Al principio parecía bueno
Ya no hay frío aquí dentro, creí que lograba bloquear los efectos de la ausencia, que se neutralizaban de algún modo maravilloso. El problema es que no hay olvido, ni recuperación, ni siquiera resignación… solo una nada que no asfixia, no oprime, no invade, solo vacía…
Ya no se siente el frío…
¿Sera así como todos los seres que nos rodean habrán comenzado?. Hay algunos a los que incluso conocí, cuando aún tenían la mirada igual a la nuestra, éramos mas en número, éran… éramos amigos; fueron engañados (¿de verdad fueron engañados?).
Uno por uno les fuí oyendo decir que era mejor el vacío que el dolor y uno por uno sus ojos fueron tornándose ausentes, indolentes…. renegaron del amor, de la lealtad.
¿Vendrá alguna cruzada sometiendo a los que aún quedamos?
Largo tiempo albergué la idea de predicadores de la vacuidad, vendiendo paraísos plásticos, adoctrinando incautos, sumándolos a su religión
“Olvidarás a tu padre y a tu madre”
“No amarás”
“No soñarás”
“Utilizarás sin fe el nombre de un Dios por sobre todas las cosas”
…nadie ha venido aquí, ningún predicador, ningún falso profeta… ningún verdadero profeta…ya no hay frío….

