Quemar las treguas.

Un hombre cortó con su silueta el haz de luz que recién se filtraba al cuarto a través de la puerta desvencijada. Su sombra creció sobre los confines de la habitación, conectando las tinieblas en una amenaza; fija sobre la mujer y el pasaporte.

Ella reaccionó con un giro del torso hacia la puerta, constriñendo un chillido bajo su esternón y forzándose a espetarlo como gemido de angustia. Al descubrir esa mirada puesta en ella comprendió la identidad del invasor. El pasaporte le pesó entonces como una sentencia; observó sus dedos entreverados con las hojas ensangrentadas y sintió cómo éstas le acosaban la garganta repugnantemente. Tosió. Tosió desde la base del estómago y lanzó el pasaporte con el último de sus espasmos; comenzó a tallarse las manos frenéticamente contra el regazo; intentando borrarse el veneno incipiente de la violencia.

El hombre emitió un bufido osco y se lanzó sobre ella.

Monique saltó del asiento pateándolo hacia atrás, provocando que el negro trastabillara sobre éste; más no lo suficiente para caer. Tras otro impulso, el hombre la atajó a medio paso, derribándola sobre la mesa y luego al suelo, quedando encima de ella. La mujer sintió su cuello preso de las manazas de la bestia y pronto empezó a perder oxígeno. Intentó defenderse. Golpeó al agresor con cualquier resto de los objetos de la valija, pero era como integrarlos a la fuerza paquidérmica de su furia.

El negro sintió avidez por el cuerpo de su presa. Sorprendido, soltó una de sus manos para levantar las faldas de la mujer y contener sus pataletas con el tórax. Frotó sus muslos con ligereza y apenas tocó el triángulo blanco de sus bragas, eyaculó frenéticamente.

Ella también arrojó un gemido placentero, asfixiado…

Quedáronse impávidos por horas.

A lo lejos, el encendedor refulgió con el brillo de la calle; la inscripción enlució prístina: “Cuando los elefantes pelean, es el pasto el que sufre”

El hombre intentó encenderse un cigarro; sí, él: bastardo, profanador, carne de miseria. Phillippe.

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Creo que para ti el ejercicio fue coser y cantar. Sin embargo en este caso creo que la profusión de palabras rebuscadas es excesivo.
Además, y aunque probablemente no sea el momento para señalarlo dado que el ejercicio se trataba de elaborar una secuela, me parece que la repetición de los temas y los personajes comienza a ser tediosa, al menos para mi gusto.

Como el ejercicio era continuación fue muy predecible que harías algo con Phillippe.

Chale. Ahora me reclaman inclusive hasta la historia que escojo. Snif. Podrá ser Phillippe, pero el relato en sí, no es en forma alguna predecible. Además, quedando mi texto anterior donde quedó, no era obvio, sino necesario rendirle una continuación inmediata al tema. Vamos, miren que de hecho varios aquí lo estuvieron pidiendo…

Retomé además los lineamientos del ejercico nueve (parafilias), cosa que creo no han advertido.

Y para lo que aún no estén familiarizados con Phillippe, éste relato es la continuación directa de éste: http://metatextos.com/2008/04/17/lastres/ ,y que junto con El Niño Del Tambor, Son Redentor y PeekABoo forman los -hasta ahora- cinco relatos escritos de Phillippe para éste taller.

No pueden culparme, es uno de mis personajes favoritos. :wink:

Por último, admitan que dada la diversidad y abundancia de temas que se han manejado en los distintos ejercicios del taller, mantener la narrativa de un mismo personaje requiere también su esfuerzo.

Y ya, sácome yo, y sáquense uds a la merga, que es sábado y son horas de juerga y decadencia. :mrgreen:

No esta mal, pero creo que otros escritos tuyos me han gustado más, algunas palabras no me parecen aplicadas correctamente como aquello de “sintió avidez”.

Hasta ahorita veo que no comente el ejercicio al que haces referencia, pero me parecio bueno, aunque me costo un oco de trabajo ligar las ideas, mas bien comprender el trabajo. Pero en general, puedo decir que me parece buen trabajo.

mmm
sí, es una continuación, predecible, bueeno, es una continuación.

la cuestión es que se ve más hecha a la carrera.

hay frases que no encajan. el lenguaje al menos para mí no es problema, pero no dudo que otros no le agarren el gusto.

no pensé que Phillippe fuera un desgraciado. ni modo

Le faltó un poquito, comparado con los demás esta flojón. Pero el personaje de Philippe se está desarrollando de una forma muy interesante.

las palabras rebuscadas le meten ruido.

Por lo demás, Philippe tiene pedos escondidos.

Estoy entre que me gusta y no… bueno en realidad no me desagrada del todo. Me parece bien que continúes con Phillipe como el protagonista de tus textos pero debo coincidir con los comentarios anteriores, los otros relatos me gustaron mucho más. Saludos.

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