Siendo este mi cuarto bote de cerveza, puedo sentir como la nostalgia de recordar la navidad en la que llene la memoria de tu celular con mensajes de textos diciendo miles de “te amo”, millones de “te quiero” y bastantes “te extraño”. Pero esta navidad será muy diferente. Hoy no estas conmigo ni pensamiento ni el corazón.
Después de dos meses de aquella navidad terminaste conmigo. Me di cuenta que no eres mas que otra puta que se a cruzado en mi vida. Recuerdo como arruinaste una navidad de mi vida. Ese es el problema que tengo contigo. Nadie me devolverá aquella navidad que desperdicie en pensar en ti, en hablarte por teléfono, el hacerte sentir que estaba a tu lado.
Ya a la altura del décimo segundo bote de cerveza, el ver a mi hermano abrazado de su novia y declararse su amor frente a todo el mundo, busco en mi celular tu número para marcarte. Dudo varias veces para marcarte. Es que seria la primera vez que hablaríamos después de que acabaras con nuestra relación.
Te marco pero en el primer timbrazo te cuelgo. Todavía no junto el suficiente valor para hablarte. Es extraño que, aunque fuéramos en la misma escuela, teníamos 10 meses sin dirigirnos tan solo unas palabras.
Trago saliva. Me siento preparado para hablarte. Mi corazón ya ha pensando lo que quiere decirte.
-Bueno…- contestas con tu fresca y linda voz-
-Eres una pinche puta hija de tu perra madre- Te grito fuertemente mientras cuelgo.
Después de unos minutos de pensar, me arrepiento. Te vuelvo a llamar.
-¿Qué chingados quieres?- Contestas airadamente
-No me hagas caso, ando bien pedo- te digo con una voz que apenas puedes escuchar-.

