Basado en una historia real

-         What’s up my nigah?

-         Nuthin’

-         ¿Ya con empleo?

-         ¡Nah!

-         ¿Y eso? Signo inequívoco de que no vales madre.

-         Soy demasiado listo para trabajar.

-         ¡Éramos un chingo y parió la abuela!

-         ¡Putísima y se casó de blanco!

-         Te pasas. Tus padres te van a poner de hinojos, luego de a perrito y no’más te van a temblar las piernitas.

-         Es que me entrevistan pero nunca me hablan. Te digo, soy demasiado listo.

-         ¡Mis bolas!

-         Sí, también más listo que tus bolas.

-         ¿Pues qué te dicen?

-         Lo de siempre, no nos llames, nosotros te llamaremos.

-         ¡Pelas!

-         Te digo que soy bien listo. Hablo español mejor que el 99% de la población hispanohablante, sé francés, se inglés, sé alemán, he ganado chingo de premios de conocimiento, hice una tesis de robotitos que hasta los japoneses mojarían sus bragas por entenderla y pu’s los cabrones no me hablan, eso los asusta.

-         No sabes alemán.

-         Pero ellos no saben que yo no sé.

-         ¿Qué te preguntan?

-         Ignominiosas mamadas psicológicas, ya sabes, mi peor defecto, mi mejor cualidad, cómo me veo en cinco años… lo de siempre.

-         ¿Y qué les contestas?

-         Cabrón, soy prácticamente perfecto en todo lo que hago. Y tengo buena ortografía.

-         ¿Y eso de qué les sirve?

-         De perdido los reportes saldrían divis divis.

-         ¡Qué maricón! Además, el Word los corrige.

-         Si goey, el Word es la gran patata.

-         Salve la gran patata.

-         Y mi mejor cualidad… pues por algo me llaman Dib 28 centímetros.

-         ¡Ja! Te la arrancas.

-         No, no’más me la jalo.

-         Por cierto ¿Quién habla español mejor que tú?

-         Los de metatextos

-         Salve.

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Pueeesn, se me hizo raro. No entendí el uso de “no’más”, ¿por qué el apóstrofe a la mitad?

ah eso de las preguntas me caga la madre.
pero bueno, el texto regulis. Primero, lo de los empleos y luego la ortografía? no me hace mucho clic

Le faltó mucho, para que un texto sin propósito resulte, la narración de la anecdota tiene que ser extraordinaria, por momentos parecia que podria despegar, pero nunca lo logró.

Al menos sirvió para entretenerme un rato entre tanta seriedad.

Saludo.

Dos tres, me dio risa el final.

Saludos.

No me provoca nada…

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