Desperté pero sin abrir los ojos. Estiré el brazo derecho y mi mano tocó algo frío y liso. “Vidrio” es la palabra que cruzó rápido por mi cabeza con un “¿Vidrio?” pisándole los talones. Estiré la pierna izquierda. Con la punta de los dedos del pie la misma sensación. Frío. Liso. ¡Vidrio!
Sobresaltado traté de abrir los ojos. No pude. Pensé que a lo mejor seguía dormido, que no había despertado aún del todo. ¿Qué más hay a mi alrededor? ¿Podré sentarme?
- No te levantes.- dijo una voz.
Escuchar esa voz me tranquilizó inmediatamente. Era dulce y vibrante, casi como escuchar al agua cantar.
- Permíteme explicarte -continuó la voz- Recién despiertas de un sueño muy muy largo. De cuatrocientos veinte años para ser exactos. No estás más en la Tierra. Hubo un desastre terrible. El planeta existe, pero no es lo que fue. Ya no hay agua. Ya no tiene la protección de la atmósfera. Era imposible que sobrevivieran. Entonces, mi civilización anticipando la hecatombe salvó a algunos humanos. Los más que pudimos, aunque… fueron pocos.
Tragué saliva. Tan pocas palabras y tan intensas. Traté de encontrar una posición más cómoda. Nuevamente toqué frío, liso. “¿Vidrio?”
- Algo parecido. Para traerlos los empacamos en unos contenedores de un material que permite mantenerlos en suspensión inanimada. Sabíamos que pasarían años antes de que empezaran a despertar.
- ¿Entonces eres una extraterrestre? Yo nunca creí que existiera vida fuera de la Tierra.
- Creer en nosotros no era un requisito para salvarte la vida.
- ¿Cómo es que me entiendes?
- Babel Fish
- ¿Qué? ¡Debes estar bromeando!
- Si.
- Si ¿qué?
- Es broma.
- Ah.- reí nerviosamente, entendiendo el chiste.- Entonces, dime. ¿No se salvaron todos?
- No.
- ¿Y cómo fue que me escogieron?
- Yo te escogí a tí porque le diste a tu mundo la Wikipedia.

