Reencuentro

Pasaron varios años hasta que volví a ver a Arturo Belano. Simplemente estaba ahí, con los amigos, como si nunca se hubiera ido.

Cuando entré al café no lo reconocí, me acerqué a saludar a todos y de pronto me topé con su rostro. Me sonrió a manera de saludo y dejó de verme por el resto de la noche. De alguna forma, parecía ser la única fuera de lugar, como si hubiera llegado tarde a un espectáculo y no entendiera nada ahora por no haber visto el comienzo. Yo estaba incómoda a su lado, sin atreverme a preguntar nada, a enfrentarlo, a pensar en algo ajeno a ese hombre.

Éramos nueve en la mesa. No fui consciente de eso hasta tiempo después, cuando obsesivamente repasé esas horas. No puedo recordar qué lugar ocupaban los demás, porque en ese momento eran sólo unos fantasmas sin rostro, de voces lejanas. Él estaba a mi derecha.

Cuando la reunión terminaba, Alicia, fingidamente casual, dijo que pronto nos llegaría la invitación de su boda. Alicia y Arturo. Que le daba mucho gusto compartir la noticia.

Mientras los demás se acercaban a felicitar a la pareja yo miré cómo de la tierra se levantaba un aire en fuga, tembloroso y absolutamente calcinante. Allá afuera, pensé, las piedras se derretirán; aquí, me estoy congelando.

Me despedí apresuradamente, de lejos, pero no salí del local. Me refugié en el baño. Me lavé las manos, la cara, debía encontrar algo de claridad, saber qué palabras debían salir de mi boca. No sólo era yo, estaba segura, Belano no era alguien a quien se pudiera imaginar en esa trama. Después de ensayar frente al espejo “serán muy felices”, “qué alegría”, pinté una sonrisa en mis labios y salí decidida al último abrazo.

Pero no encontré a nadie.

Muy bueno, muy bueno. No recuerdo haberte visto por acá antes. Si es tu primera vez, pues bienvenida. Sino ha sido así, entonces me disculpo por no haberte leído antes.

Me gustó muchísimo tu escrito, bien estructurado, bien narrado, bien escrito. Y el final, el acomodo de la frase “obligada”, quedó demasiado bueno.

Nuevamente: ¡Bienvenida! :mrgreen:

¡Listo! Te reencontré, sólo habías participado en el primer ejercicio. Entonces sólo puedo decir: Rebienvenida :wink:

Los esbozos de como una frase puede conducir a situaciones tan diversas como el compromiso de quien se ama me sorprende gratamente.

Lo que no sé es si refleje nuestras propias historias.

mmm precisamente ayer comentaba con un amigui que despues de muuuuchos años ya no se sigue queriendo. un recuerdo bonito quizá o te duela algo en especifico, pero querer, lo que se dice querer? mmm

Bueno, pero eso es otro rollo… me hubiera saber más porque tanto dolor, si no pues no pasa de una simple situación.

Cuando llegué a este espacio (no hace mucho de eso) me dijeron que era “muy rosa” y me encanta serlo.

Así que tu escrito me parece fantástico.

Bienvenida nuevamente.

Me gustó bastante; creo que es el que más me ha gustado de este ejercicio, de manera integral. Deja mucho a la imaginación, pero eso es común si sólo tiens 300 palabras. Sí, muy bueno. Gracias por escribir =).

Yo sugeriría que lo pensaran bien antes de casarse, jeje.

Saludo.

Que bonitooooooo.

Me pareció una historia muy tierna y muy buen lograda, el final quedó bastante bien.

Saludos.

Lo leí y me gustó mucho, esta bastante rosa, pero no por eso deja de ser bueno, sobre todo porque, con la manera en como esta escrito transmite muy bien el sentimiento de desamparo por el que pasa la protagonista. Me uno a Kuruni al decir “que bonito”.
P.D. Respecto a lo que Rox comentó solo puedo decir que hay de personas a personas.

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