Articles by Caldo Primigenio

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Querida R.:

Supongamos que sí es cierto. Tengo mis dudas, pero me parecen opciones plausibles. Bien: no me has dicho nada porque existe algún extraño mensaje subliminal en las canciones de Stereolab que tanto te gustan; un mensaje introducido en los discos del grupo por órdenes de los más altos mandos británicos al servicio de la Nobleza Negra en las ediciones para Latinoamérica con el propósito de introducir en las mentes de los escuchas la idea de una vida individualista-consumista programada para adquirir únicamente lo que producen las grandes compañías transnacionales propiedad de las oligarquías anglosajonas.

No, ridículo. Además, ¿por qué no otra banda?

Bueno, puede ser que esos atentados en Morelia hayan sido perpetrados por grupos encubiertos de paramilitares fascistas que trabajan al servicio de los sectores radicales de El Yunque para orillar al débil presidente en turno a una completa militarización del país, mediatizando el fenómeno para llevar a cabo la privatización de la industria eléctrica y la petrolera, en un paso previo a la incorporación a la Unión Norteamericana, compromiso firmado por Fox en 2005: un narcoterrorismo inventado para distraer la atención del pueblo mexicano. Tú, por ejemplo, no me das una respuesta por la misma razón. El aparato de embrutecimiento del Estado te ha hecho olvidar las cosas importantes. Como yo.

¿El sistema de la oligarquía mundial financiera con propósitos genocidas y totalitarios conspira en contra de todo lo que creo? ¿Libertad? ¿Justicia? ¿Igualdad? ¿Sexo libre? ¿Buen gusto? ¿Libertad emocional? ¿Arte? ¿Underground? ¿Autogestión? ¿Anarquía? ¿Libre albedrío? ¿Tú?

¡Bah! Hay razones de sobra. Mejor dime las tuyas. Por alguna razón no me has contestado. Lo peor es que puede ser lo más simple: no quieres.

¡Chingao! ¡Qué cómodas son las teorías!

Un anciano a una niña:

- Durante generaciones se sabía y durante generaciones se pasaba la estafeta del elegido. Si los cristianos (ortodoxos, católicos, evangélicos, luteranos, coptos, etíopes, metodistas, sectarios en general; incluso los herejes) se habían dado cuenta de que su Dios se la había cedido a un infiel, era algo poco seguro. Las reglas eran simples: para garantizar el lugar de un infiel en el paraíso de los cristianos el día del Rapto, el Cristo le había indicado al primero de ellos que debería darle el honroso título a quien creía que lo merecía, pero que después de encomendarle exactamente lo mismo al relevo, el primer elegido debía suicidarse…

- El suicidio es pecado entre los cristianos, ¿n…

- ¡No interrumpas! En este caso no. Su profeta le garantizaba al suicida un recibimiento digno en los cielos del Dios triunfante. Al final, el día del Rapto, sólo un infiel sería ascendido para salvarse junto a los cristianos.

- ¿Eso significa que, en el cielo, todos los suicidas eran perdonados o se hacían cristianos? ¿Cómo toleraría el dios cristiano a esos infieles?

El viejo hizo una mueca y la miró de lado.

- Cállate y pásame el arma. Hay que averiguarlo, ¿no crees?

Ese día, al paraíso cristiano le hizo falta un invitado y le sobraron intrusos.