Articles by Dib

Desabrido, insulso, etereo, amargado, aburrido. Joven normal, sarcástico. Inteligente, pero flojo. Considerado entre los que se dicen cools como matado. Abrumado por el peso de ser como soy. El decir que no ruleo sería mentir. IQ 140: El que sea un genio no me hace muy listo. Frustrado la mayor parte del tiempo.

PWNED!

- Sácalo ahora y larguémonos.
- No, ya llegaste hasta aquí. Termina el trabajo.
- No seas pendejo. Tienes que salir ahora.
- ¿Qué no eres macho? Planeaste esto por meses. ¿Vas a desperdiciar TODO por el consejo de un grillo llamado José? Los machos no nos echamos pa’trás; terminamos el trabajo.
- Si no te vas ahora pasarás mucho tiempo recordando este momento.
- No va a pasar nada. Exagera este cabrón. Además, te puedes zafar fácil si algo sale mal.
- No queda mucho tiempo, si no sales ahora la vas a cagar. Tu vida se va a ir a la verga. Es cadena perpetua.
- ¡No te me rajes ahora! Si terminas esto, todos estarán complacidos. Tu reputación aumentaría. No eres precisamente el más popular en estos menesteres.
- Ya vienen cabrón, chingao’ hazme caso por una puta vez, yo soy el bueno.
- ¡A la verga todo! Termina rápido.

Todo eso pasó por la mente del sujeto en una fracción de segundo. La llegada de los indeseables era inminente. Él  ya no pensaba. Oyó lo que quiso: Macho. Al individuo le gustó como sonó. La decisión estaba tomada: terminaría el trabajo.
Dejó de pensar y regresó a lo suyo. Estaba a punto de conseguirlo y él lo sabía, ya no había marcha atrás; era ahora o nunca. Sudaba, aunque definitivamente no era por los nervios. Ya había terminado.
Sin prestar oído a la voz que le aconsejaba retirarse, se afianzó de donde pudo y se limitó a gritar:
- ¡Me vengo!

Querido Dib:


Tú conoces el número de combinaciones en el Melate: 18 millones 9 mil 460 combinaciones. Sé que estás al tanto de la probabilidad de obtener una combinación ganadora: 0.0000000555. Y aunque tú estás convencido de que es un juego de azar, yo sé que no lo es.
Se qué has revisado escrupulosamente cada resultado desde el primer sorteo en el que yo participé y que tus intentos han sido fallidos. Convertiste los resultados en binario y los metiste a una computadora, sin obtener resultados. Probaste con toda clase de códigos: Gray, BCD, Exceso 3, ASCII; inclusive metiste los números en una matriz y la invertiste para buscar nuevas posibilidades.
Nada resultó. Pero yo estoy convencido de que los números están libres de azar y caos. Y mi confianza me ha dado resultados. Finalmente resolví el dilema.
¿No es demasiada coincidencia que hace tres días decapitaran a 15 personas y en el sorteo salió el número 15? ¿Y cuándo mataron  a 4 personas y ese mismo día haya aparecido el número 4? El lunes hubo un atentado en el que resultaron heridos 153 personas y misteriosamente hoy aparecen en el Melate el 51 y el 3. ¿No te has dado cuenta? 51 multiplicado por 3 da 153. Las estadísticas no mienten.
La morbidez con la que los números son seleccionados me abruma. ¿Quién es capaz de utilizar los crímenes  en un sorteo? ¿Para qué? ¿Cómo se beneficia él o ella? ¿Es que mi descubrimiento develará una conspiración en la que alguien se hace rico con la muerte? ¿O simplemente me tacharán de loco?

Solo sé que si estás leyendo esto, entonces ya formo parte de las estadísticas.

- A veces, es mejor no saber tanto. - Dijo sonriendo un personaje mientras doblaba la carta que a él iba dirigida.

- Hacía mucho tiempo que no veía al jefe tan enojado.
- Sí, desde que crucificaron al patroncito. ¿Qué habrá pasado?
- Sabe tú. ¿Y si le preguntamos al Mike?
- Pu’s vamos.

Las figuras de los que conversaban eran fácilmente distinguibles. Eran jóvenes cuyas características asemejaban a varones. Un enorme par de alas emplumadas de color blanco con un toque de sutil gualdo emergía de sus espaldas. Sus túnicas blancas impecables y sus rostros infantiles indicaban sin duda que se trataba de ángeles.

