Todas tus preguntas tienen respuesta, pero carajo, no soy yo el que las responderá. ¿De qué me sirve? De todas formas tus preguntas y las mías son diferentes, tú y yo somos esencialmente diferentes, todo lo que provenga de tu mente será, en alguno u otro aspecto, diferente a lo que provenga de mí.
No, por más que lo intentes, no somos iguales, sólo remotamente parecidos porque hablamos el mismo idioma y sufrimos las mismas pruebas. No le des más vueltas. Ya lo entenderás, si no flaqueas. Tú pintarás tu línea de vida y yo la mía. No hay más que decir al respecto.
¿Que por qué se hace todo esto? ¿No lo has entendido? Sólo te puedo explicar si te rindes, pero eso quiere decir renunciar para siempre a lo que te espera.
En efecto, la clave de todo es que somos cosas tan profundamente distintas. Eso es lo que rompe la monotonía y es la base para crear cualquier cosa. Tú no eres igual a mí y por eso podemos, juntos, cumplir y crear y soñar y hacer todo cuanto se pueda imaginar, la perfecta armonía para siempre.
O mejor dicho, lo podríamos haber hecho.

