslumbrarnos.
Y ya, para concluír, reitero: un textazo, excelentes las imágenes mentales que me has generado, no es fácil que un texto semipoético me agrade, lo lograste con creces.