Mientras estas ahí con la duda rondando por tu cabeza y con mil peguntas al unísono sobre: ¿qué hacer?
Te voy a decir algo: Tu “sentido común” y la “correcta” manera de hacer las cosas te llevo hasta el aquí y ahora.
Estas que se te queman las manos por hacerlo, pero no sabes si lo puedes o lo quieres hacer o no. Y como en todos los momentos en los que una “pequeña” decisión como esta, está a punto de cambiar radicalmente el resto de tu vida, escucha esto:
Eres una pequeñez.
¿Tú crees que esto puede alterar en algo la realidad de los demás? Eres uno entre quien sabe cuántos millones en el mundo. En un planeta pequeñísimo. Eres una nimiedad, así que tu decisión no afectará en nada. Una vida más, una menos.
No te detengas ya tienes todo listo, lo planeaste durante meses. El siempre pensar antes en los demás y la justicia iban a estar de tu lado y mira, nadie ha hecho nada por ti y ¿sabes qué?
Nadie lo hará. Por eso uno tiene que hacerlo, si no nadie lo hace. ¿o qué? ¿en quién puedes confiar para hacer lo correcto? Estas solo. No tienes con quien compartir tus sueños. Las grandes expectativas y las grandes ilusiones se fueron. Esta es tu realidad.
Por una vez en tu vida deja de pensar si es bueno o malo y solo hazlo, hay cosas que así se deben hacer, porque la indecisión no lleva a nada.
Es un movimiento pequeño para un cambio muy grande, vamos tu puedes…
En eso paré de pensar.
Tomé la navaja con mis manos temblorosas.
Preparado para hacerlo, pero…
En eso sonó el teléfono…
Nunca tuve la valentía para hacer el corte final.
Basado en “Final Cut” de Pink Floyd.

