La Enfermedad Definitiva…

Les juro que sólo quería una cerveza para acabar el día…

Esta carencia de notas importantes me estaba aburriendo, tendrían que reciclar alguna nota estúpida de Godines sobre los peces muertos en Chapultepec. Aprovecharía el salir temprano para tomarme una cerveza y dirigirme a casa.

Justo cuando iba a abordar mi Vocho rojo del 94, se me acerca un pelirrojo, delgado y tan blanco que parecía maquillado, tenía los ojos rojos y los dientes amarillos. Se acercó desesperado hasta que me detuvo.

-¿Es usted editor, verdad?- Me asusté, no sabía quién era y supuse que me querría robar.
- No hay tiempo, yo… tengo que contárselo a alguien, mucha gente está en peligro.
-Usted está loco, váyase antes de que seguridad venga- Claro, en el caso de que “seguridad” apareciera…
-Mire, me llamo Frank Alba, trabajo en Webber and Webber, – Explicaba mientras sacaba sus credenciales - la industria farmacéutica siempre ha sido próspera vendiendo medicinas para casi toda enfermedad existente, enfermedades que las mismas empresas controlan…
-Está loco ¿Me está diciendo que las empresas hacen que la gente se enferme?
-Claro, liberamos algunos virus en el aire como la gripe, diarrea en alimentos, trabajamos hasta con el SIDA, pero lo que decidieron después de eso es una locura, es…
- Yo no le creo nada…
- Las patentes caducas complicaron todo, por eso teníamos que crear nuevas enfermedades, después del SIDA y las ganancias que recibimos por su tratamiento, al presidente de Webber & Webber se le ocurrió que éramos demasiados…
-¿Cómo, los despidió?
- No, qué éramos demasiados en el mundo y que la riqueza nuca será mayor si hay muchos que la detenten. Entonces mandó crear la peor enfermedad de todas: no es viral, ni siquiera sexual: es mental. Compraron viejos satélites soviéticos para mandar una señal, vuelve a la gente tan violenta hasta el punto de que piensen matarse a sí mismos: sólo necesitan haber consumido ácido acetilsalicílico. Tenemos que denunciar antes de que…
Al oír un ruido extraño, estrangulé con mis propias manos a Alba. Aún falta más sangre qué derramar.

Me he acordado de la novela Cell de Stephen King. Podría ser facilmente el primero de los casos del pulso. Me ha parecido genial este corto relato…hasta imaginaba la voz agitada del tipo y no se por qué.

Muy interesante la idea, buen final. Esta muy entretenido jeje, podria ser el prologo de una novela y atraparia al lector

Aunque la idea de empresas farmacéuticas creando enfermedades no es del todo novedosa, me gustó el texto.
Casi pude sentir la preocupación del sujeto.

La Aspirina manda. Quiero matar.

Coincido con Dib sobre que la idea no es TAN original.
Pero el texto está muy bien hecho y la tensión esta llegadora.

No puedo avitar decir que… En este caso seria yo un sobreviviente ja ja ja soy alérgico a las aspirinas!!!…

Eso sí, uno se imagina al tipo hablando como desesperado frente al escéptico. Quedó bien plantada la escena. Hay cosas en la narración intercalada con la conversación que no me parecen, pero ahora que lo pienso, así como me gustaría leerlo, tendrías que excederte del límite de palabras.

Aunque esas ideas de que todo mundo se vuelve loco y mata, en mí recibieron la mejor acogida con la última de Shyamalan, precisamente porque no es una conspiración. Ehhh…. comentario aparte.

Logra su objetivo. Se siente la angustia.

Chale, y a mi que me duele la cabeza tan seguido …

Coincido, no es la idea más origial del ejercicio, pero está bien trabajado. Sólo le puedo poner el pero del final, es demasiado explicito, es decir, me parecería que para la enfermedad funcione los enfermos no deberian notarlo tanto como tu personaje lo dice. De ahi en fuera, está muy chingón.

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