Ejercicio 3: Navidad

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Una vez mas, les agradecemos a todos su participacion.

En esta ocasion el periodo de comentadas sera mas largo de lo usual, puesto que la administracion y todo el taller nos vamos de merecidicimas vagaciones hasta el dia seis de Enero, dia que, como regalo de Reyes, sera publicado el Cuarto ejercicio.

-o-o-

Intromisión del Árbol.

1. No respondo dudas de ejercicios por el messenger. Si tienen alguna duda, favor de dejarlo en los comentarios.
2. No respondo dudas de los ejercicios por el messenger. Si tienen dudas, por favor extérnenlas en los comentarios.
3. NO RESPONDO DUDAS DE LOS EJERCICIOS POR MSN. PARA ESO ESTAN LOS COMENTARIOS Y EL POST DEL EJERCICIO EN SÍ.

No soy mala onda, sólo que se les ocurre preguntar mientras me están torciendo los huevos en el trabajo.

Mi msn es para responder duditas técnicas, aunque la mayoría están ya respondidas en los instructivos o se intuyen moviéndole a esto.

Otros tips, para asegurarnos que sus textos se publiquen:

1. No olviden marcar la categoría de su ejercicio en la lista de categorías, a la derecha de donde se edita el post.
2. No olviden mandar su artículo a revisión. No lo guarden como borrador, porque no siempre revisamos ahí por que ahí suelen encontrarse los textos incompletos o que no estuvieron listos a la hora indicada.

Otra cosa. No sé porque lo de los avatares no esta funcionando correctamente. Cambiaremos eso en el futuro. En lo que encuentro una manera de arreglarlo, simplificarlo o reemplazarlo,, pues no todos podrán tener avatar. Esto es totalmente arbitrario: de repente funciona, de repente no. Lo lamento. Tan pronto encuentre solución habré de comentarselos.

Felices fiestas a todos y saludos.

-o-o-

Intromisión del Beam:

HOLLA!

Pd: Si van a usar fotos en su texto, por favor, que sean de su propiedad. En otras palabras, que ustedes las hayan tomado, por motivos de derecho de autor.  Ah, y por favor no plagien cuentos de otros. Nos vamos a dar cuenta, creanme.

Saludos y feliz navidad, año nuevo and so on.

EL NIÑO DEL TAMBOR.

Rrrrrrrrrrrrrropopompom. Ropopompom.

-Se aproxima ya. ¿Lo oyes? Viene marcando pasos peregrinos. Camina, toca, y hace la manda y sólo pide por su padre; que regrese.-

Phillippe retumba la piel de su tambor. Ropopompom. Va camino a la ermita católica de Kampala; la que queda. Tocará en la representación navideña de la Capilla de los Santos Conversos; donde pertenecía Dalmar: el músico, el revolucionario, más negro que todos los otros pobladores juntos, su padre.

Ropopompom.

Mientras camina, algunos -muy pocos- lo reconocen. Le observan, escuchan. Sollozan. El mismo Idi Amin Dada puso ese pandero entre sus manos y ordenó nadie se lo arrebatara. Tras una década nadie tiene corazón para pedírselo. Su mamá sólo dijo que el tambor era el legado de su padre pues éste habíalos abandonado y partido lejos; sus vecinos, ellos eligieron abrazarlo en silencio; y abrazarlo, y abrazarlo.

Ropopompom. Rrrrrrrrrrrrrropopompom.

Por voz del General Máximo, Dalmar fue muerto por traidor. Nueve días antes de la navidad. Despellejado vivo, mutilaron sus pies, sus manos, su lengua y sus genitales. Y la piel de su espalda -la traición- se hizo tensar sobre un tambor de latón y maderamen; el propio General lo entregó como regalo para la primer navidad de Phillippe.

-A ver si así siguen cantando contra el régimen.-

Ropopompom. Ropopompom.

Phillippe es pobre pero de muy buen oído. Su viejo tambor negro, es el génesis de su pasión por la música, y metáfora de su amor por a quienes lleva su sonido. Cree que al menos durante la navidad los hombres deben tratarse con amor, piedad y regocijo; igual a la manera con que cuida su tambor. Todo lo que siente por su prójimo lo siente por su tambor. Algo siente por él, pero no sabe qué es.

Phillippe ofrece el ronco acento de su tambor para volver a ver a su padre.

Ropopompom. Ropopompom.

……

Suena el tambor. Suene el repique de una época de fe y esperanza para los hombres de bien. Toque el niño la navidad de los justos; de las víctimas…

Rrrrrrrrrrrrrropopompom. Ropopompom.

Si, si, ya sé. Que pinche cliché, pero de todas formas:

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Les desea: el León.

Hoy por la tarde he llegado a Quebec, donde pasaremos con la familia de mi padre las fiestas navideñas, a nuestra llegada mi abuelo Patrick me ha pedido que le acompañe por un par de cosas que faltaban para la cena.

Bajamos por la calle rumbo a la tienda donde mis abuelos compran sus víveres, él me ha notado seria y me ha preguntado que ocurre, le conte que deseaba terminar un cuento que escribía sobre navidad, pero que no había podido, por diversas circunstancias.

- En ese caso yo te cuento uno-

- Le mire y sonreí, él tenia la costumbre de sacarse de la manga cuentos e historias según la ocasión, ya casi no recordaba ese detalle de mi abuelo.

