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	<title>Metatextos &#187; Jorge Luis</title>
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	<description>Literatura minimalista en línea</description>
	<pubDate>Fri, 10 Oct 2008 05:14:22 +0000</pubDate>
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		<title>Ellos vienen</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2007 06:06:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Luis</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ejercicio 1: Zombis]]></category>

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		<description><![CDATA[Iban a llegar algún día. Él lo sabía. Podrían llegar al minuto siguiente, al otro día, dentro de una semana o dentro de mes, pero llegarían, no cabía duda. Desde hacía tiempo había percibido las primeras señales ominosas, pero no las había atendido. Ahora era demasiado tarde y no había forma de escapar. Ellos iban [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Iban a llegar algún día. Él lo sabía. Podrían llegar al minuto siguiente, al otro día, dentro de una semana o dentro de mes, pero llegarían, no cabía duda. Desde hacía tiempo había percibido las primeras señales ominosas, pero no las había atendido. Ahora era demasiado tarde y no había forma de escapar. Ellos iban a llegar.<br />
Sus vecinos ya habían sucumbido, uno tras otro, cada vez más cerca de su casa, como si quisieran acorralarlo para dejarlo para el final. Asomado por un visillo de la ventana, los veía deambular por la calle. Alguien más inocente podría tragarse el engaño pero él no. ¡Ah, no! A él no le iban a vaciar el cráneo, no lo iban a descerebrar como a los demás. «Yo soy más chingón que esos pendejos», pensó mientras veía a una vecina que regaba las flores de su jardín.<br />
Por enésima ocasión volvió a revisar las medidas de seguridad que había tomado. Había tapiado todas las ventanas menos una, para que le sirviera de observatorio y medir el peligro que lo acechaba. Todas las puertas tenían triple cerrojo y además había clavado gruesos listones de madera que las volvían prácticamente inexpugnables. Y en la alacena tenía comida suficiente para resitir el asedio. Ahora sólo quedaba esperar.<br />
Se sentó a ver televisión para hacer más llevadera la espera. Días después, acicateado por el hambre, tras muchos trabajos para desclavar la puerta, salió a la calle en busca de un cerebro humano.</p>
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