Es increíble que hallamos llegado hasta este punto, con el mundo lleno de zombis, pero no son como los de las leyendas y los videojuegos, no van por el mundo matando y comiendo, no hacen nada, absolutamente nada, ese el problema.
Entre el botox, yoga, comida orgánica y esa famosa vacuna, ya es imposible morir, pero eso no evita que el cuerpo llegue a un estado cual asíntota que nunca toca a la muerte.
El mundo se lleno los últimos 200 años de viejos con piel acartonada y seca, tan delgada que se ven los pocos músculos cubriendo los huesos. Primero cede la memoria, luego el habla y después las funciones motoras. Es una muerte en vida, bajo promesa de vida eterna.
Poco a poco las familias se han llenado de familiares que no mueren, pero no sirven para nada, antes eran uno o dos y un asilo era la respuesta temporal ante lo inevitable, ahora son 5 o 7, padres, tíos abuelos, tatarabuelos. Sanos y sin arrugas en la cara, pero atrapados en sus cuerpos.
Son pocos los que mueren en accidentes o por enfermedades, la mayoría están condenados a ser la eterna carga, no muertos, pero sin vida.
Mañana cumplo 145 años, fui de las primeras que obtuvo esta condición, aún conservo el movimientos de dos dedos y la conciencia de saber que esta no es vida, si mañana mi tataranieta se acobarda como ayer y y no desconecta mi respirador, yo misma lo haré.