Frente a un pino estaba él, no dejaba de contemplarlo, mientras que a su larga y blanca barba . A su derecha tenía una gran bolsa, estaba vacía de cosas materiales, pero si estaba llena de esperanzas, de ilusiones, de recuerdos, pero en si no tenía nada, le faltaban caricias, amor, comida y una frazada que lo abrigara.

La gente pasaba y monedas le arrojaban, ni siquiera lo miraban, de pronto un niño corrió junto a él, lo miró a los y lleno de ilusión le pidió por favor que para navidad le regalara una familia que lo pudiera cuidar y amar, el pobre anciano le explicaba que él no podría hacer una cosa así, porque era lo que él también buscaba.

El niño llorando , lo miro y le grito, pero Papa Noel, no me puedes decir eso yo no te pido juguetes ni nada de eso, solo alguien que me cuide que me proteja que me quiera que abrigue por las noche, no me abandones ahora Papa Noel, eres lo único que me queda.

Y de pronto el árbol se iluminó y el viejo, en Papa Noel se convirtió, y nunca más de él se pudo separar, hoy están juntos repartiendo sueños en cada noche buena.Por fin el niño pudo tener su familia y el pobre viejo encontró las caricias que le faltaban.

-Te amo abuelo- le dije

Le tome del brazo y regresamos juntos a casa.

Te fuiste al bando equivocado, nunca dejaré de reprocharte eso. Sabes que en este trabajo uno tiene que estar con las personas indicadas, sino te lleva la chingada. Mi madre siempre me decía que por ser el mayor tenía que cuidarte, y así lo hice siempre que me fue posible; lástima que nos hayas traicionado.

Ayer tuve un sueño raro, producto de nuestras lecturas infantiles. Soñé que tres espíritus me visitaban en la noche para tratar de persuadirme de que no cumpliera mi misión. Uno me mostraba el pasado, otro el presente y el último el futuro; las tres visiones fueron devastadoras, vi que tú de ninguna manera podías salir bien librado en esta ocasión y supe entonces que tenía que seguir con lo mío.

Siempre fuiste muy débil, te faltó tener la cabeza fría para manejar esta profesión, sabías perfectamente que el que entra pocas veces sale, que pena que nos hayas fallado y que pena que haya sido a pocos días de navidad.

La navidad me importa lo mismo que un cacahuate, pero estas fechas tienen algo que me pone un poco nostálgico. Dicen que es época de perdonar y sé que por eso debo darte al menos una oportunidad. Hoy es Navidad, diviértete este día, convive con tu familia, cómprate un pavo, hazle el amor a tu mujer, emborráchate…yo que sé. Te deseo una Feliz Navidad hermano, disfrútala, porque mañana tendré que matarte.

Con cariño

Tu hermano

PD: Te repetí una y mil veces que ir con la policía era mala idea. Ahora nada de eso importa.

El ángel escritor

-Muchos pensadores han querido hacer notar que la navidad es un espíritu, pero es un guión ridículo- me dijo Ángel en un tono triste cuando iba pasando. Fingí no oírle, pero sus palabras me rebotaron en el cerebro, así que regresé.

-¿Cómo?- pregunté.

-Dios elige al final el argumento y Dios es un cursi- aseguró con rencor.

Ángel tenía alas, sombrero y vestía de gris. Pensé que seguramente era un loco más… y sobre todo porque traía shorts con este frío culero. Le dije que quería saber más, pero que fuéramos a San Ginés. Ya con chocolate y churros servidos, Ángel me comenzó a explicar.

Resulta que Dios escribió la Biblia y no quiso volver a pensar, por lo que las “nuevas” historias las inventaban los ángeles escritores y él era uno de ellos. Esos textos (la mayoría navideños, por que a Dios le gustaba alardear de su cumpleaños) eran enviados con anticipación, editados e inspirados a diferentes personas.

Ángel estaba en la tierra porque estaba harto de que sus historias fueran editadas con cursilerías y se convirtieran en grandes hits. Ante mi mirada de incredulidad, me aseguró que cuando escribió “Un cuento de Navidad”, el malo era el niño y chantajeaba sentimentalmente al viejo por ser incapacitado. El cascanueces no era un sueño, si no que la niña se puso bien high con opio.

Entre mas chocolate tomaba, más historias raras me contaba. Santa era un ladrón, los árboles empezaron como un negocio canadiense, etc. Me di cuenta que se estaba emborrachando y como pude lo saqué de ahí, mientras Ángel vituperaba a Dios y escupía al cielo (con lamentable resultado, por cierto).

Mientras Ángel descansaba, comencé a pensar que este era el wey mas raro que había terminado en mi cama, hasta que se puso caliente. Resultó que no tenía pito. Era un ángel de verdad.

Ahí estás. Tan bella como siempre. Pasa a mi departamento y relájate, el viaje de regreso debió ser pesado.

Siéntate junto a la mesa, la cena casi está lista. Veo que notaste la decoración. No te sorprendas, la coloqué para ti. ¿Escuchas la música? Es Chopin, tu favorito. Mientras esperamos a que esté listo el pavo permíteme que te sirva un poco de vino, es cosecha especial.

¿Por qué no sonríes? ¿Acaso esta no es la velada perfecta? Seguro te preocupa algo. Descuida, cuando te dé tu regalo tu preocupación se acabará para siempre. Cierra los ojos, es una sorpresa.

Mientras tanto, escucha a Chopin. Escucha ese melancólico piano. Piérdete en la textura que forma la música y no se te ocurra abrir los ojos. Si lo haces, no podré darte tu regalo.

