Isis lloraba en las orillas del Nilo, mientras Neftis le acariciaba sus cabellos y le secaba sus lágrimas. Era de noche y había luna llena.

-    No puedo creer que sea lo que queda de él. – Dijo Isis, apretando muy fuerte uno de los paquetes envueltos en papiro.
-    No te preocupes, ya sabes lo que tienes que hacer.
-    Sí. Lo sé: Reconstruir el cuerpo de mi esposo para engendrar un hijo varón que va a salvar al mundo y vengar a su padre.
-    No te escuchas muy convencida.
-    No lo estoy.
-    ¿Por qué?
-    Porque tuvimos que recorrer todo Egipto buscando pedacitos de alguien, ¿para revivirlo?, ¿tengo que criar un hijo, protegerlo, para que cuando crezca quizás lo maten?

Neftis sonrió un poco y tomó aire:

-    ¿Y si lo hacemos nosotras Isis?
-    ¿Hacer qué?
-    Destruir a Seth.

La voz de Neftis se escuchó como un arrullo… por un momento Isis tuvo miedo, siempre le temió a Seth… y siempre tuvo a Osiris para defenderla. Nunca entendió como fue que su hermana podía ser esposa de ese ente sin temerle.

-    ¿Estás segura?
-    ¿No estás cansada de descifrar oráculos y hacer lo que se les ocurre? Tienen desde que nacieron peleando por el Reino… y nunca van a detenerse.
-    ¿No sientes ningún sentimiento por él?
-    Pues sí, muchos… pero de cualquier manera él va a tratar de destruirme por ayudarte.

Isis miró a su hermana. Jamás consideró contrariar la voluntad de su esposo, y mucho menos desafiar su destino, sin embargo, sintió algo nuevo en su interior: la sensación de poder hacer algo por sí misma.

Tags: ,

You must be logged in to post a comment.