‹ El fallo • Yo sufro aquí en el Cielo ›
El deseo es letal, pierdes la conciencia y el tiempo se disloca. No hay reglas o normas que valgan, sino, la satisfacción de aquello que te perturba.
Puedes ser la persona más buena del planeta: tener miedo de dios, rezar el rosario todos los días, estar en contra de la despenalización del aborto, de las uniones entre gays y del cambio de sexo de los transgénero, pero cuando te llega el deseo, te llega. No importa que estés a favor de la reforma energética y ores por las noches para que el presidente no se vuelva a caer de la bicicleta.
Nadie puede estar por encima del deseo, es más poderoso que tú, siempre cedes. Entonces, hasta el cuerpo revolotea manifestando su conformidad con lo que estás apunto de hacer. Te sientes sucia pero te regodeas en el pecado. Yo no soy quien para resistirme, por eso, dejé botado el informe financiero y voy camino hacia el cielo, el único que existe.
Y ahí está él, atareado como siempre, sonriendo a diestra y siniestra. Por un momento, un asomo de arrepentimiento me asalta, pero si ya llegué hasta aquí, no hay regreso. Me mira, luego de un gesto cómplice, entiende perfectamente lo que quiero y me señala que espere. Adoro a los hombres que me cumplen mis caprichos.
Pero algo dentro de mí se revuelve con furia. Soy tan mala para esperar. Caigo presa de la ofuscación, del síndrome de abstinencia o no sé de qué, una luz me ciega y siento como si el tiempo se encapsulara. Cuando recupero la visión, miro a mi alrededor, ahora es como si el tiempo se arrastrara.
Sigo esperando aquí sentada, luego de la visión no ha pasado gran cosa.
Sólo que el mesero, Don Manuel, esa alma de dios, nomás no llega con mis enchiladas verdes gratinadas, no aparece por ninguna parte, mi desesperación se acelera, ¿ahora qué hago? ¡Esto es el fin!
You must be logged in to post a comment.


13 comments
Comments feed for this article
Trackback link
http://metatextos.com/2008/09/04/pecado/trackback/
Septiembre 5, 2008 at 10:38 am
elAficcionado
ta muy chingón, la neta…
Septiembre 5, 2008 at 11:42 am
Dib
Único en todo el ejercicio.
Muchas felicidades.
Septiembre 5, 2008 at 1:15 pm
edm.dantes
Septiembre 6, 2008 at 6:55 pm
Loki7
Todo lo demás, incluido el final, buenísimo.
Septiembre 8, 2008 at 12:58 pm
pacharrin
Septiembre 8, 2008 at 5:09 pm
l i l i t h
seeehh eso era algo que TENÍA que decir.
Dib
Vientos, tú sí le agarraste el modo.
edmundo dantes
Y mire que también fue una prestadigitiación porque salió casi a la primera, ja.
Loki7
Piénsale bien, y verás como todo lleva al mismo contexto, azul, azul el contexto, iak.
pacharrin
ya no los voy a acostumbrar a nada, luego me reclaman, jaja
pues esa ruptura es justamente la vuelta de tuerca.
Gracias a todos por comentar y por las porras.
Septiembre 8, 2008 at 11:23 pm
Boqueño Inapasionado
Septiembre 9, 2008 at 1:31 am
TheJab
Yo nomás entiendo ‘digitación’, y esa estuvo muy bien.
El detalle de la reforma… ¿cómo dicen por acá? ah, sí: lo de la reforma ‘rulea’.
Septiembre 9, 2008 at 12:21 pm
snackos
Septiembre 9, 2008 at 5:15 pm
l i l i t h
es que las enchiladas verdes gratinadas, deveritas inspiran, jajaja.
TheJab,
mire que hasta escribí mal eso de prestidi… lo que sea.
snakos
órales, ahora sí que se lució con su comentario
Gracias señores.
Septiembre 9, 2008 at 10:24 pm
Luisz
Es el tipo de cuentos que me gustan.
Gracias.
Septiembre 9, 2008 at 10:51 pm
Caldo Primigenio
Septiembre 12, 2008 at 10:19 am
l i l i t h
espero se note el tono sarcástico, qué bueno que te gustó.
Caldo Primigenio
Ya veo, que eso de la tragedia vende, jajajaja