En este momento estoy en tu espalda. ¿Estás feliz ahora? ¿No es ésta la mejor velada de tu vida? Pues aquí viene la mejor parte. No abras los ojos. Solo escucha.

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Bang

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Mi revolver viejo te acaba de dar tu regalo, justo en la nuca. El vino rojo de tu copa se ha derramado en el mantel blanco de la mesa. Su textura se confunde con la de tu sangre.

Fuiste muy ingenua. ¿Creías que dejaría salir a una chica como tú sin vigilancia? ¿Creíste que podías renunciar sin consultarme? Lo siento mucho, pero esa decisión no te correspondía. Tuviste que pagar.

Ahora, debo admitir que de todas mis chicas, tú eras la más bella. Déjame fumarme un cigarro por eso. Haré unas ruedas de humo en tu honor… antes de descuartizarte. Las chicas recibirán cada parte de tu cuerpo como obsequio navideño. Así sabrán que no hay escapatoria.

Feliz navidad, ramera entupida.

Institución mundial del orden y la verdad.

Reporte diario.

Fecha: 25/12/2190

Zona: Villa Lipovetsky.

Supervisor urbano: Ryan Nietzche.

El movimiento en la zona se mantuvo en correcto y común funcionamiento hasta las 6:17 pm, momento en el que encontré a un Homo sapiens macho de 34 años de edad provocando disturbios en la calle transformación radical, el sujeto portaba un atuendo de colores vivos y estética de la era moderna, lo interrogué respecto al origen de sus ropas y mencionó el nombre de una cadena comercial de los tiempos capitalistas. Otro rasgo peculiar en éste hombre es que su piel está bronceada, como si de alguna manera hubiera podido atravesar el campo de protección antisolar y hubiera permanecido expuesto por años.

El alborotador llevaba consigo lo que los modernos llamaban juguete (una representación de un panthera tigris de materiales actualmente imposibles de encontrar) y solicitaba desesperadamente que lo dejáramos ir a celebrar la navidad con su familia, siendo esta, según los registros, una fiesta de raíces religiosas que se festejaba antes de la revolución de la nueva luz.

Analicé sus huellas digitales y no coinciden con ningún registro planetario, tampoco su nombre, Elliot Alsop según se lee en la identificación que el hombre guardaba, identificación de plástico y de diseño antiguo cabe añadir.

Envié el juguete que portaba el extraño a un museo, a pesar de que ninguno reportara objetos robados. Al hombre que dice llamarse Elliot Alsop lo puse en cuarentena, solicito el permiso para mandarlo después del proceso a la ciudad subterránea de los rebeldes.

-Al terminar de leer el reporte, Robert Caldwell (iluminado correspondiente a la región) meditó extrañado sobre lo sucedido, hace 9 años que no aparecían rebeldes, y todos ellos eran jóvenes, indudablemente el súbitamente desaparecido científico idealista era responsable de esto, Robert lo averiguaría.

Siempre supiste que todo era una treta, un engaño para cubrir la verdad, para hacerte crecer a fuerzas, por más que el mundo entero quisiera tú lo sabias, siempre lo supiste por ti mismo. La magia nunca desaparece pues no tiene a donde ir.

Escogiste sin pensarlo la pistola de doble cañón pues sabias que una sola carga bastaría. Dejaste los demás cartuchos ahí regados mientras releías la nota del duende malencarado aquel, el que te dio sin preguntar nada, a cambio de dos cervezas, la dirección de la taberna donde el gordo egoísta que odiaba a los adultos acostumbraba tomarse una cerveza todas las noches en especial las que le tocaba trabajar.

Llegaste temprano nadie estaba en la barra aun, solo había dos enanos que acariciaban lascivamente a una tipa que parecía estar en otro mundo al fondo del salón y te pusiste a esperar.

Siete minutos después a las ocho con cincuenta y seis minutos lo viste llegar, engalanado para navidad, el gorro rojo que ahora te parecía tan ridículo pero que de niño te hizo muchas veces soñar, colgaba de su mano dejando ver su cabellera blanca y su amplia barba. Viste también detalladamente su espalda y notaste la falta del morral descrito en mil cuentos infantiles, ¡pff! una mentira más, te pusiste de pie y sin pensar en los niños que llorarían como tú 30 años atrás, tomaste el arma que tenias oculta bajo chaqueta y un solo tiro basto.

Lo viste caer boca abajo, no alcanzo ni siquiera a girar para ver quien le disparo, sonreíste pensando que esta vez si era el adiós y no aquel 23 de diciembre cuando en pleno funeral de tu padre, alguien que no recuerdas te dijo la mentira que termino de tirar tu mundo en el ataúd de tu padre. Santa son los padres. No pudiste evitar sonreír mientras recordabas su risa, mientras esta vez decías para siempre y con justa razón adiós pinche gordo bye bye navidad.

Querido santa:

No te pido juguetes costosos, la paz mundial, que ya no existan guerras muerte derramamiento innecesario de sangre y esas cosas, ni unos papas nuevos por que harian los mismo que antes.

Seré un poco más egoísta esta vez, ya que no he sido un niño bueno y no espero que me traigas mi regalo…

Aun así esto es lo único que quiero en navidad.

Solo te pido un día en el que no:

Me levante por la mañana debajo de la silla grandota blanca de la plaza central de la ciudad cubierto por periódicos y envuelto en el mismo mal olor que me acompaña desde hace seis añitos

Un día que no tenga que ser pinchado de sustancia dolorosa para poder ir con personas extrañas que se sientan todo el día en la calle pidiendo dinero a la gente que viste bien.

