Articles by lau

Soy la chida de la historia…

¿Dónde se habrá metido ese cabrón?, me cae que no se puede confiar en nadie, le dije bien clarito que quería esos papeles en mi escritorio antes de las 10. Ahora el pinche Gutiérrez me va a traer en chinga… pinche Luis, no te la vas a acabar en cuanto te vea, hijo de la…

-Buenos días López, ¿ya tienes los documentos?

-Este… sí lic, fíjese que Luisito los llevó a la fotocopiadora, nomás deme chance a que regrese y…

-A las 10 en punto, López

-Ssssí, señor (pendejo).

Pinche Luisito, ¿dónde estás cabrón?, y te lo dije desde ayer pero ahí voy de imbécil a confiar en ti. Me lleva la chingada, ahora sí nos corren a los dos.

9:35

-Lopitozzzzz, dice el licenciado Gutiérrez que sigue esperando los documentos.

-Sí Marthita, ya voy.

Pinche vieja mal cogida, ya sé que tengo que entregar esos papeles pero este cabrón no llega. ¿Dónde te metiste Luisito, dónde?

9:47

- gud mornin López, ¿cómo te amaneció?

- Quiobo Juancho, estoy que me lleva la chingada.

- ¿Por qué, qué pasó?

- Nada, que el piche Luis no ha llegado y traía unos papeles que tengo que entregarle a Gutiérrez que ya me trae entre ceja y ceja, no mames. ¿No sabes si se reportó enfermo o algo?

- Nel güey, si está raro porque Luisito nunca llega tarde, nunca falta…

- Si, está de la chingada, ¿pero, sabes que es lo que más me caga?, que se las da de muy santito, quesque no rompe un plato. Cabrón, si no llega ahorita, Gutiérrez me cuelga de los güevos.

- No mames, güey

10:00

-Lópeeeeeeeez.

Era muy de mañana, por ser día domingo la plaza se encontraba semivacía, los pocos que por ahí cruzaban eran los organizadores de la fiesta de la santa patrona. El templo iluminado como pocas veces, las lámparas son nuevas, el altar está inundado de flores multicolores y exquisitos aromas.

Varias señoras, armadas con escobas y trapos, han dejado reluciente cada rincón del templo y el atrio. Se espera que a las 10 de la mañana llegue la gente, el repiquetear de las campanas se hará cargo.
A las 9:00 a.m. llegan los concheros que, año con año, amenizan la fiesta con danzas de origen ancestral. Pero este año hay algo distinto, los danzantes lo proyectan al ir descendiendo uno por uno del viejo camión que los transportó durante más de seis horas desde su pueblo natal.

Ataviados con hermosos trajes de piel de distintos animales, los pies calzados con sandalias hechas a mano, cubiertos los tobillos con huesos de fraile, la cabeza coronada con elegantes penachos de plumas de faisán, guacamaya, gallo, pavo real o guajolote; la presencia de estos artistas se antoja mística, incluso sobrenatural. Lo repito, hay algo distinto, pero ¿qué es?

Lentamente van colocándose en círculos concéntricos sobre el atrio del templo. Los tambores se instalan en la orilla. Los huesos de fraile simulan el sonido de la serpiente…

Tc, tc, tc, tc, tc.

Durante casi una hora permanecen en silencio, las campanas suenan, la gente acude al llamado:  ¡Clangggg!, ¡Clangggg!, ¡Pom, pom, pom!, suenan los tambores al mismo tiempo. Los danzantes yerguen su pecho, levantan el rostro y dirigen la mirada hacia el astro rey.

Uno de los concheros se acerca a otro de presencia imponente cuyo traje y penacho son los más esplendorosos y le dice al oído: Ha llegado el momento, mi Señor Moctezuma.

Había oído la leyenda pero desde siempre se había caracterizado por ser una chica de carácter fuerte que no podía darse el lujo de creer en tonterías, sin embargo, a veces deseaba ser como sus amigas tontas que esperan al príncipe azul. Pero ella no esperaba cualquier príncipe, a quien deseaba era al hombre de semblante serio e intelectual que había visto tantas y tantas veces en ese lugar, el único hombre capaz de llevarla tan lejos en sus fantasías.

Desde hacía meses, al anochecer y tras asegurarse de que todos en casa dormían, salía por la puerta de atrás y se dirigía a ‘ese’ lugar. Por supuesto que se preocupaba por ataviarse de manera adecuada para disimular su corta edad: un vestido negro hasta la pantorrilla, tan ceñido que la imaginación era innecesaria para adivinar cada forma de su joven cuerpo; un abrigo, zapatillas con tacón de aguja y maquillaje oscuro que enfatizaba sus ojos verdes.

Entre semana el bar estaba semivacío, era cuando ella se sentaba en la barra y a distancia observaba cada movimiento, le intrigaba tanto su actitud. Esa noche él le dirigió una mirada tan breve como indiferente, fue en ese momento que decidió creer en leyendas y ser una más de tantos ilusos.

Al día siguiente, se levantó temprano, tomó el autobús que la conduciría hasta el legendario lugar y aunque tendría que adentrarse a pie en el bosque, se sentía fresca y llena de energía, vestía como solía hacerlo a diario, durante el día.

