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¿Te ha pasado que durante días cargas una depresión inmensa, nada parece satisfacerte, y por mucho que hagas, por más que lo intentes, la tristeza parece seguir ahí, colgada?Incluso a veces se siente como un anzuelo. Mientras más trates de sacarlo, más duele . Entonces decides dejarlo ahí. Aprender a vivir con él atravesado en el pellejo. Y sigue lastimando, pero no desgarra.
Ni modo.
Entonces, te topas con un día lluvioso, de esos que no te permiten mucho: tal vez quedarte en casa, ver la tele, leer el resto de un libro pendiente, quemarte las retinas frente a la computadora…
Y justo viendo el monitor, una imagen pasa frente a tus ojos. Un plato lleno de suculentas, humeantes, esponjaditas galletas de chocolate.
“Voy a buscar la receta”. Eso es lo fácil. Hacer galletas no es gran ciencia. Lo difícil es encontrar los ingredientes en la despensa. Tal vez te falten uno o dos. Lo excelente en este caso sería contar con una tienda cerca, a la que llegar no implique más que salpicarse un poco los pantalones. O vecinos amables, de esos que te piden una tacita de azucar y es tiempo de cobrar el favor.
Ya con tus huevos, harina, azúcar, vainilla, royal, sal y chispas de chocolate, precalientas el horno, engrasas las charolas, preparas la masa y formas tus deliciosas galletitas. La espera de 20 minutos es asfixiante, sobre todo cuando el aroma comienza a salir del horno.
Después de todo, ¿qué sentido tiene la vida si no podemos satisfacer nuestros deseos y necesidades inmediatos? La respuesta: 42 galletas, calientitas, humeantes, aromáticas y suaves. Y un vaso de leche helada. Comerlas en el suelo, como cuando eras niño, es el remedio perfecto para la depresión. Es redescubrir el verdadero significado de la vida, el universo y MIL cosas más.
Tags: ejercicio 42, martha stewart, nostalgia lane
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3 comments
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Agosto 7, 2009 at 2:52 pm
Dib
Agosto 9, 2009 at 3:54 am
pbruxfromhell
Yo sí. Lo hago a la fecha. A veces por hueva, a veces por calor, a veces sólo para recordar lo simple que era la vida a los ocho años.
Agosto 17, 2009 at 10:10 pm
FernanDo
Será que las galletas calientes curan la depresión?
Amiga, te tomaré la palabra, haré galletas con chispas de chocolate, juro que lo haré, con tal de quitarme esta tristeza soy capaz de preparar lo dulce del mundo en una galleta. Que su dulzura empalague mi sinsabor, mi acidez, lo agrio de mi presencia.
Tomaré tus palabras con leche fría. Si para ti el sentido de la vida es comer galletas calientes, haré tu propuesta mía.
Saludos cordiales.