‹ Conversación en el infierno • LA LLORONA ›
– ¡Anda Abuela, cuéntanos algo! – en una planicie desierta, en una tierra que antes fue próspera y estable, se observa una fogata y varias figuras alrededor de ella parecen conversar
– Dicen – comienza a hablar la anciana al grupo de niños que la rodean – que para que aprendiéramos a sobrevivir, la humanidad ha tenido que pasar por muchas catástrofes – los rostros de los niños se tornan temerosos – hoy quiero contarles una de esas experiencias terribles que se me ha quedado en la memoria, porque mi abuela, en ese entonces una niña, la vivó…
En una pequeña ciudad, comenzó a despertarse en algunas personas la desobediencia a la ley y la avaricia, y notaron que les era fácil aumentar su capital comerciando con ciertos artefactos inflamables, hechos a base de algo conocido como pólvora; se sabía que estos artefactos eran peligrosos porque eran inflamables, pero a esas gentes no les importaba, así que escondían estos artefactos en las casas que ocupaban, pero una vez, uno de ésos hombres, que había sido interrogado, quiso ocultar esos artefactos, sin darse cuenta de que se habían encendido, y fueron explotando uno a uno, formando una gran oleada de fuego que trajo como consecuencia que una gran parte de la pequeña ciudad se destruyera envuelta en llamas. Muchas vidas se perdieron ahí, y las familias lloraron ante los restos de sus seres amados, a los que tuvieron que identificar entre los escombros chamuscados.
Se dice que los espíritus de estos hombres vagan tratando de convencer a los hombres de que lo único importante es lo material, pero no logran hacerlo, ya que las almas de todas aquellas vidas inocentes lucharán eternamente contra ellos para evitar que nuevamente se despierten estos malos sentimientos, y pueda ocurrir una desgracia semejante.
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8 comments
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Agosto 22, 2008 at 11:28 am
Dib
El último párrafo está bien y se destaca del resto. Pero creo que abusaste de la palabra “inflamable”.
Agosto 22, 2008 at 1:48 pm
snackos
Agosto 22, 2008 at 5:26 pm
elAficcionado
Agosto 22, 2008 at 6:49 pm
LUBLLO
No encuentro la relación de la quemazón del polvorín y los espiritus que luchan para que los hombres no se vuelvan materialistas..
Artefacto, artefacto, artefacto, inflamable, inflamable…
En el desarrollo, se cayó el relato.
No le entendí
Agosto 26, 2008 at 10:42 am
Lidia
Agosto 26, 2008 at 11:00 am
Cazador de Tatuajes
No me gustó nada.
Por cierto, los cohetes no son inflamables, son explosivos.
Agosto 28, 2008 at 4:35 pm
Luisz
Tampoco entendí la relación.
Septiembre 1, 2008 at 11:53 am
mtcarol
Yo creo que la idea está bien, y el tono está bien (la abuela, los niños, la fogata, la historia en retrospectiva) porque a diferencia de otros textos en este ejercicio, entendiste las instrucciones.
Lo que yo creo que falló fué la redacción y el manejo de la persona narrativa (yo, tu el, ellos…) creo que por eso generó confusión tu texto.
Ejem.: En el último parrafo:
“Se dice que los espíritus de estos hombres vagan tratando de convencer a los hombres de que lo único importante es lo material, pero no logran hacerlo, ya que las almas de todas aquellas vidas inocentes lucharán eternamente contra ellos para evitar que nuevamente se despierten estos malos sentimientos, y pueda ocurrir una desgracia semejante.
”
En tu historia antes de este parrafo, se acaban de morir tanto los vendedores del polvorín como gente inocente, luego dices: “el espiritu de estos hombres vagan…” para convencer de ser materialistas y luego continuas: “… las almas de todas aquellas vidas inocentes” lucharan contra ellos (¿quien contra quien? y ¿quien es quien?) la redacción hace bolas a los personajes y al final es confuso que sucede en la historia y se pierde la fuerza que quisiste darle a la moraleja de tu leyenda.
Cuida ese detalle a la siguiente y creo que la historia saldrá muy bien.