Un día en que ya caída la noche y dejar de sentir mareo, no tener que comer medio pedazo de pan francés con un vaso de agua. Y regresar al mismo lugar donde me recogieron.

Un día en que el dolor de pancita no me moleste tanto, por no tener que comer, un día en que no vea a las personas malas que me golpean y me meten a una jaula hasta que termina el día y me sacan de ahí.

Un día en que no me dejen en la calle y tenga que ver donde dormir, y regresar a aquella silla grandota blanca para dormir otra vez, tener pesadillas y volver a empezar.

Se que no tengo un pinito donde poner esta cartita. Y no he sido un niño bueno, pero aun así, solo escribo estas palabras para ver si algún día puedo salir de este sufrimiento

Atte: juanillo de la calle

Los pequeños veían con temor su cara desfigurada, el babear constante y la dificultad al hablar. Asustados corrían a los brazos de sus madres, a pesar de que el desconocido les ofrecía bastones de caramelo.

Una semana antes, Armando caminaba entre las calles abarrotadas del Centro. Vociferaba y maldecía por los “morosos” que dejaban las compras para el último momento. La razón de su visita; conseguir un obsequio para el intercambio de la oficina. Visitaba los bazares de oferta para encontrarlo. No estaba dispuesto a pagar un peso de más al límite de la cantidad acordada por los participantes.

Cuando la vio junto al mostrador, sintió ese calor ruborizante, culpó a la calefacción del lugar, y optó por quitarse la chamarra y la bufanda. Se abrió paso como pudo entre la gente y se acercó a la hermosa dependiente que mostraba los bolígrafos. -Muéstrame las plumas, preciosa- arrancó una sonrisa de la mujer, y al probar la tinta sobre papel, entre flirteos y halagos, le rogó que apuntara su número.

¡Vaya triunfo! después de tantos años tendría su “nochebuena”. Pagó por las plumas 49.90 y se negó a colaborar con el redondeo. A pesar de que intentaba salir de la tienda entre empujones, ya su sonrisa no sería borrada por nada. Al límite de la puerta con la mirada al cielo prometió que a partir de esa Navidad, nada lo molestaría y sería el más bondadoso del planeta. -¡Gracias Dios, por darme lo que merezco!- exclamó en voz alta mientras cruzaba la salida y sintió cómo un golpe de aire le calaba en el ojo izquierdo. Más tarde, un doctor, le diagnósticaba parálisis facial.

El doctor Simmons estaba sentado en el sillón del laboratorio, descansando, asimilando. Contemplando el mayor logro de su vida, el sueño de toda su vida, el sueño que inicio desde que conoció a su mentor. El hombre al que debía todo lo que es, su “Gurú espiritual” como él mismo decía, el hombre que le sembró su amor por la ciencia y su pasión por utilizarla para beneficio del ser humano. El hombre al que nunca pudo conocer en persona. El tiempo y el lugar se lo impidieron.

Llevaba tanto tiempo haciendo esfuerzos, tantas horas, analizando algoritmos, diseñando diagramas, haciéndose del conocimiento, dirigiendo a otros expertos como él. Tanto esfuerzo, tanto desvelo, tanto sacrificio al fin dieron su fruto. Es lo que siempre deseo.

La noche anterior tuvo una revelación, se dio cuenta donde había errado, por eso no se detuvo. Fue un destello, una iluminación, por decirlo de alguna manera. Era tan obvio, ¿por qué no me di cuenta antes? Se decía a si mismo, reprochándose el no haber acertado antes, hubiera logrado su meta sin tener que romper su promesa. La promesa que le hizo a la persona más importante del mundo: no faltar la Nochebuena.

Pero después de su revelación, no podía esperar. El sueño de su vida estaba por hacerse realidad. Sólo había una forma de compensarlo; hacer un regalo. “Será un regalo que recordará toda su vida” dijo y sabía que era cierto, la persona más importante del mundo compartía su sueño con la misma intensidad. Se acerco al videófono e hizo la llamada.

-¿Papá?
-Lo siento hijo, sé que debía estar contigo ayer, pero es que alguien quiere conocerte.
En la pantalla apareció un hombre de metal. El niño no podía creerlo. Antes de que pudiera decir algo, el primer Robot dijo:

“Feliz Navidad Isaac”

No es una escena común, al menos no en Navidad; el cadáver de un anciano colgando del techo, oficiales buscando pistas en esta escena macabra y desconcertante, mientras en la puerta de la mansión se ve el gran circo mediático que se ha montado, obviamente la pólvora ha sido regada.

Al parecer todo estuvo preparado, apresurado pero preparado, se escuchaba murmurar a unos oficiales que resguardaban el acceso a la habitación donde el hallazgo se había hecho, al parecer es una escena lógica para unos; un anciano millonario, con solo un hijo del cual renegaba, a sabiendas que no hay nadie más en su vida decide acabar con ella, claro en una de las fechas mas significativas en la civilización moderna, mientras algunos celebran con sus seres queridos, otros se sienten invadidos por una gran depresión de hallarse solos y sin nadie que los rodee y los haga sentirse queridos.

Pero la muerte de aquel hombre era lo de menos, para todo el mundo lo importante era, ¿quien habría de heredar esa inmensa fortuna?, quien seria aquella afortunada persona que tendría los reflectores encima por un largo tiempo, podría ser alguno de sus abogados, alguna institución de caridad o su propio hijo, como saberlo, aquel hombre que fue duro y cruel en vida, al final para redimirse habría hecho alguna acción lo suficientemente buena para ganarse la entrada cielo?

