Perpetuum Mobile

Lo maravilloso del sistema no estriba en el delicado y bello trabajo artesanal, ni en la compleja y paradójicamente sencilla maquinaria que dota al “invento” de vida propia. Ni siquiera la meticulosa proporción de lo que parece ser un conjunto de engranes, pistones, palancas, contrapesos y alguna suerte de material orgánico semi rígido parecido al oro.

En un principio pensé que se trataba de algún proyecto inconcluso del anterior dueño de la vieja hacienda que acababa de adquirir. Pronto me di cuenta de que la compleja y refinada mente de Don Esteban, uno de los primeros masones con grado 33 del Rito Escocés en México, no era la creadora de semejante portento. Más aún, es muy probable que aquel “objeto-dios” como he dado en llamarlo, haya sido el origen de la despierta y asombrosa conciencia de Don Esteban.

Sólo una inteligencia más evolucionada que la nuestra pudo ser capaz de crear este inerte organismo mecánico que se mantiene en movimiento perpetuo sin que la mano del hombre lo mueva, sin una fuente de energía que lo alimente.

Basta un par de años para que el objeto-dios se acostumbre a la vibración de una persona y comience el diálogo. Una vez ganada su confianza, la influencia de los seres superiores que lo crearon resulta visible, lógica.

Sistemas mecánicos, manejo de campos electromagnéticos para transportarse, conocimiento y manejo del átomo, equipos aerodinámicos, aceleración de partículas, manipulación de energía cuántica para producir saltos interdimensionales, manipulación de ondas de radio… trenes, barcos, sistemas de cultivo, teorías financieras, modelos económicos. Los principios básicos del objeto-dios se encuentran presentes en todo.

Desafortunadamente el Perpetuum mobile engulle la mente de su protector. Hoy, después de 250 años de tutela, concluye mi responsabilidad. La desquiciante paranoia y la sabiduría lograda pesan ya demasiado.

Ciudad Central, México. Año 2084.

Fin

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No siento que haya arqueología aquí.
Y lo del Masón… eso no me gustó.

Interesante… aunque no capté del todo la relación con los lineamientos, en fin.

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Me es tan familiar tu forma de escribir, ja.

bienvenido de nuevo a este nido de locos!!!

Vaya ocurrencia tuya meterte con el movimiento perpetuo. Me gustó en general, se ve bien estructurado.

me gustó. thrilleriano sin llegar a los extremos. vientos!

Nota: Este ejercicio está vagamente basado en el ejercicio #18, titulado Arqueología, que a su vez “está vagamente basado en el cuento “La Estrella” de Arthur C. Clarke” (Metatextos Robot 3.0 dixit).

Nota 2: Se agradecen los comentarios hasta el momento

Nota 3: Preguntas sugeridas para criticar, analizar, estudiar, desangrar, destruir este texto:

1) El manejo de los tiempos es adecuado?
2) La construcción del personaje es apropiada?
3) Cumple con la existencia de principio, nudo y desenlace?
4) Narrador heterodiegético u homodiegético? en que persona?
5) Analepsis o prolepsis dentro del texto?
6) A qué género se acerca el texto? (Ciencia ficción, realismo mágico, otro?)
7) El texto se acerca al estudio/análisis/crítica/descripción de una civilización extinta/antigua/foranea?

Pd. De antemano, gracias por la crítica constructiva.

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Por otra parte, me parece que está usted más capacitado que yo para responder a sus propias preguntas… ni siquiera sé de qué habla en los incisos 4 y 5. En todo caso, le agradecería que respondiera esas mismas preguntas, pero acerca de mi texto.

Eso del movimiento perpetuo me hace pensar en la máquina del diablo que salía en la película 13 Fantasmas, entre otras.

Y me recordó a mi texto un poco.

Sobre las preguntas, no soy el indicado para eso.

Saludos.

Sigo con la duda, aquí esforzandome encuentro arqueología… pero en general parece genética…

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