Catapulta

La jarra de agua tenía dentro un patito de plástico. Chiquito, claro. No cabría uno grande. Ahí nadaba apaciblemente sin que Alfredo lo molestara. Por la ventana, forrada con una cortina transparente, entraba la luz matinal del sol. El patito explotaba de felicidad. Salpicó algunas gotas alrededor de la jarra sobre un mantel con diseño de cuadritos azules. Chapoteaba con toda libertad. Alfredo fingía no verlo, con la cabeza gacha.
El patito entrecerró los ojos para mirar el sol placenteramente. Era una imagen conmovedora. Si alguien se hubiera asomado por la ventana, y hubiera visto al indefenso patito disfrutar de la vida como lo hacía éste, quedaría encantado, daría gracias a Darwin o al cielo por permitir una armonía sin maldad. El agua de la jarra, cristalina, limpia.
El inocente patito hubiera querido jugar en compañía de un amigo, quizá con Alfredo. Se le notó en el semblante una aflicción causada por la falta de compañía. Flotando en el agua quieta, quedó pensativo, y tras un breve azotón de su ala en el agua, se acercó a la orilla de la jarra donde había una pequeña escalera. Con dificultad subió a la orilla, primero colocó su pico para impulsarse hacia arriba, luego subió una pata y, con la delicada ala, se ayudó a subir por completo, este esfuerzo lo hizo ver tan indefenso como a una niña de año y medio que tratara de subir sobre algún banco. Parado orgulloso sobre la orilla, sacudió con ternura sus plumas de colores metálicos y brillantes. Bajó sigiloso por las escaleras, no se fuera a caer y romperse una patita. Caminó por la mesa unos pasos y luego se detuvo. Miró afligido hacia Alfredo que seguía con la cabeza gacha.
Alfredo era un niño como de doce años que colgaba de las muñecas, espaldas a la pared, por unas cadenas que lo sostenían del techo. Sangraba de la nariz y tenía varias lastimaduras en el torso desnudo. El patito dio media vuelta y soltó una liga estirada, en forma de catapulta, que impulsó un cuchillo directo al corazón de Alfredo.

lo describiria como bizarro en en sentido de creativo, aunque tambien se me hizo comico, bueno visto con un poco de humor negro.. :mrgreen:

Hay una diferencia entre el surrealismo y el sinsentido.

No me gustó.

Fumado, pero bien estructurado.
El final es totalmente inesperado.

uhmmm no me convence, tal vez tendría que andar pacheca, ja

:mrgreen: :neutral: :twisted: :arrow: :shock: :smile: :???: :cool: :evil: :grin: :idea: :oops: :razz: :roll: :wink: :cry: :eek: :lol: :mad: :sad: :!: :?:

… más o menos así me quedé.

Zacatito pa’l conejito …

pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato pato …

Me gusto la idea pero creo que le falta desarrollo, se usan palabras como tierno, conmovedor y placentero, pero las imagenes narradas no evocan esos sentimientos necesariamente, falta algo más para transmitir esas sensaciones.

Cuac cuac cuac cuac…. y si, como que le falta algo…

No logré imaginarme la escena por completo. Siento que le faltó algo para hilar la localización y posición del pato y del cuchillo.

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