-…encontramos una nota y el testamento del anciano…

Fue lo que murmuro un agente.

“…al final de todo esta es mi redención, era esto o seguir el tormento de vivir una vida caritativa, algo que para mi orgullo y avaricia no es permisible, quiero que mi dinero sea quemado y que las cenizas se rieguen en el pueblo.

Ebenezer Scrooge.“

Siendo este mi cuarto bote de cerveza, puedo sentir como la nostalgia de recordar la navidad en la que llene la memoria de tu celular con mensajes de textos diciendo miles de “te amo”, millones de “te quiero” y bastantes “te extraño”. Pero esta navidad será muy diferente. Hoy no estas conmigo ni pensamiento ni el corazón.

Después de dos meses de aquella navidad terminaste conmigo. Me di cuenta que no eres mas que otra puta que se a cruzado en mi vida. Recuerdo como arruinaste una navidad de mi vida. Ese es el problema que tengo contigo. Nadie me devolverá aquella navidad que desperdicie en pensar en ti, en hablarte por teléfono, el hacerte sentir que estaba a tu lado.

Ya a la altura del décimo segundo bote de cerveza, el ver a mi hermano abrazado de su novia y declararse su amor frente a todo el mundo, busco en mi celular tu número para marcarte. Dudo varias veces para marcarte. Es que seria la primera vez que hablaríamos después de que acabaras con nuestra relación.

Te marco pero en el primer timbrazo te cuelgo. Todavía no junto el suficiente valor para hablarte. Es extraño que, aunque fuéramos en la misma escuela, teníamos 10 meses sin dirigirnos tan solo unas palabras.

Trago saliva. Me siento preparado para hablarte. Mi corazón ya ha pensando lo que quiere decirte.

-Bueno…- contestas con tu fresca y linda voz-

-Eres una pinche puta hija de tu perra madre- Te grito fuertemente mientras cuelgo.

Después de unos minutos de pensar, me arrepiento. Te vuelvo a llamar.

-¿Qué chingados quieres?- Contestas airadamente

-No me hagas caso, ando bien pedo- te digo con una voz que apenas puedes escuchar-.

Viví solo, lejos de la familia desde joven. El azar determinó que días antes de la separación ella y yo decoráramos el árbol de navidad juntos.

Ese árbol duró puesto trece años ininterrumpidos, recordándomela mucho después de su muerte. También atestiguó mi génesis etílico, revolcones, villanías y como destazaron mi corazón.

Me gusta la navidad, me acostumbré a su permanente presencia en mi vida. Aunque ahora traiga más nostalgia que alegrías y haga mis pérdidas más patentes.

Designa arbitrariamente el nacimiento de aquel en cuyo mensaje ya nadie cree y de quien no hablaré mal, por desconocerle; pero me gusta la ilusión de buena voluntad, a pesar del consumismo y la sensiblería estúpida. O quizás sólo me gustan el frío y los pretextos para beber.

Sin embargo, una época viví entre creyentes que, sin hipocresías, eran espirituales y felices. Y tuve navidades de champagne, pavos, risas, pasteles y música. Experimenté el culto solemne y quise ser bondadoso y hacer del mundo un paraíso.

Pero el mundo ya no es inocente; y este solitario que bebe whisky en la oscuridad, atenuada por las luces de un nuevo árbol cuyo valor podría alimentar a un indigente más de un mes, no es ya el niño que esperaba ansioso a Santa Claus.

Pero me gusta la navidad y el nudo que se forma en la garganta al recordar, porque han inventado una mentira de esperanza, porque a veces el dolor desahoga.

En silencioso brindis con mis fantasmas levanto el vaso y lo apuro de un trago. Limpio con la manga del abrigo una lagrima invisible y salgo al frío, rumbo a “La Yegua”, a comprarme un regalo de cuatro mil pesos.

Que quieren, los recuerdos tocaron este corazón, quizás no muerto del todo. Todavía punza cuando mezclo melancolía con licor.

Sangra pues, pequeño perverso, sangra dulce, que hoy tienes permiso. Solamente te exijo, bajo juramento solemne, que cuando la eterna noche nos abrace no atesoremos, bastardo traicionero, un último sueño que pueda, burlona, arrebatarnos.

Erneso Medel y su viaje, caminando con las botas ya gastadas, lo llevaron al Polo Norte. Una escopeta recortada, pocas municiones y un cuchillo, eran lo único que lo habían defendido. Esperaba que los zombies no atravesaran los campos de hielo, que su piel se rompiera tan pronto entraran al frío, pero incluso él con su chamarra, bufanda y gorro sentíase que estaba muriendo. El desierto helado significaba para él una cosa: Muerte. Ya no había más. Había llegado a su límite, había peleado mucho y bien, pero ya no había de otra. Quedaban menos de nueve balas y su reflejo azul, frío, muerto, le perseguía a donde quiera que fuera.

Cuando escuchó villancicos a la distancia, enfocó la visa al norte, una casa roja estaba a unos metros. Atravesando la tormenta de nieve encontró un trineo. Medel alzó las cejas, imposibilitado de decir palabra, se acercó al trineo y fue cuando lo vio. Un gordo enorme, de abrigo rojo, barbón y qué musitaba “CEREBROJO CEREBREJO Y CEREBROJO” se le aventó encima. Ocurrieron varios milagros. Pudo levantar el brazo con el frío que hacía, pudo accionar el gatillo de su escopeta y esta disparó directo a la cabeza. Ernesto Medel había matado a Zombie Santa Claus. Sonrió.

