Desayuno continental

- Desayuno continental por favor - Dijo Luís a la camarera

A esas horas de la mañana era un milagro que hubiera encontrado una mesa en el atestado restaurante del aeropuerto.

La mujer, tras dirigirle una sonrisa institucional se retiró contoneando su generoso trasero enfundado en una ajustada falda caqui. La imagen de ese trasero desnudo apoyado sobre una reluciente mesa de cocina le cruzó por la mente. La paladeó por un momento y la descartó.

Abrió su periódico y comenzó a leer los encabezados.

Casi terminaba con la primera plana cuando ella regresó, equilibrando en una mano la bandeja. Tras depositar su contenido se marchó, ya no sonreía.

El café despedía un aroma estupendo. ¿Demasiado temprano para “condimentarlo”? Que va nunca es demasiado temprano. Se alargó en dirección a la valija a sus pies buscando la licorera. Tanteó infructuosamente las bolsas laterales.

- Carajo solo falta que la haya perdido -

Corrió un poco la cremallera principal, lo justo para introducir la mano sin desparramar por el suelo el contenido. Que extraño, no recordaba haber llevado ninguna prenda de color negro. Se trataba de un atuendo clerical.

Recordó la última vez que extravió su maleta, pasaron casi tres semanas hasta que la recuperó.

- Mierda -

Se decidió a huronear un poco más. Encontró una foto en blanco y negro de alguien que le resultaba vagamente conocido, un pasaporte en blanco y ¡Oh Dios! una enorme fajilla de billetes.

- Disculpe - Le dijo el extraño de mediana edad elegantemente vestido que tocaba su hombro - ¿Podría acompañarme?

Se percató del objeto cilíndrico apoyado en sus costillas. Sin decir nada se levantó y ambos se dirigieron al baño.

Quince minutos después Damián salía gritando histéricamente.

- ¡Hay alguien muerto allí adentro! -

La maleta y el extraño habían desaparecido.

Creo que a últimas fechas todo mundo anda muy violento… pero es divertido, la escena de la camarera sobre la mesa con ese sendo trasero…

Bueno, creo que voy a ir a casa de Cheli a enfrentar ese dilema, ¡Gracias!

A muchos parece divertir las narraciones de violencia, pánico, sangre, sexo, homosexualidad, muerte, etc., cosas que lastiman y duelen, sin embargo debo aceptar que es una realidad sin límite de tiempo. Tú cuento tiene un dejo de picardía y suspenso que entretienen bien.

Buen texto.

Saca un poco de onda el arribo inesperado de Damián, confunde un poco que un personaje fugaz tenga nombre propio. De ahi en fuera, no le veo problema

Me gusta el ritmo del relato, tranquilo y sin sobresaltos hasta el final.
Muy bien manejado. Me gustó.

Pero si coicido con lo que dice el Cazador.

Justo acababa de ver hace poco un argumento muy similar en una serie gringa. Me hubiera gustado ver más desarrollo con el extraño y no tanta descripción previa.

Me gustó, aunque el final me pareció un poco débil. Creo que, siguiende la línea del Cazador, quitarle el nombre a Damián hubiera ayudado mucho.

“Generoso trasero” muy tú. Jajaja. Te salen muy bien las historias tipo El Padrino. Me gustó el final. :mrgreen:

:shock: mataste a Luis! :mrgreen:

Que va! nunca… o Que va, nunca… jeje

me gusto mucho, hay varias imagenes alli que estan muy buenas ;) ( y no, no me refiero a las del trasero)

saludos :grin:

Y Damián, qué pedo? Lo sacaste como por arte de magia. Salvo ese detalle todo bien, bien narrado y la imagen de ese trasero, uuuuhhh me llegó.
Saludos.

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