Cuando me desperté del desmayo que me causó el golpe en la cabeza, vi que ella se había ido. La maleta aún seguía ahí, así que la tomé y la arrojé al bote de basura que estaba en la calle. Me limpié la sangre que corría por mi cara y me marché.
-Eso me pasa por buena gente, pero haber si ya se me quita lo pendejo.
Todo empezó aquella tarde en la central de autobuses en la que por equivocación tomé una maleta que no era mía. Cuando llegué a mi casa la abrí y pude constatar mi gran error. La maleta contenía ropa de mujer, un pasaporte cuya foto había sido removida y un ramo de rosas secas. Mi curiosidad fue enorme y me puse a ver cuidadosamente cada una de las prendas; por la apariencia de ellas pude inferir que eran de una mujer atractiva y de buen cuerpo. Lo que no me podía explicar era porque guardaba un ramo de rosas secas, quizá tenían un significado especial para ella, así que me propuse ir a entregarle sus pertenencias.
Llegué a la dirección que decía el pasaporte y la vi salir de su casa, supe que era ella; era hermosa, tal y como la había imaginado, así que la empecé a seguir para darle su maleta. La seguí por varias cuadras sin atreverme a hablarle, cuando al fin se detuvo supe que era el momento indicado; pero entonces ella volteó y me propinó un tremendo golpe en la cabeza con su bolso. Y caí desmayado.
-Le juro oficial que yo no la estaba acosando, simplemente quería entregarle su maleta. Supuse que ese ramo de rosas era importante para ella.
-¿Y como explica la prenda íntima que encontramos en su bolsillo?
-…