Se subió al trineo. No era como la Harley, pero el trineo parecía leer sus pensamientos. El trineo alzó vuelo. No se preguntó por los renos. Seguro el zombie gordo aún los tenía en el estómago. La improvisada alfombra mágica agarró su camino, y Medel buscó en los sacos a ver si encontraba algo de buen uso. Un lanza cohetes seminuevo estaba adentro.

-…bueno -pensó Medel-. Esto no puede ser tan malo.

La cocina.

Entre cebolla acitronada, pavo relleno al horno. ¿Arroz o spaghetti con crema? Tengo una pequeña catarsis. Cada año es igual, cada año es más triste. Recuerdo a mi madre y sus palabras se hacen una con los olores de la cocina. “Mija, la navidad es familia, lo entenderás cuando tengas la tuya”. Pero no la he comprendido.

Pasa él y huele a alcohol. Lleva emborrachándose las mismas horas que yo cocinando. Lo recuerdo. Tuve que levantarme temprano para maquillar mi mejilla y espero que el calor no lo haya arruinado. El pavo parece que va a estar listo a tiempo. No voy a poder bañarme así que sólo me arreglaré el pelo. Tengo un hambre ridícula. ¿Cómo es posible que no haya comido nada si llevo horas aquí encerrada? Un sándwich llevaría tiempo, mejor voy a arreglarme, la cena no tarda.

Recuerdo a mamá cocinando y a mi papá en la sala tomando con mi padrino. Recuerdo a mi mamá haciendo como que no lloraba. Recuerdo los adornos, los regalos. La navidad. Mis regalos. Mamá está borrosa en mis regalos. Yo sólo comía postre y me iba a la cama temprano para despertarme de madrugada a jugar. La navidad. Que bonito. Sí, bonito, piensa en eso. ¿Dónde está Carlitos?

Mi niño entra al cuarto. En sus ojos, la inocencia. Se acerca a mí. Se queda en silencio un momento.

- ¿Qué pasó?
- Mhmmm…. ¿A ti santaclós no te regala juguetes mami?
- No, mijo. Yo estoy grande.
- ¿Y te gusta la navidad, aunque no te den nada?
- Sí mijo.

Me acerco a él para envolverlo en mis brazos.

- ¿Y porqué?
- Por la familia.

Le doy un beso y le digo que vaya al arbolito. Y lloro después del déjà vu más espantoso que he tenido.

Junto al fuego, tratando de calentar sus piernas flacas, estaba la abuela, una tierna viejecita olvidada que odiaba la nieve y desvariaba a causa de su soledad. El calor y el chisporroteo le recordaban tiempos mejores, y entonces hablaba sola como era su costumbre:

-Esos tiempos eran mejores. Tú no tenías tantas tareas, yo no tenía tantos años encima. Yo lucía hermosos vestidos, porque tenía con qué sustentarlos, en cambio, eso ahora lo tienes de sobra. Te podía besar cuantas veces quisiera; aun hoy quisiera seguir haciéndolo, pero tu decidiste dejarte esa horrible barba, que solo te dignas a arreglar cuando estás por ausentarte. ¿Cuándo fue que cambiaste mi compañía, por tu soledad, en aras de alimentar tu generosidad compulsiva? Me dolió mucho cuando decidiste utilizar nuestro garaje para guardar esas bestias peludas y en lugar de comprarme el auto que tanto te pedí de navidad, te gastaste los ahorros en un estúpido trineo tal vez para divertir a unos hijos que nunca llegaron. Tus salidas nocturnas me preocupaban al principio, luego de unos cuantos años terminé por acostumbrarme a estar sola en navidad, acostumbrada, pero cada día odiándote más.

Él, que había escuchado todo, no quiso hacerlo más, cerró la puerta y se marchó. -Te odio- gritó ella, -a ti y a tu estúpido traje rojo, a tus renos del demonio, y a tu risita artificial-.

Hace años, mientras celebrábamos mi cumpleaños y fumábamos las que serían sus últimas notas de hachís, pregunté a mi madre el porqué de mi nombre. Ella confesó que el día de mi concepción había tenido uno de los mejores viajes de su vida, aunque apenas recordaba a mi padre, pues luego de que él se esfumara, tuvo una visión en la que algo así como un ángel, tal vez un pollo, le anunció que sería la madre del salvador de los hombres. Aún en éxtasis, contestó que le parecía una buenísima onda tener una niña. El ángel o lo que fuera, dando un respingo se elevó gritándole que tendría un varón y otras cosas que por echarse a reír ya no escuchó. Ella, tan acostumbrada a los viajes, no le dio importancia, tampoco cuando supo que efectivamente estaba embarazada, sino hasta la noche misma de mi nacimiento y sus extrañas circunstancias.

De ella aprendí dos cosas fundamentales: lo que salva a los hombres es lo mismo que los pierde. Pero sobre todo que el sacrificio no es una opción. Al menos no para mí, que con los dones que “Dios” me dio, puedo conseguir lo que quiera.

