Luego de la caída de la contrarrevolución, Venezuela se convirtió en una nación sumida en guerras intestinas, lo que fuera la zona del lago de Maracaibo se volvió una tierra de nadie luego de que los oligarcas decidieran hacer estallar los pozos que se hallaban en las aguas del lago. El puente fue derribado durante la batalla de Cabinas, cuando los bombarderos revolucionarios decidieron cortar la comunicación terrestre más cercana de la capital zuliana con el resto del país. Al final de la batalla, del grandioso lago sólo quedó un gran pozo seco y lleno de cadáveres de animales y personas.
El resto del país no escapó a la desgracia de la guerra civil. Quienes deseaban evitar el triunfo de la revolución no cejaban en sus esfuerzos para recuperar el poder, aún no perdido completamente. Por su parte, los revolucionarios venezolanos, apoyados por México, nación convertida al comunismo y enemiga acérrima del imperio, utilizaron todo el poder de las armas más atroces en contra de sus propios compatriotas: Desde repeticiones infinitas del El Chavo, hasta los capítulos más atroces de Aló Presidente se usaron como armas psicológicas en toda la nación. Los revolucionarios fueron crueles, pero no menos lo fueron los contras: Siempre en Domingo at infinitum fue su arma favorita. Si, fue la guerra más horrible.
Los gringos, por su parte, no pudieron hacer nada, tres bombas nucleares, estallaron en LA, Nueva York y Washintong. Una nueva facción religiosa, los amantes de María Casquito se responsabilizaron por el atentado. Eso acabó con la maquinaria alienante estadounidense, lo cual destruyó su economía.
Mientras tanto, aquí, me mantuve leyendo y fumando cigarrillos, las guerras me fastidian y además las balas me provocan malestares estomacales. Algún día terminarán y entonces podré salir a comprarme unas cervezas y me las tomaré gustoso.

