‹ Bip-bip • EJERCICIO 17: T E R M I N A D O ›
La mañana trajo consigo visitas inesperadas, después de algunos años de reclamo, Dios mando a algunas de sus embajadoras a dialogar, en principio era de esperarse, sabía que Dios no daría la cara pero igual me conformo con su gesto de educación.
El desayuno acompañado del santoral, Santa Muerte, Santa Puta y Santa Maria a la mesa, degustando panes con mermelada mientras charlan de las noticias cotidianas, y yo preparo café para las damas.
¿Porque mandar a tres mujeres?, hubiera preferido dialogar con el diablo en alguna montaña de Gibraltar mientras monos lanzando bolas de fuego reclamaran mi cuerpo como banquete.
-He estado muy ocupada últimamente, recogiendo los cadáveres putrefactos de amor, corrompidos por Santa Puta,- profirió Santa Muerte, mientras clavaba su mirada en el escote de Santa Maria.
Interrumpí el delirio, les hable de ti, dije que construimos un castillo indestructible, fuerte, tanto, que ni el mismo Dios podría echar abajo; pero que el infeliz siempre se las arreglaba para consumir cada vez más lo que queda en mí de humanidad.
Pero las dos santas no escuchaban, sus gemidos eran más fuertes que mis gritos, Santa Muerte mordía el pezón derecho de Santa Maria mientras tocaba entre sus piernas.
-No se porque se preocupan tanto por el amor y la trascendencia- dijo Santa Puta, ni se porque se ocupan en pensar en un Dios que es sordo y ciego, y las figuras que vez a tu alrededor son tan falsas como tus aspiraciones, la pequeñez disfrazada de soberbia, después de morir no hay nada, es como cuando te duermes y no sueñas.
Tomo mi mano y me llevo a la habitación, y estuvimos haciendo un bello coro de gemidos Santa Muerte, Santa Maria, Santa Puta y yo, por más de tres días.
Después resucité, tres días en las fauces de la muerte, donde conocí a Lord Byron, él murió de malaria y fue quien me contó esta historia.
Reencontré el camino, descubrí las tres tazas sobre la mesa, pertenecientes a las tres Santas, y una jeringa con restos de heroína, fue cuando entendí que en verdad existe Dios, aun había restos para un nuevo viaje.
Tags: bajo, matutino, presupuesto, Santora
You must be logged in to post a comment.


22 comments
Comments feed for this article
Trackback link
http://metatextos.com/2008/07/10/santoral-matutino/trackback/
Julio 10, 2008 at 11:33 pm
TheJab
Un poco confuso al principio… y después también.
Además tiene algunos errores de ortografía que estorban un poco.
Julio 11, 2008 at 12:47 am
Ana
Creo que tenías una buena escena que no supiste aprovechar!
Saludos!
Julio 11, 2008 at 8:06 am
Sivoli
Julio 11, 2008 at 10:20 am
pacharrin
Julio 11, 2008 at 11:05 am
Taquero Narcosatanico
En mi caso, creo que me gustó hasta cierto punto, si acaso me parece que medio chafea el final. Es cosa mía, no me gusta atribuir los viajes místicos religiosos a las drogas. Y algunos acentos que faltan entorpecen la narración en algún momento.
Pero no está mal, mantuviste mi interés en todo momento.
Julio 11, 2008 at 11:13 am
snackos
creo que me gustó, mantuviste mi interés ,Se quieren decir muchas cosas
Julio 11, 2008 at 1:24 pm
lau
Saludos!
Julio 11, 2008 at 2:32 pm
Peter
Julio 11, 2008 at 8:03 pm
Damián de Victoria
Julio 12, 2008 at 11:29 am
Dib
Julio 12, 2008 at 11:07 pm
l i l i t h
no se sabe hacia dónde va el escrito
se mencionan muchas cosas que no se amarran en ningún momento
cuando se puede decir tan poco, hay que pensar muy bien que se va a decir
La parte sexosa, me sonó como a “lo pongo porque eso vende” no está justificado, siento yo.
Saludos!
Julio 13, 2008 at 1:56 pm
Katyba
Julio 13, 2008 at 3:34 pm
Rox
Julio 14, 2008 at 8:56 am
Ephra
Julio 14, 2008 at 8:53 pm
Luisz
Saludos.
Julio 15, 2008 at 1:33 pm
El Satánico Dr. Iosephus
Julio 15, 2008 at 6:40 pm
Lidia
Julio 15, 2008 at 6:44 pm
Kuruni
Julio 16, 2008 at 12:01 am
Ruy Guka
Está bueno el viaje, por lo menos sabroso, ahí con las tres embajadoras. Me las imaginé guapísimas, ojalá y así haya sido.
“…sabía que Dios no daría la cara pero igual me conformo…”. Debiste poner “me conformé”.
En el segundo párrafo de nuevo: “…charla…” y “…preparo café…”.
Una palomita para ésta oración: “…hubiera preferido dialogar con el diablo en alguna montaña de Gibraltar mientras (sugerencia: “unos”) monos (”,”) lanzando bolas de fuego (”,”) reclamaran mi cuerpo como banquete.”
En el cuarto párrafo no va la coma entre “últimamente” y “recogiendo”. Después de “Santa Puta”, tampoco va la coma.
En el quinto párrafo: “les hablé de ti” es una segunda persona que no vuelves a mencionar, ¿quién es?
En el octavo párrafo: ¿quién tomó su mano y lo llevó a la habitación?
Y en el final creo que la última frase no va después de una coma, pero me parece un buen final.
Saludos.
Julio 16, 2008 at 1:10 pm
Cazador de Tatuajes
Julio 16, 2008 at 3:47 pm
danielo
Julio 18, 2008 at 9:01 pm
Sara
saludos.