Toda una vida de viajes por oriente y occidente, conociendo personas interesantes y extrañas, aprendiendo diferentes idiomas y por supuesto las artes de seducción y persuasión, fue el legado de mi santa madre.
Ahora, ciertas agencias se creen dueñas de mi destino, creen que están sobre mi voluntad. Este trabajo a veces me hace desear un poco de estabilidad, pero no puedo negar que es terriblemente excitante jugar al encubierto y saber que, en innumerables ocasiones, el destino de la humanidad depende de las palabras que yo susurre en los oídos de ciertos hombres y hasta de algunas mujeres.

Me gusta jugar con mi nombre diciendo que yo les garantizo más que una segunda venida.

Querida Tía Luz:

Hola tía. Soy yo, Fernando. Te hablo para contarte que pasamos muy bonita navidad en mi casa, mi papa nos regalo un montón de cosas. A mi mama le compro mucha ropa y joyas bien bonitas. A este de Raúl le compro la camioneta que tanto quería y ya hasta aprendió a manejar muy bien, aunque choco como tres veces mi papa dijo que echando a perder se aprende. A mi me regalo muchos juguetes, me compro como tres pistas de carritos y un carro de control remoto y un balón que trajo de España con la firma de un tal Kaka, yo le dije que estaba chido pero en realidad no me gusta mucho el fútbol, y tambien metió el Play Station 3 en mi mochila de la escuela en vez de dármelo en el intercambio, ya hasta me había asustado de que me regalara tan poquitas cosas. Esa noche fueron muchos amigos de mi papa y a todos les dio un regalo. También esta de Graciela festejo, según ella, la navidad con sus hijos, pero ellos no saben festejar la navidad, a su hija le compro una muñeca toda fea y a Javier que me cae bien gordo le compro un carro de control remoto bien chiquito (el mió es mas rápido). Lo mas chistoso es que esta de Graciela no sabia que en navidad se come pavo y no un pollo rostizado, hubieras visto se veía bien chistoso por que mi papa les regalo una pierna de pavo y esta estaba mas grande que todo su pollo, yo me empecé a reír de Javier. De seguro ya te habra llegado la tele que te mando mi papa, espero te guste. Bueno, debo de irme. Te cuidas. Con Cariño: Fer.

Niña

Elisa despertó sobresaltada. Un mensaje en su celular le hizo recordar la fecha: Noche Buena. Todo el trabajo de la oficina y un par de días en completa ebriedad le hicieron perder la noción del tiempo y, sin quererlo, se atrasó en los debidos preparativos.

Sin perder más tiempo se vistió con unos jeans, camiseta y huaraches y salió hacia el mercado popular. Ahí encontró las esferitas de cristal, el heno y las figuritas para el nacimiento, así como los filetes de pescado, las nueces de castilla, manzanas y unos caramelos. Por último pasó por la sexshop pues faltaba el detalle final para su Noche Buena: un negligé negro, adornado con un par de cascabeles en lugares estratégicos.

Tic- tac… los minutos pasaban y a Elisa le quedaba mucho por hacer. Aún así consiguió con gran maestría hacer varias cosas a la vez: mientras preparaba la ensalada se puso una mascarilla de miel; al tiempo que cocinaba los filetes Elisa se depilaba las piernas con cera y finalmente, mientras se maquillaba consiguió colocar la serie luminosa en el viejo árbol de navidad.

Cuando al fin quedó todo listo, Elisa se tendió sobre el sofá con una copa de vino blanco. Sólo restaba esperar a su invitado especial. Cercana a la media noche unas pequeñas campanitas sonaron en el ascensor…El corazón de Elisa se sobresaltó- ¡Es él, es él – Pensó mientras se apresuraba a apagar las luces dejando la habitación iluminada sólo por el árbol navideño.

La puerta se abrió poco a poco y una majestuosa figura asomó entre las sombras. Caminó lentamente hacia el árbol de navidad arrastrando un pesado costal. En ese momento Elisa salió de la penumbra luciendo el sexy atuendo elegido para la ocasión. Caminó lentamente hacia el barrigón y, mostrándole un coqueto fuete plateado, le dijo:

-Lo siento Santa… este año he sido una niña muy mala-

Felices fiestas… y que tengan una feliz Noche Buena :lol: :lol:

Por si les interesa, les comparto el cuento de Navidad que esribí el año pasado :mrgreen:

Cuento de Navidad al estilo de la Cofradia Vol. 1

Cuento de Navida dal estilo de la Cofradia Vol.2

José se despertó sobresaltado al escuchar llorar a su hermanito, en el reloj eran las 3:34 a.m. del ya 25 de diciembre. Hacía apenas una hora desde que su madre había llegado, riendo a carcajadas con su acompañante, ambos despidiendo un intenso olor a alcohol.

Tras la cortina que separaba su cama ahora parecían dormir pues no se escuchaba nada más que su respiración y el llanto del pequeño. Se acercó a la cuna y le ofreció el sucio biberón que tomó al instante y comenzó a mamar.

A su mente vino el recuerdo de la fecha y de sus compañeros de escuela que durante el recreo comentaban animosamente de los regalos que esperaban recibir.

- Que caray, decía uno, me he portado muy bien durante el año y creo que Santa no me defraudará con el videojuego que le pedí.

- Pues yo no lo he hecho tan mal, respondía un segundo por lo que no espero menos que mi bicicleta junto al pino.

José solo los escuchaba y trataba de imaginar que es lo que el podría recibir de manos de su madre.

Caminando lentamente se acercó al arbolito, y hurgó entre las cajas vacías forradas por con papel brillante, nada, su madre lo había olvidado de nuevo.

A través del opaco cristal de la ventana se distinguían las casas profusamente decoradas con luces y adornos navideños.

