‹ Me lleva la chingada • El final ›
Arhat Singh camina alegremente por el parque, la blancura de su kurta contrastando con lo moreno de su piel y con la penumbra dibujada por las copas de los árboles. Sentado en una banca de madera a la sombra de un cedro, su amigo Baruch Grunfeld lee el periódico.
- ¿Qué tal Baruch? ¿Qué lees?
- ¡Hola Arhat! ¿Esto? Es la página de sociales.
- Eso es nuevo… ¿Desde cuándo le dedicas tiempo a las trivialidades?
- ¡Ah, pero esto no es tan trivial, Arhat! Por el contrario, el artículo comienza en la primera plana.
- Es así ¿eh? Vaya, estoy intrigado.
- De acuerdo con este artículo, la población mundial disminuyó en alrededor de un 33% la semana pasada.
- Se respira algo más de tranquilidad ¿verdad?
- Debo admitirlo - contesta Baruch, no pudiendo reprimir una sonrisa - ¿Quién diría que esto tomaría tanto?
- Newton lo dijo. Y con todo y la física relativista, a la fecha las manzanas siguen cayendo hacia el suelo.
- Cierto. Aunque esta otra predicción era mucho más difícil de intuir. Y… ¿Tú lo viste?
- ¿A Newton? Hace un tiempo que no. Pero supongo que te refieres al monstruo de spaghetti.
- Uno pensaría que un “hombre santo” como tú sería menos sarcástico.
- Perspicaz, Baruch, perspicaz. Y por supuesto que no vi nada nuevo. Y ellos tampoco.
- Pero, ¿Y entonces?
- Imagina a un guía del Louvre, contratado para una visita de un grupo de turistas. extranjeros. Sólo que el grupo de turistas únicamente habla ryukyuense, un dialecto hablado sólo en un pequeño archipiélago japonés. El guía, con el grupo reunido en el área de la pirámide, les dice: “Entrez vous, s’il vou plait”, asumiendo erróneamente que sus clientes hablan francés. Nadie se mueve. El guía lo intenta de nuevo en inglés, pensando que probablemente entiendan el idioma. Nadie se mueve. Vuelve a intentarlo en español, alemán, italiano…
- Nadie se mueve.
- Nadie se mueve. Hasta que finalmente los toma de la mano y los jala hacia adentro. Eso, mi amigo Baruch, fue el rapto. Después de 2060 años de hablarles de todas las formas habidas y por haber, finalmente el guía de turistas vino, los agarró de la mano y se los llevó.
- ¿Y nosotros?
- ¿Nosotros? Yo sí hablo francés- contesta Arhat riendo - y conozco el Louvre desde hace ya mucho tiempo, antes de que ellos llegaran al museo. Y tú, rabí Baruch, eres todo un guía experto que ha dedicado su vida al arte. Podemos pasear libremente por el museo, así que disfrutemos mientras los turistas japoneses están en otra sala.
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11 comments
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http://metatextos.com/2008/09/04/arhat-baruch-y-los-turistas-japoneses/trackback/
Septiembre 5, 2008 at 11:30 am
Dib
La comparación de los turistas me gustó.
Septiembre 5, 2008 at 8:29 pm
Israfel
A lo mejor con hipervínculos queda algo más claro
:
http://israfelmx.blogspot.com/2008/08/arhat-baruch-y-los-turistas-japoneses.html
Septiembre 6, 2008 at 2:56 pm
Loki7
Septiembre 8, 2008 at 12:44 pm
pacharrin
Septiembre 8, 2008 at 12:45 pm
pacharrin
Septiembre 8, 2008 at 5:16 pm
elAficcionado
segun yo la relatividad no esta peleada con la teoria gravitacional, ¿que no?
y que pedo con el periódico…¿es un artículo tan largo que comienza en la primera plana y todavía sigue en la sección sociales?
Septiembre 9, 2008 at 2:58 am
TheJab
De este texto, pues a mí me sorprendió gratamente. Queda en mi top 3, de momento.
Septiembre 9, 2008 at 12:16 pm
l i l i t h
Septiembre 9, 2008 at 9:10 pm
Luisz
Aún no decido si es buena o mala referencia. Quizá mañana me de tiempecillo para leer los vínculos.
Por cierto, al inicio me aburrí, pero aguanté y me sorprendió gratamente el final. Lo mejor es la metáfora.
Saludos.
Septiembre 9, 2008 at 10:14 pm
Caldo Primigenio
¡Y alabado sea el Monstruo de Spaghetti!
Septiembre 10, 2008 at 8:24 am
Ephra