‹ Reflexiones de diván • Equinoccio de Otoño. ›
Ciridongo caminaba por Reforma para cumplir con su ritual de todas la noches antes de irse a acostar a las escaleras del metro. En su mente de ideas cortas y precisas iba disfrutando del único momento de anticipación que tenía en el día. Tanto era el placer anticipado que se le agrietaban las costras de mugre de la cara por ir sonriendo.
Cuando arribaba al cruce de Reforma y Sevilla se sentaba en una de las bancas de piedra que rodean la glorieta. Alzaba la mirada a la fuente y contemplaba, extasiado, el culo más redondo que conocía.
Al cabo de un momento sentía una erección. Metia la mano en las profundidades de su pantalón que le quedaba grande y se masturbaba. Con discreción para que los policías rodantes que pasaban ocasionalmente por ahí no lo interrumpieran.
Al terminar, Ciridongo le dedicaba una última mirada al trasero de bronce contundente de la diana y se iba a dormir. Así terminaba cada día Ciridongo: plenamente satisfecho.
Esa rutina duró hasta la noche que Ciridongo ya no pudo cumplir con el ritual. Algún funcionario del gobierno del DF que sentía lo mismo que Ciridongo en la entrepierna cada vez que pasaba frente a la diana rumbo a su oficina, mandó ponerle, alarmado, una falda de bronce.
Ciridongo no conocía la causa de que la diana tuviera falda pues no leía periódicos. Sólo sabía que por más que estuviera contemplándola, la erección no llegaba. Por primera vez en mucho tiempo, se fue a dormir insatisfecho.
Esa noche Ciridongo soñó con un culo de bronce. Mientras otros más prósperos que él soñaban con culos de carne a los que no se atrevían a acercarse.
You must be logged in to post a comment.


18 comments
Comments feed for this article
Trackback link
http://metatextos.com/2008/03/21/insatisfaccion/trackback/
Marzo 21, 2008 at 3:52 pm
Sara
ta gueno!
me creaste empatia con el pobre Ciridongo y hasta me parecio injusto que por culpa del “normal” ese que no aguanta su propia conciencia el pobre haya quedado insatisfecho, bueh, al menos tiene sus sueños jeje
saludos.
Marzo 21, 2008 at 8:58 pm
elmonares
Marzo 21, 2008 at 10:23 pm
l i l i t h
en fin, lo único que me sacó de onda fue que le pusieran falda de bronce, como que no me la imagino vestida la cintura para abajo nomás.
saludos!
Marzo 21, 2008 at 11:33 pm
Lidia
Marzo 22, 2008 at 8:14 am
controlzape
“La Fuente de la Flechadora de las Estrellas del Norte, fue inaugurada el 10 de octubre de 1942 y desde ese momento se ganó el afecto del pueblo, quien la empezó a llamar “La Diana Cazadora”, pero desde esa fecha también se ganó las críticas de los sectores más ultraconservadores de la sociedad mexicana de la época, siendo la Liga de la Decencia quien un año después, tras una serie de actos de protesta que incluyeron la colocación de ropa interior de tela sobre la escultura, lograron que Juan Olaguíbel le colocara un calzoncillo de bronce a su obra. Sin embargo, el artista previendo otros tiempos de mayor libertad, únicamente lo fijó con tres puntos de soldadura, en espera de poder retirarlo más adelante. ”
Marzo 22, 2008 at 8:27 pm
Raúl V. Ortiz
Muy buen texto
Marzo 22, 2008 at 11:24 pm
semidios
Marzo 23, 2008 at 3:54 pm
l i l i t h
(me río para no llorar)
Marzo 24, 2008 at 8:18 am
3rn3st0
Sólo una observación - no crítica -, el onanismo no es una parafilia, es una práctica sexual que entra dentro de lo “normal”. Si la parafilia se refiere a la atracción por la escultura, me confieso ignorante. Me gustaría si puedes, que me aclares la duda. De resto, sólo puedo aplaudir
Marzo 24, 2008 at 8:32 am
controlzape
Aquí hay un post que lo ilustra mejor.
Marzo 24, 2008 at 8:34 am
controlzape
Marzo 25, 2008 at 1:37 pm
Katyba
Marzo 25, 2008 at 1:39 pm
Rox
excelente!
Marzo 25, 2008 at 7:35 pm
Cazador de Tatuajes
Marzo 25, 2008 at 9:45 pm
sidurti
Pero ¿de qué parafilila se trata?
Marzo 26, 2008 at 12:46 pm
Davo
Marzo 27, 2008 at 12:01 pm
Boqueño Inapasionado
Marzo 27, 2008 at 9:03 pm
El Satánico Dr. Iosephus