Articles by Triquis

Me gusta comer tomaco, leer alrevés, buscar tesoros escondidos, construir submarinos, aprender hebreo, organizar fiestas salvajes, dormir a la interperie, arrojar cosas a los autos…

Cuando me desperté del desmayo que me causó el golpe en la cabeza, vi que ella se había ido. La maleta aún seguía ahí, así que la tomé y la arrojé al bote de basura que estaba en la calle. Me limpié la sangre que corría por mi cara y me marché.

-Eso me pasa por buena gente, pero haber si ya se me quita lo pendejo.

Todo empezó aquella tarde en la central de autobuses en la que por equivocación tomé una maleta que no era mía. Cuando llegué a mi casa la abrí y pude constatar mi gran error. La maleta contenía ropa de mujer, un pasaporte cuya foto había sido removida y un ramo de rosas secas. Mi curiosidad fue enorme y me puse a ver cuidadosamente cada una de las prendas; por la apariencia de ellas pude inferir que eran de una mujer atractiva y de buen cuerpo. Lo que no me podía explicar era porque guardaba un ramo de rosas secas, quizá tenían un significado especial para ella, así que me propuse ir a entregarle sus pertenencias.

Llegué a la dirección que decía el pasaporte y la vi salir de su casa, supe que era ella; era hermosa, tal y como la había imaginado, así que la empecé a seguir para darle su maleta. La seguí por varias cuadras sin atreverme a hablarle, cuando al fin se detuvo supe que era el momento indicado; pero entonces ella volteó y me propinó un tremendo golpe en la cabeza con su bolso. Y caí desmayado.

-Le juro oficial que yo no la estaba acosando, simplemente quería entregarle su maleta. Supuse que ese ramo de rosas era importante para ella.

-¿Y como explica la prenda íntima que encontramos en su bolsillo?

-…

Cuando estaba en el autobús rodeado de toda esa gente no pudo evitar sudar frío, un súbito escalofrío recorría todo su cuerpo. Trato de controlar el temblor que gobernada a su mano y actuar lo más normal que le fuera posible; en ese momento, viendo a través de la ventana, no pudo evitar pensar en Samira y en su enormes y hermosos ojos, también vino a su mente el recuerdo del llanto de su madre y del rostro inflexible de su padre. Con un movimiento brusco de su cabeza quiso alejar todos esos pensamientos que a estas alturas no le servirían de nada. Se paró de su asiento y le hizo la indicación al chofer de que iba a bajar.

Mientas caminaba por la calle, con la cabeza fija en el suelo, sintió nuevamente ese escalofrío; metió la mano a la bolsa de su pantalón y sacó una foto, en ella Samira lo veía sonriente, era tan hermosa que apenas podía creer la suerte que había tenido al estar con ella. Levantó la vista y vio que al fin había llegado a su destino; sin soltar la foto, aferrándose a ella como la flor a la tierra, entró al edificio y llegó a la recepción.

Cuando la recepcionista le preguntó qué se le ofrecía, el recuerdo de las palabras que su padre le había dicho una noche antes azotó su mente: El fin de cada hombre es igual al fin del mundo, aquél instante en el que todo desaparece y sólo se busca encontrar la redención. Supo entonces que el fin del mundo había llegado para él. Cuando la recepcionista repitió la pregunta accionó la bomba que estaba pegada a su cuerpo. Escuchó el ruido estridente de la explosión que había causado y en ese preciso instante entre la vida y la muerte sólo pudo ver el rostro de su amada Samira y las lágrimas brotando de sus ojos.

Tú sabes que siempre fui la mejor, la más bella del lugar; llenaba de vida cualquier sitio donde me encontraba. Pero un día te conocí y me deje impresionar por tu aspecto; te seguí (o quizá me raptaste), me prometiste ser tu reina, llenarme de riquezas y poder. Entonces te acompañé en tu vida llena de atrocidades. Vi como arrebatabas la vida de muchas personas por dinero y callé todos esos crímenes, lo hice porque creía en ti. Fui testigo de tu gloria pero también de tu decadencia; de como poco a poco te hundías en la mierda y pasabas de ser un asesino temido a un pobre diablo en el que nadie creía ya. No te quedó de otra más que abandonar el negocio y dedicarte a algo acorde a tu imagen actual, fue así que abriste una funeraria y nos encerraste entre ataúdes y flores. Siempre me decías que de todos modos les ayudabas a las personas a llegar al otro mundo, ya sea como asesino o como enterrador.

Nunca te diste cuenta que yo a tu lado me marchitaba como una flor, que todo lo que me habías prometido ahora eran ruinas. Todas mis primaveras no eran más que inviernos fríos y angustiosos; pues en tu caída me arrastraste a mí también. Pero eso no importa ya, porque yo seguiré a tu lado para siempre, con la esperanza de verte morir algún día: esa será para mí la mejor recompensa, por haber sido la esposa de un perdedor.