A unos pasos del lago, sacó la botella de su bolso, con un susurro introdujo sus sueños y anhelos en ella para, con todas sus fuerzas y esperanzas, agitarla en el aire y lanzarla lo más lejos posible. Lo demás lo haría el espíritu del lago…

Sentí un fuerte dolor en las sienes… es lo ultimo que recuerdo. Cuando desperté estaba en esa fría sala de hospital con tubos insertados en mi nariz y boca. La sensación de un miedo que jamás había experimentado me recorrió por completo, intenté abrir un poco más los ojos pero me fue imposible, en este momento ya no sentía dolor pero el cansancio era total. Noté sombras fuera de la habitación, se escuchaban también algunas voces pero me fue imposible entender lo que hablaban. Mis párpados pesaban de manera exagerada, mi lucha insistente era por mantenerlos abiertos, aclarar la vista y descubrir de dónde salía el bip-bip que me estaba provocando tanta ansiedad.

- Hola, ¿cómo te sientes?, veo que ya despertaste. -

Una bata blanca, obviamente se trataba de algún médico o enfermera de turno.

No respondí. No podía. Qué estúpida pregunta, pensé.

Se acercó a mí, revisó los tubos, revisó también los aparatos a los que estaba conectado. Dijo alguna otra estupidez como: -Vaya, después de tantos días, era justo que despertaras, flojito.- Seguramente esbozó una sonrisa idiota y se fue.

No pude más, cedí ante el cansancio y la pesadez de mis ojos, y dormí. No sé cuántas horas después desperté nuevamente, ahora mis párpados pesaban menos, la vista se había aclarado, pero el bip-bip seguía turbándome sobremanera.

Un aroma distinto se alcanzaba a percibir en la habitación a pesar de la mascarilla de oxigeno que me cubría la cara. Olía a flores, giré un poco la cabeza para descubrir de donde provenía el aroma, en ese momento una mujer acercó su rostro al mío y susurrando me dijo: -esta vez no voy a fallar…-

Bip-bip bip-bip. Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii……

Al abrir la puerta mi cuerpo temblaba y una sensación de escalofrío recorrió mi espalda. Pasaba la media noche y la oscuridad de la habitación era tal que casi no podía ver nada, solo algunas sombras y rincones que se podían adivinar gracias a la tenue luz de la luna que se colaba por los huecos que dejaba lo que parecían ser periódicos que cubrían las ventanas. Empujé suavemente aferrando mi mano a la manija de metal que al ser girada emitió agudos rechinidos, quizá debido a la antigüedad de la construcción. Olía a humedad. El frío calaba hasta los huesos.
Me adentré lentamente y a tientas pude avanzar un par de metros, era una habitación de techo muy alto, el sonido que hacían las piezas rotas de una lámpara araña al ser rozadas por alguna ráfaga de viento me lo hizo notar. De inmediato advertí la presencia de alguien más, una agitada respiración que venía del lado opuesto a donde me encontraba me indicó que no estaba sola, quise retroceder pero repentinamente sopló un viento fuerte y la puerta se cerró de golpe.
La nota había sido clara:

Carretera libre a Celaya km 23 primer salida a la derecha.

Intenté abrir la puerta pero la manija estaba trabada, pasos firmes se acercaban de manera amenazante. La desesperación comenzó a atacarme y la puerta no cedía. Quise buscar otra salida y al darme vuelta me topé con un hombre parado frente a mí impidiéndome el paso, era muy alto y corpulento, mi corazón latía aceleradamente y quedé inmóvil. Estaba tan cerca que sentía su cálido aliento en mi rostro.
De pronto reconocí ese aroma a madera que solías usar, sin mediar palabras me besaste en los labios y en un susurro tierno dijiste: te estaba esperando, sabía que vendrías.

México, D.F. Junio de 2008.
Después del escandaloso rompimiento con su pareja el pasado mes de febrero, Ángel Castillo, mejor conocido como “Sexy Cowboy” ha decidido lanzarse al ruedo nuevamente para conquistar el corazón de las mujeres del mundo a través de un nuevo show que incluirá el privilegio de una noche de pasión a alguna de las asistentes.

El premio será sorteado durante el evento y se llevará a cabo la misma noche. Se dice que de entre las ganadoras, una por semana durante 3 meses, alguna será elegida para realizar una película erótica con escenas explícitas de sexo y violencia al lado del sex simbol. Por la grabación de esta cinta la productora “PATITO” pagará al streeper nada más y nada menos que la jugosa cantidad de 6 millones de pesos. Ésta información ha sido confirmada por el representante legal y socio de la agencia que maneja la publicidad y relaciones del sexy vaquero nudista.

Ángel, creador del concepto de “Monta Salvaje por una noche”, definirá a la ganadora y junto a ella realizará la controvertida cinta que será distribuida en selectos cines de México y el mundo.

La filmación se llevará a cabo en el Rancho los 3 Potrillos, propiedad del cantante Vicente Fernández, alternando con tomas en diversas playas mexicanas. En la película participarán grandes actores mexicanos de la talla de Carmen Salinas, Fernando Sayas, Isabel Fernández “La Pelangocha” y muchos más. La historia será actuada y dirigida por el mismo Ángel y estará basada en su propia vida.

Se espera que ésta cinta rompa todos los record de audiencia ya que se proyectará sin censura e incluirá parte del show que sexy Cowboy tiene planeado para el 2009.