El Ratón le dijo a Teté:
“Oye niña, oye, oye!
me han mandado pa’ decirte que te metas
¿qué no me oyes? Ah, que pendeja”.
Y Teté se volvió hacia el primero:
“Peladote, majadero!
estoy solo esperando a mis amores
y tu, gringo ¿quién te crees? Ven que te doy en el trasero.”
El Ratón a Teté le dijo:
“Ay que miedo, como tiemblo!
Todavía que me tienes de cautivo
hago favores, si soy muy lindo”.
Y Teté por poquito se desmaya:
“Pobrecito! vaya, vaya;
lo trajeron desde Texas percudido
y sin nadie que lo pele, ay, mi pobre vaquerito”.
El Ratón le dijo a Teté:
“¡Ah, que escuincla! ¡Que se meta!
Se lo he dicho a mañana, tarde y noche
y me hace pura geta”
Mas la otra replicó bien enojada:
“Directito pa’ tu jaula”!
ve y diles que me quedo aquí sentada
corre que tienes pies grandes y vete ya a la tiznada”
El Ratón miro a su pareja:
“¿Cómo dices? ¿No te dejas?
Si ni siquiera tienes los catorce años,
imagina ya de vieja”
Y Teté contestó como las bravas:
“Come gringo, puras habas!
todavía que te rescato de los gatos,
órdenes vienes a darme, vas a dar al escusado”.