- ¿Qué te pachó, Mike? - Fue la pregunta que uno de los ángeles hizo a un ser similar, más alto y significativamente más imponente, cubierto con una armadura romana y cargando una espada que se adivina celestial. - ¿Qué le hiciste al jefazo?
- Yo nada. - Respondió serenamente - Anda frustrado.
- ¿Y eso? ¿Otra vez Lucy?
- No, la señorita Fernández no tuvo que ver en esto. Lo que pasa es que hoy fue el día en que se anunció a los dignos de venir en cuerpo y alma para acá. Ya saben, lo de “El rapto”. - Contestó irónico el arcángel. Se notaba que no le hacía gracia.
- ¿Y eso qué? ¿Fueron muchos? Híjole, van a poner a chambear extra al Peter. - Expresó sin esperar respuesta uno de los curiosos ángeles.
- No’mbre. De los siete mil setecientos setenta y siete millones, setecientos setenta y siete mil setecientos setenta y siete personas que hay en la tierra, no’más una fue la elegida para venir.
- ¡Pelas! Con razón el jefe se puso como aquella vez en la que le robaron el mandado… tanto que quería sus manzanas.
- Lo peor es que la única que iba a venir para acá se suicidó cuando supo que el Dib no venía.

Basado parcialmente en la novela: Artemis Fowl

- Niños, siéntense y cállense.
- Hija, no regañes a mis nietos. Están aburridos.
- ¿Por qué no les cuentas una historia, papá?
- Vengan niños, les voy a contar una leyenda. Es una leyenda que me contó mi abuelo y a él se la contó su abuelo antes de partir a las guerras clónicas.

Hace mucho tiempo, cuando la principal fuente de energía eran los combustibles fósiles, existió una persona que destacaba por sus cualidades. Irónicamente no era muy fuerte o muy rápido, pero era muy listo. Su coeficiente intelectual no podía ser medido entonces, pero ahora sabemos que sobrepasaba el millar de puntos.
A los catorce años comenzó a investigar a las criaturas mágicas, conocedores del todo y poseedores de infinitas riquezas. A los quince años aprendió el idioma élfico, con el que tradujo un libro en el que todos los secretos de los poderes sobrenaturales cedieron ante él. Con todo el conocimiento que adquirió del libro y con su inteligencia superior, logró engañar a los centauros y capturó a duendes y hadas por igual. Con el oro mágico que obtenía compraba lo que se le antojaba, hasta que un día, la magia se volvió parte de él y simplemente obtenía lo que quería con sólo desearlo.
Fundó un emporio en el que realizaba ingenios para la comodidad humana y donaba esporádicamente cantidades importantes de riquezas. Pero la magia tenía un límite. Sus artefactos que funcionaban por hechicería, ahora fallaban irremediablemente de la misma manera.
Orillado hasta la locura por la incomprensible falta de magia decidió que el mundo debía pertenecerle a él únicamente y con lo poco que le quedaba de poder se otorgó el mundo. Y así fue como nació Gatelópolis. El planeta de nuestro Señor William Gates.

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- ¿Hace cuánto tiempo que se extinguieron? - Pregunta un personaje alto de complexión delgada y con un cráneo enorme. El lenguaje es incomprensible para los no iniciados pero conciso para el resto. Se puede adivinar fácilmente que no es de es del planeta tierra, extinto desde hace tanto tiempo que su nombre casi se ha perdido en la cuarta dimensión.

- 2 millones de perigeos terrestres - Responde ávidamente otro personaje similar al anterior, aunque no tan alto. Ambos parecen desnudos pero en realidad están ataviados por túnicas delgadas cuyos colores están más allá del infrarrojo.

- ¿Qué sabemos por los estudios arqueológicos?

- Eran criaturas abyectas. Coexistían en pequeñas construcciones con formas caprichosas y poco eficientes. Encontramos rastros de cadenas proteínicas que utilizaban para nutrirse. Aún no comprendemos por completo la naturaleza de su alimentación pero por los restos bélicos que encontramos podemos deducir que era una lucha aciaga por conseguir el nutriente.

- ¿Y que son estas entidades de forma rectangular? - Preguntó el más alto de los seres al examinar de cerca una televisión y un monitor de computadora.

- Suponemos que era un ídolo muy apreciado en el planeta, - respondió con tranquilidad el otro individuo - lo consideraban un Dios. Encontramos vestigios en todas las unidades de vivienda que revisamos. Los había en todas partes, inclusive en los centros de curación de las criaturas terrícolas. Descubrimos que pasaban muchas unidades de tiempo simplemente contemplando al ídolo.

- ¿Sabemos que los exterminó? - Fue la última pregunta del más alto.

- Eso sí lo sabemos con seguridad - respondió el inquirido. - Usaron en demasía del arma más peligrosa del universo: La ignorancia.

-         What’s up my nigah?

-         Nuthin’

-         ¿Ya con empleo?

-         ¡Nah!

-         ¿Y eso? Signo inequívoco de que no vales madre.

-         Soy demasiado listo para trabajar.

-         ¡Éramos un chingo y parió la abuela!

-         ¡Putísima y se casó de blanco!

