Santa Lucrecia Martir

“En tiempos ancestrales, cuando los varones buscaban el placer en soledad, ofrecían su simiente a la tierra en nombre de la diosa de la fertilidad, que al sentirse fecundada entonaba un hermoso canto que los llevaba a un incontenible placer. Así, semilla por semilla, lograban abundantes cosechas”.

Esa leyenda persiguió a Lucrecia Albassini, pues su increíble voz de soprano y  su rostro angelical rebasaban lo terrenal. Su fama se aderezaba con diversos rumores: los mozos decían limpiar pecaminosas inmundicias en los teatros, los envidiosos aseguraban que el encanto de su voz se debía al impuro gusto de beber de sus amantes el néctar que antaño fertilizara la tierra.

Indiferente a las habladurías, el Cardenal Aguilanti, auténtico apasionado de la ópera, fue el primero ocupar su balcón en el estreno de Ariadna.

Aquella noche, Lucrecia, ataviada con una túnica de blanca seda, entregaba su voz a la melancolía del Lamento. Conmovidos hasta sus más sensibles fibras, mujeres y hombres escuchaban. Éstos, devoraban con los ojos tan hermosa visión, mientras sentían dentro de sus ropas el empuje de sus turgentes miembros. El mismo Cardenal, dejaba caer un hilo de baba.

Por un misterioso infortunio, la túnica de la diva resbaló, dejando a la vista sus voluptuosas formas. La lujuria se apoderaba del teatro mientras ella, en total concentración, proseguía inocentemente su canto, elevando a los presentes al éxtasis. Dulces y salados fluidos mojaban el terciopelo de los trajes que eran arrebatados con frenesí, chorros impulsivos golpeaban los rostros y desbarataban los altos peinados de las damas.

Las beatas mujeres, sin comprender el placer experimentado, estallaron en ira contra Lucrecia, causante de toda esa depravación. La arrancaron del escenario y la martirizaron hasta el límite de sus fuerzas.

La historia se contenta diciendo que al enfermar la cantante, Monteverdi la sustituyó con una actriz. 

El Cardenal, en agradecimiento a su musa, no descansó hasta lograr que se le otorgara la gracia de la canonización, por supuesto, en nombre de la ópera.

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jajajajjajaja por lo que dice el tags jajajjajaja

ah! que bueno!

me gusto la forma de decir todo con otras palabras jajaja si hasta poetico y bonito sono.

y la forma de representar la hipocresia y de buscar chivos expiatorios, muy muy muy buena.

saludos.

Muy bueno como siempre, me gusto un chingo.

Muy bueno, me pongo de pie. Me gusto mucho. :grin:

Pues sí Sara, me prevengo antes de que me vengan a decir que exagero, jajaja
y le diste al clavo, sobre todo cuando se habla de parafilias y de erotismo y sexualidad en general, hay mucha hipocresía y doble moral.

Gracias

el monares y Lidia

gracias, qué bueno que les gustó.

Por un momento creí que leía al mismísimo Marqués, Muy buen texto Felicidades

La neta morra, si te la rifas para escribir, hasta yo sentí cosquillas en la entrepierna con la inche vieja esa, que por cierto me hubiera gustado aceitarle la garganta jojojo chale que guarro soy

Qué bien escrito, qué chingónes Tags y gracias por hacer volar a mi imaginación.

Quería comentar, pero yo nunca he eyaculado escuchando música sin que medie alguna “actividad física”. :sad:

Es broma :mrgreen:

La verdad luego de leer a Kuruni dije que ese era el mejor escrito que había leído en éste ejercicio, sin embargo, ahora me veo en la obligación de darle un segundo lugar, éste, éste es el mejor escrito que he leído de éste noveno ejercicio.

Mis aplausos Lilith, mis aplausos y mi sincera admiración por un escrito que no tiene pérdida. ¿Se vale eyacular en seco leyendo? :wink:

Raúl
Vaya halago, gracias.

Semi
jajaja tons considero que está bien escrito, jajaja, digo, para eso son los textos eróticos no?

Chosty
de nada de nada, los tags también cuentan, afortunadamente Sara 3rn3st0 y tú los notaron…
Gracias

3rn3st0

Gracias, ora sí que a mí me estan tocando los aplausos que a la pobrecita Lucrecia le cambiaron por madrazos, jajajaja

Pos no soy fan de Strauss, pero hasta me dieron ganas de poner el disco.

Tambien pienso que es el mejor gatita.

Ciertamente Strauss (papi) compuso una ópera llamada Ariadne, pero acá hablamos de la de Monteverdi que es mucho más antigua y de la cual, según leí, sólo se conserva el mentado Lamento de Ariadna.

Y pues el que rulea es Stravinsky, ja, que era del que quiería escribir en un principio pero luego se atravesó Monteverdi y pues así pasa cuando sucede :mrgreen:

Qué bueno que te gustó ^^.

Muy bueno, Una parafilia casi mágica y de todos los presentes… excelente idea, felicidades

Qué puedo decir, excelente texto, para venirse en seco. Felicidades.

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