‹ El fallo • Yo sufro aquí en el Cielo ›
Estaba en su momento de descanso –si acaso eso existe para quien ya vive en el cielo- cuando recibió el memorándum, el momento había llegado y debía iniciar la preparación, los ángeles elegidos iban alistándose y partiendo, los sellos, uno a uno se iban a abrir.
Él recordó aquella mirada de dolor que una vez vio, ¿Cómo esa alma torturada iba a seguir sufriendo? ¿Acaso no bastaba lo que ya había vivido? ¿Necesitaba aun pasar por este último paso, simplemente para demostrar su fe?
Fue al armario, sacó los planos y los libros ¡Tanto tiempo guardados! Tanto que había querido ejecutar este plan tan perfecto, le brillaban los ojos, y, sin embargo, no podía sacarse esa mirada de adentro.
Desenrolló los planos de un tirón sobre la mesa y puso su dedo en un punto específico, abrió luego el libro de la planificación.
Sólo a través del dolor se puede purificar el espíritu y sólo así se puede demostrar la verdadera fe, la última prueba, antes del juicio final.
Una enfermedad que discriminaría religión, afectando sólo a aquellos que clamen su credo; enfermedad certera, dolorosa, lenta para sufrir, rápida para la ciencia y su afán de hallar cura.
Dubitativo unos segundos, se mordió el labio, volvió a mirar el punto señalado y la seguridad lo embargó, él sabía qué marcaba: “Que comience aquí, no quiero que sufra la esperanza de la ciencia, un último aliento le queda y no debe decaer… Siempre espera que su salvador llegue”.
You must be logged in to post a comment.


7 comments
Comments feed for this article
Trackback link
http://metatextos.com/2008/09/04/the-first-one-chosen/trackback/
Septiembre 5, 2008 at 11:44 am
Dib
La historia (al menos la parte que entendí) me intrigó, pero no la comprendí del todo.
Septiembre 6, 2008 at 11:38 am
pacharrin
Septiembre 6, 2008 at 6:58 pm
Israfel
Septiembre 9, 2008 at 1:37 am
TheJab
Septiembre 9, 2008 at 5:32 pm
l i l i t h
Septiembre 9, 2008 at 10:17 pm
Luisz
No la pierdas, en otra ocasión más afortunada seguro le sacarás más provecho.
Septiembre 11, 2008 at 5:55 pm
Boqueño Inapasionado
Casi no le entendí pero me dejó un tanto intrigado.