Suena horrible la canción, no se de que viene, pero un frío recorre mi cuerpo. Paralizado, sin poder moverme se que no veré la luz del día de mañana. La música sigue ahí, minimalista, con un dejo de muerte, esa voz, la voz que oigo me espanta, el también está horrorizado, pero no le entiendo. Trato de moverme y no puedo, mis manos y pies están bien atados. Las gruesas cuerdas me lastiman y una gran mordaza apenas si me deja respirar. Un acorde que se repite una y otra vez, una y mil veces acompaña a la voz de la canción. Debe sentirse asfixiado y seguro debe estar indefenso, como yo me hallo, no puedo entender sus palabras, no puedo entender siquiera que hago donde estoy. Sólo puedo entender que la voz en la canción está por apagarse y presiento que me apagaré al mismo tiempo.
Un leve chirrido que se va haciendo cada vez más fuerte me aparta por momentos de la canción. Esta se repite una y otra y otra vez, infinitamente. No quiero saber que ocurrirá, pero la voz que sale de los altavoces ubicuos me mantiene aletargado. Creo ver una figura moverse a mí alrededor, pero todo está demasiado oscuro, la música sigue y noto por primera vez unos violines cierro los ojos, se que el final está próximo, se que no podré escapar. Una extraña sensación recorre mi garganta, siento el metal cortando mi cuello y el calor de mi vida saliéndose a borbotones, no siento miedo, me ahogo en mi sangre. Al fondo la canción continúa: “…be still be calm be quiet now my precious boy don’t struggle like that…”

