Les voy a contar, pero no me crean mucho.
Estábamos todos los de tercero. Los de tercero y Lupe, porque Miguel siempre andaba con su hermanita. Éramos nada más ocho, porque las escuelas de campo son bien chiquitas.
Yo, que leo de corridito, o bueno… casi, les estaba leyendo un libro, de esos que trajo mi mamá de la ciudad, porque “la señora Johanna” es bien buena gente, y le regaló unos bien bonitos.
La verdad, la verdad, no entendía todo lo que leía, pero sabía que trataba de cosas bien bonitas, como la navidad y el niño Jesús. Había un dibujo de un árbol bien bonito, con muchas cosas brillantes y bonitas. Cuando Lupe me preguntó que qué era, le dije que hacía magia y esas cosas. La verdad, la verdad, es que lo inventé. Es que tenía palabras bien largas. Ahí sí yo me tuve la culpa.
Creo que por eso Lupe y Miguel le robaron a Don Simón. Le robaron una maceta y sembraron una plantita. La verdad, la verdad, es que la hierba esa estaba bien fea, pero a ellos les gustaba mucho. Se la andaban mostrando a todos los de tercero.
Yo creo que fue Chelita la que los acusó. Le dijo a Don Trompo que sus hijos le robaron una maceta a Don Simón. Le decíamos Don Trompo porque siempre se estaba tambaleando de borracho. Don Trompo se puso como loco y le dio a sus hijos una paliza que ni les cuento. Como no tienen mamá que los defienda. Dicen que hasta le rompió un brazito a Lupe, pero la verdad, la verdad, yo no lo vi. A mí no me crean mucho.
Jack in Wonderland

