Articles by zahir

Simplemente una mujer, pero no una mujer simple.
Mujer, Joven, Inteligente, Audaz, Hermosa, Simpatica, Sociable, Feliz, Seductora, Mexicana, Divertida, Infeliz, Modesta… jajajajaja…

Así lo resumo.

Me dedico a vivir, dormir, salir, conocer, actuar, platicar, pensar, ser, crear, imaginar, soñar… escribir… esa es mi vida

-         Ni siquiera sabía que era italiana. No podía creer que el cadáver no fuera mío.

 

Se que no es el estilo “correcto” de un “joven” de veintidós, pero desde que llegué me acostumbré y me gustó. 

Le ofrecí café. Platicamos hasta tarde…

 

[Alguien interrumpió preguntando: ¿a caso no hubo mención de su nacionalidad?]

 

Respondió sin titubear:

 

- Si eres solitario, no  preguntas nacionalidad,  edad, color o marca de zapatos, eso es para la gente común.  Nos limitamos a saber nombre y sueños. Buscamos compañía y comprensión. Conocerlo todo se vuelve monótono, aburrido. Olvidas sorpresas, pierdes entusiasmo, ganas, emoción.

Pensaba igual, dijo: “Es cómodo encontrar con quien hablar, después de tiempo, sin preguntas. Solo plática, larga y amena. Sin cuestionamos absurdos. Se conoce observando, no preguntando. Como los fenómenos naturales, observas y disfrutas, son parte de ti y tú parte de ellos. La única respuesta es lo que ves. Y esto que ves soy yo. Tal vez soy un fenómeno.

 

Reímos sin importar si tenía sentido.

 

(Hizo una pausa y suspiró).

 

Empezaba a sentirme vivo de nuevo.

 

Fuimos al lago, al mirador, contamos estrellas, hablamos de amor, comimos helado, pusimos color, cantamos mojados, bailamos sudor.

Fui al baño, estaba en la tina. Me impacté, la tomé del cuello para sacarla, su cuerpo pesaba, no quería lastimarla. No lo puedo entender. No había indicios de homicidio, la única persona con la que había hablado era yo. Era ilógico. Estuve dos días observando su cuerpo inerte. Cuando los vecinos se dieron cuenta, llamaron a la Policía. Investigaron y encontraron mi vida solitaria e infeliz. La única evidencia: un joven en shock, con huellas dactilares sobre el cuerpo, tuvieron suficiente para señalarme. Hasta que hablé.

Nadie nunca la buscó, ni reclamaron su cuerpo.