‹ Nada más me queda uno. • Este dios sí rulea ›
Un ángel , sentado en uno de los vagones centrales del metro de la ciudad de México, apretó los ojos por el fuerte frío de aquella noche de sábado, ajustó el volumen en el ipod y un coro celestial le iluminó la conciencia. En la terminal de Tasqueña, tomó el Pullman a Morelos con destino a la terminal del Centro, donde, como siempre, caminó hasta llegar al derruido departamento que rentaba desde hacía poco menos de un año. Bajo las escaleras de la entrada, recogió el costal de herramientas que tan diligentemente le habían sido entregadas una a una en diversas ensoñaciones diurnas a través de su inesperado despertar de conciencia, y abrió la puerta con una llave oxidada que se atoraba un tanto en la cerradura. En la segunda habitación, prendió el foco de 60 watts y caminó directo a donde aquella mujer le miraba con ojos de espanto, con las manos atadas a la espalda y los pies amarrados a la silla de madera, su boca, silenciada por un paño rojo, le confería cierto aspecto de iglesia, como si estuviera amordazada por la mismísima capa de eventos de lujo de Benedicto XVI. Con aquella luz, se mostraron en la pared cientos de fotos y recortes de periódico, algunos tachados con sangre, otros, intactos, enmarcados en diversos diseños, diversos tamaños, todos, con la imagen de un hombre o una mujer menor de treinta años, con amplia sonrisa y modos afables. El ángel, acomodando sus herramientas junto a la mujer, hizo algunas anotaciones en un cuadernillo de extraños adornos dorados, en el, se listaban nombres y direcciones de quienes había titulado (y subrayado): elegidos. Luego tomó otro sorbo de cerveza y alzó sus ojos verdes. Dime pequeña, ¿has sido buena? , yo también soy un buen cristiano.
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11 comments
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Septiembre 5, 2008 at 10:48 am
Dib
El que digas inmediatamente que se trata de un ángel, sin permitir ninguna descripción de él, me hace algo de ruido.
Septiembre 5, 2008 at 4:36 pm
Armando_Amaro
Si no los usas, es un tanto cansado leer.
Me gustó, pero pudiste dejar la identidad del angel al final.
Septiembre 5, 2008 at 9:59 pm
Israfel
Septiembre 6, 2008 at 11:21 am
pacharrin
Me gusta… es del tipo de cosas que hasta pelilcula te harían.
Septiembre 6, 2008 at 3:16 pm
TheJab
Septiembre 8, 2008 at 1:20 pm
elAficcionado
Septiembre 9, 2008 at 10:57 am
lau
Independientemente de las cuestiones técnicas y el rápido descubrimiento del personaje
, lo demás está bien… es decir, me pude imaginar el escenario, me gustó cómo lo describiste…
Saludillos!
Septiembre 9, 2008 at 11:00 am
Boqueño Inapasionado
Septiembre 9, 2008 at 2:50 pm
l i l i t h
Septiembre 9, 2008 at 10:56 pm
Luisz
Así ha quedado perfecto. me imagino que si no menciona que es un ángel, el Robot habría venido a decir que no cumple con las instrucciones.
Bien. De mis favoritos.
Septiembre 16, 2008 at 7:05 pm
Mulder
Cuando un personaje esté hablando (como es el caso de la última oración) usa los indicadores correctos para que se note que es así.
En “… la mismísima capa de eventos de lujo…” siento que sale sobrando “de eventos”, ¿el Papa tiene una capa de lujo que no sea para eventos? Falta un acento en un “él” en otro lado del texto y ya.
La idea me pareció muy buena, sólo te falta trabajar bastante en la técnica.
Difiero del comentario de pacharrin, para eso se revisa un texto después de escribirlo, Dios mío, no puedes escribir algo y pensar que es tan bueno que no merece revisión.
Y difiero de Lilith (apenas vengo y ya nos estamos peleando otra vez) porque en este caso el texto requiere de párrafos, la descripción de la historia pasa por varios lugares y termina con un diálogo. Cuando menos se requieren dos párrafos, uno para el diálogo por sí mismo.