Desencuentro

Pasaron varios años hasta que volví a ver a Arturo Belano.

Me sorprendí mirando a un Arturo totalmente diferente del que me despedí hace catorce años. Acordar este encuentro después de tanto tiempo me hacía feliz y él estaba más hermoso que nunca; los años le habían sentado de maravilla. Sus ojos tan grandes y expresivos me dijeron todo y dentro de mí, un corazón que parecía salírseme del pecho ignorando por completo que desde hace mucho tiempo ambos llevábamos vidas ajenas, pero fue claro que aún causaba el mismo efecto en mí.

- Por fin llegaste – su voz un tanto nerviosa me volvió a la realidad.

¡Estás tan hermosa como siempre! ¿Tuviste buen viaje? ¿Quieres comer o tomar algo antes de marcharnos?

Dije que no. Nuestro tiempo era muy corto y en mi mente solo existía una necesidad. Salimos del aeropuerto y antes de subir al auto me regaló una rosa, nos abrazamos e inmediatamente nos dirigimos a un hotel.

Los besos fueron profundos y apasionados, como queriendo recuperar el tiempo perdido, nos arrancamos la ropa con prisa dando rienda suelta al deseo que nos consumió por años. Recorrimos palmo a palmo cada espacio, impregnándonos de olor, sabor, sudor y lágrimas; el placer fue infinito. Al final perdidos en un abrazo quisimos creer que podríamos detener el tiempo, planeamos compartir nuestras vidas una vez más y nos despedimos felices, creyendo poder conseguirlo. ¡Que ironía!

De vuelta a nuestra realidad, despertando cada mañana junto a seres que no amamos y envueltos en una rutina en donde lo único maravilloso suele ser escuchar decir: ¡mamá! ¡papá! Amor inocente.

El tiempo pasa, el amor sigue y la realidad nos golpea. Es claro que los errores del pasado se pagan y de qué manera. ¿Cómo pedirle al tiempo que vuelva?

Un año después, el mismo lugar, la misma hora… pero no encontré a nadie.

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Únicamente me hizo ruido la repetición de ‘años’ del primero al segundo párrafos… y luego al final.

Por lo demás lleva buen ritmo y los errores son mínimos.

Aplausos, aplausos. En sólo trescientas palabras escribiste una historia completísima. Aplausos, mejor aún, una ovación. :mrgreen:

PD: Otro de los textos que no estaban publicados el viernes. Mr. Roboto, ¿qué ocurrió?

Muuuuy bueno. Jajaja, hasta ahorita creo que pensé lo mismo que Luda y tú. jijiji. Me pareció tierno y nostálgico… ahhh que bonito.

Joel, estoy de acuerdo contigo con los “años”, pondré más atención para la próxima. Gracias.

Ernesto y Kurini, les agradezco el comentario. Supongo que me salió tan fácil y tan cierto porque es mi propia historia. Salvo que no es Arturo el susodicho.

Me gusto, pero no se porque hay algo que hizo que no me atrapara por completo.

Es a la ves un cuento bonito, pero también duro, me causó un sentimiento de melancolía. Entiendo que una cosa así en la realidad es difícil de sobrellevar. Mis palmas para ti.

Excelente, bien narrado y le impregnaste un sentimiente nostalgico.

Con ese comentario me dejaste algo… changos!

Saludos.

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