-         Te pasas. Tus padres te van a poner de hinojos, luego de a perrito y no’más te van a temblar las piernitas.

-         Es que me entrevistan pero nunca me hablan. Te digo, soy demasiado listo.

-         ¡Mis bolas!

-         Sí, también más listo que tus bolas.

-         ¿Pues qué te dicen?

-         Lo de siempre, no nos llames, nosotros te llamaremos.

-         ¡Pelas!

-         Te digo que soy bien listo. Hablo español mejor que el 99% de la población hispanohablante, sé francés, se inglés, sé alemán, he ganado chingo de premios de conocimiento, hice una tesis de robotitos que hasta los japoneses mojarían sus bragas por entenderla y pu’s los cabrones no me hablan, eso los asusta.

-         No sabes alemán.

-         Pero ellos no saben que yo no sé.

-         ¿Qué te preguntan?

-         Ignominiosas mamadas psicológicas, ya sabes, mi peor defecto, mi mejor cualidad, cómo me veo en cinco años… lo de siempre.

-         ¿Y qué les contestas?

-         Cabrón, soy prácticamente perfecto en todo lo que hago. Y tengo buena ortografía.

-         ¿Y eso de qué les sirve?

-         De perdido los reportes saldrían divis divis.

-         ¡Qué maricón! Además, el Word los corrige.

-         Si goey, el Word es la gran patata.

-         Salve la gran patata.

-         Y mi mejor cualidad… pues por algo me llaman Dib 28 centímetros.

-         ¡Ja! Te la arrancas.

-         No, no’más me la jalo.

-         Por cierto ¿Quién habla español mejor que tú?

-         Los de metatextos

-         Salve.

Así

Ella es bajita; los 160 centímetros parecen estar apenas alineados con su cabeza; pero su cuerpo está perfectamente proporcionado para esta longitud. Es más bien delgada, dudo que alcance los 50 Kg. Afortunadamente para todos, esos cincuenta kilogramos están divinamente distribuidos por todo su cuerpo. Aunque omite el gimnasio se ejercita con juegos deportivos. Su entallada ropa muestra una figura estilizada. Su abdomen tal vez no sea tan firme como una tabla, pero es plano y le da un toque de sensualidad. No tiene esos senos enormes que hacen la delicia de los hombres, pero son suficientemente apetecibles para que nadie los desaire. Para el que tenga la suerte de verla de espaldas, es su trasero el que se lleva las ovaciones. Redondo, firme y ligeramente levantado por esos pantalones de mezclilla que tan bien se ven en las mujeres.

No es para nada fea. Sin embargo, dista mucho del ideal de belleza femenina. Su atractiva cara nunca es apagada por retoques artificiales. Sus pequeños labios siempre rosas muestran su saludable estado. El acné, fácilmente disimulable bajo una base de maquillaje, se mantiene ahí como una muestra física de madurez. Aunque su ovalado rostro níveo es opacado por un sutil pero visible rastro de vello facial son sus profundos ojos cafés los que alejan la atención de cualquier defecto. Son estos ojos capaces de enamorar a cualquier infeliz que los vea, como una sima misteriosa que se abre y luego se cierra intempestivamente en su parpadear.

Su cabello es del color del azabache – como escribían nuestros antepasados – oscuro, brillante y muy lacio. No tan largo para ser una molestia en verano, pero no tan corto para oprobiar al sentido de la vista.

Ella es ciertamente perfecta. Al menos para mí. Y esa es la mejor descripción que puedo darte.

Londres, Inglaterra.

La empresa médica “Best future” acaba de anunciar al mundo el proyecto más ambicioso de los últimos tiempos en cuanto a manipulación genética se refiere.

Según el vocero de la empresa, se ha investigado durante años un proceso que permite obtener los mejores genes de cada individuo y fusionarlos para obtener un descendiente con capacidades superiores. Para probar esto, la empresa ha lanzado una convocatoria que probará la eficiencia de sus procedimientos.

La prueba consiste en lo siguiente: Lucy Pinder, modelo británica considerada como la mujer más sexy de Reino Unido donará sus óvulos para ser fecundados in vitro por el esperma del hombre más inteligente del mundo. La empresa confía en que el producto a obtener será una mujer de belleza extrema y de inteligencia superior, lo que denominan un ser “casi perfecto”.

La farmacéutica convoca a todos aquellos hombres que consideren tienen el IQ más alto del mundo a realizar un examen de inteligencia el cual determinará cuantitativamente su IQ. El hombre que obtenga el título del más inteligente del planeta recibirá la cantidad de diez mil euros por donar al menos 15 mililitros de su esperma.

Los resultados comenzarán a verse en cuanto el producto alcance los 9 años de edad.

Esperemos que el resultado sea el esperado y no un niño con la belleza del padre y la inteligencia de la madre.