Me pidieron recitar un poema. Me fusilé uno que leí en un blog. Mi preferencia por este tipo de escritura prácticamente es nula: Guarrísimo.
Un pinche negro panzón y una vieja que sólo habla de dildos, palenques y venidas, respondí después que preguntó por ellos. Su mirada; miedo.
Fui a la parroqia donde fui bautizado. Conocí a Gladys, cuerpo escultural y cara hermosa. Conseguí un número y yo sólo iba por mi apostasía.
Te pierdes en el pasillo que conduce a tu habitación, eres un pendejo. Te pierdes en el bosque, olvidaste el mapa te percatas, estás jodido.
Ella te bailará sensualmente, contoneará las caderas, tendrás una ereción. Lentamente se deshará de sus ropas, tú sufres eyaculación precoz.
Cuando estabamos en las cantinas sin lana mi compadre les pedía dinero a las meseras, si se negaban les propinaba un cachetadón. Era cabrón.
Mujer, dame feria, dijé. No tengo, Alberto, me respondió. Sin dudar le dejé ir toda mi mano a la cara. No soy cabrón como mi compadre, snif.
Fui a una clase de baile y dejé mis cosas junto a las demás pertenencias. Tardé en reaccionar. ¿Quién chingados se roba libros en este país?
Recuerdo la primera vez. Mis dedos fueron ágiles, precisos y veloces. Excitación y orgullo al lograrla en mi juguete con forma de guitarra.
A todos mundo le pasa, creemos que sólo escribió CF. Pero cuando salió con que eran dos autores distintos tuve que romperle la madre. Pendejo
Me miró directo, no pude sostener la mirada. No era digno. Sus ojos ¡Qué hermosos! Claros y verdes. ¡Oh, Dios! ¿Por qué nací 40 años antes?
Seis forajidos perseguían una mujer. Iban a violarla. Los ataqué por sorpresa y los maté. Antes que dijera algo la disfruté.
Consideré seriamente en suicidarme, pero preferí hacerme una chaqueta. ¿Ja!