Te fuiste al bando equivocado, nunca dejaré de reprocharte eso. Sabes que en este trabajo uno tiene que estar con las personas indicadas, sino te lleva la chingada. Mi madre siempre me decía que por ser el mayor tenía que cuidarte, y así lo hice siempre que me fue posible; lástima que nos hayas traicionado.

Ayer tuve un sueño raro, producto de nuestras lecturas infantiles. Soñé que tres espíritus me visitaban en la noche para tratar de persuadirme de que no cumpliera mi misión. Uno me mostraba el pasado, otro el presente y el último el futuro; las tres visiones fueron devastadoras, vi que tú de ninguna manera podías salir bien librado en esta ocasión y supe entonces que tenía que seguir con lo mío.

Siempre fuiste muy débil, te faltó tener la cabeza fría para manejar esta profesión, sabías perfectamente que el que entra pocas veces sale, que pena que nos hayas fallado y que pena que haya sido a pocos días de navidad.

La navidad me importa lo mismo que un cacahuate, pero estas fechas tienen algo que me pone un poco nostálgico. Dicen que es época de perdonar y sé que por eso debo darte al menos una oportunidad. Hoy es Navidad, diviértete este día, convive con tu familia, cómprate un pavo, hazle el amor a tu mujer, emborráchate…yo que sé. Te deseo una Feliz Navidad hermano, disfrútala, porque mañana tendré que matarte.

Con cariño

Tu hermano

PD: Te repetí una y mil veces que ir con la policía era mala idea. Ahora nada de eso importa.

Letras

Los habitantes de Tlön vieron que su secreto se encontraba en peligro, pues ya había demasiadas evidencias que apuntaban al hallazgo de su civilización. El descubrimiento de La Enciclopedia de Tlön fue algo que no habían previsto pues consideraron que ocultarla sería suficiente, nunca se imaginaron que los hombres dieran esa muestra de astucia.

Los altos dirigentes de Tlön se reunieron para acordar las medidas que tomarían para que su existencia se siguiera manteniendo en secreto. Después de tres días de discusión llegaron a un convenio: ahora serían ellos los que escribirían la historia de los hombres de tal manera que la suya quedaría como una mera fantasía. Cada habitante de Tlön se vio obligado a escribir la historia de un hombre; después reunirían todos los escritos para así conformar un documento único que contuviera la historia de la humanidad desde sus inicios. Fue así que los tlönistas inventaron a los griegos, a Jesucristo, a Shakespeare, a los comunistas y al capitalismo; crearon las religiones, a los filósofos, a los poetas; crearon héroes y villanos. Inventaron las guerras entre países para así llenar páginas y páginas de falacias.

Toda esta historia creada la pusieron en los libros de los hombres y estos sin cuestionar la aprendieron y la asumieron. Poco a poco se fueron olvidando de Tlör y este pasó a ser no más que un cuento fantástico.

Actualmente los tlönistas siguen creando historias para que los hombres no sospechen nada. Quizá nunca se den cuenta que todo en lo que han creído -e incluso su existencia misma- no es más que la invención de unos seres que los superaron en el arte de unir letras.

Ser Zombie

1Llevábamos tres días escondidos en ese cuarto y la esperanza de sobrevivir es nula. La comida ha empezado a terminarse, cuando eso pasé todos estaremos muy irritados. No es necesario describir la peste que hay en este lugar, cada rincón está lleno de mierda y la única ventilación que tenemos es un pequeño hoyo en el techo. Afuera sólo hay ruidos, gente gritando, pisadas, explosiones, gemidos, rasguños y luego silencios prolongados.

2

El tedio se ha apoderado de nosotros. El encierro empieza a causarnos visiones y ataques de histeria. A esta alturas salir sería un suicidio, nos comerían inmediatamente. Estamos completamente rodeados y posiblemente somos los únicos sobrevivientes. Pero no por mucho tiempo. Algunos no tardarían en morir producto de la deshidratación. Yo sólo pensaba que cuando eso pasará la peste sería insoportable.

3

Las raciones se terminaron ayer y es probable que nadie venga a rescatarnos. El día de hoy han muerto de hambre dos compañeros. Algunos están considerando tomarse sus orines; yo me resisto a esa idea.

4

Esto ya parece un cementerio, en dos días han muerto cinco personas. El olor me produce nauseas, he vomitado varias veces. Un raro impulso se apodera de mí, veo a mi compañero de junto y comer carne humana ya no me parece tan descabellado. Pienso que si fuera parte de ellos no estaría pasando estas penalidades.

5

Al fin probé la carne humana del cadáver de mi compañero de junto. Sólo quedamos cuatro personas, no tiene caso, la humanidad está perdida. Me dirijo a la puerta y la abro. Ellos no tardarán en entrar. Ser zombie no puede ser tan malo, tan siquiera esta noche me estaré dando un festín. Ojala todavía queden muchos cadáveres como los de mi compañero.

Ahí están, ya oigo sus pisadas…