Sentándose sobre sus piernas una lágrima corrió por su mejilla y para sus adentros se dijo: “Quizá no exista la navidad para la gente como yo”.

[Traducido del arameo antiguo]

—No, mamá. Yo no puedo tener este bebé. Imagínate lo que dirían en el pueblo: “¡Mira nada más! María le puso el cuerno a don Pepe el carpintero”. Porque nadie se tragaría el cuento que el chamaco es de él. ¿Sabes lo que me pasaría? Sería mi ruina. Seguro me matan. Y a pedradas, mamá. Horrible, horrible. No puedo creer lo estúpida que soy. Me lo merezco por andar de caliente. Y por casarme con un anciano. No es por justificarme, pero es que… Ángel está buenísimo: alto, rubio, guapo, varonil, ¡joven! Y Pepe… bueno, tú sabes, a su edad ya no… nada. Se me queda dormido, mamá. Me da pena decírtelo, pero es así. Y yo con este temperamento tan fogoso. Ay no. No sé qué hacer, mamá. Lo único que sé es que no puedo tener este chiquillo.

—Ay, m’jita. Qué pendeja eres. Ya lo traes adentro, así que te chingas. Pero en fin, no llores. Todo en esta vida tiene solución, menos la muerte. Acuérdate que José no es muy avispado, que digamos. Mira, aprovechémonos de lo supersticioso que es tu marido para montarle un teatrito y tan tan. Asunto arreglado. Tú dile que una noche se te apareció un ángel, y que te anunció que tu hijo sería un hacedor de maravillas; un profeta. Al cabo que tu bisabuelo fue adivino y tu linaje es de esos. Segurito que la idea se le mete hasta en el sueño a tu marido. Logrando eso, lo demás vendrá por añadidura. Tú encárgate de que José crea que tu hijo es producto de un milagro del espíritu santo y ya está. No es fácil. Pero tampoco imposible. Ya verás que sí se puede. Como que me llamo Ana, con una chingada.

Doble i.

Los pastores esperaban en la oscuridad. La aparición alada que vieron en la víspera les dijo que una luz aparecería en el cielo para guiarlos.

Al cabo, una luz brillantísima apareció en el cenit. Los pastores la miraron asombrados. La siguieron hasta dar con un pesebre donde una pareja cuidaba a su recién nacido.

La continuación de esa historia ha sido contada muchas veces. Nada nuevo que ver ahí. Pero hay un aspecto poco conocido del relato que merece atención. Para conocerlo sigamos hasta su origen, al rayo de luz que llegó a la Tierra. Es una supernova que ocurrió mucho antes de que existieran los pastores y el recién nacido que buscaban.

En una órbita lejana encontraremos un planeta helado y de superficie estéril. Sus compañeros planetarios más cercanos a la estrella, se evaporaron en las primeras horas de la supernova. Debajo de su superficie, en las cavernas más profundas que pudieron hallar, ocurre el siguiente diálogo entre los supervivientes de una raza inteligente y llena de esperanzas.

- Trajimos todo lo que pudimos. Mucho se perdió.

- Los sistemas de soporte vital no durarán.

Miraban al que los había convocado.

- Estamos condenados. Pero aquí preservaremos lo que logramos rescatar de nuestra civilización; la música, la ciencia. Lo que nos hace lo que somos.

- ¿Pero para qué este esfuerzo inútil? Moriremos de cualquier manera.

- Nosotros sí, pero no lo que sabemos. Lo catalogaremos y guardaremos. Encederemos un faro atómico y quizá dentro de eones, otros logren captarlo, vengan y aprendan de esta lección.

- ¿Y que lección es esa?

- Que es una estupidez creer que uno es el favorito del Cosmos… o de Dios.

Todas las casas del vecindario dormían, esperando la llegada de San Nicolás tanto para los niños de la casa, como aquellos que todavía tenían alma de niños.
En la casa de los Gonzáles López era tranquilidad, la chimenea estaba apagada, aunque todavía quedaban algunas brazas que humeaban. Eso no importaba, ya que la suela de las botas podrían soportar ese calor por el tiempo mas que necesario para poder entrar y salir por ahí sin ningún problema.
Pero cuando se encontró a un par de metros del árbol de navidad con los zapatos de la familia en la base, con las cartas dentro, se topo con la sorpresa de que no estaba solo.
- ¡que demonios! – grito llamando la atención de la otro personaje.
Por un momento, Santa pensó que se estaba viendo a un espejo, pero conforme veía más detalladamente, se da cuenta de que no, su doble estaba mal maquillado, con las mejillas demasiado rosadas, la barba parecía de estambre más que otra cosa, y la ropa era de muy mala calidad.
Ese Santa misterioso empezó a hablar en un idioma completamente desconocido, tratando de caminar en forma muy rígida, como si no tuviera rodillas y codos, al par de pasos, mientras seguía platicando, un brazo simplemente se le desprendió cayendo al piso con un ruido seco, a otro par de pasos una pierna corrió con la misma suerte, hasta que la cabeza rodó hasta los pies del verdadero Santa, quien la levanto, observándola detenidamente, para luego azotarla contra el piso.
Se dio media vuelta, sin haber dejado regalo alguno.
- ¡Pinches Chinos piratas! – dio un salto para salir por la chimenea.

Túnel

-Maldita Navidad- pensó. El frío se colaba por su minifalda. Era lo mismo de todos los años, sus clientes estaban con sus familias o se la pasaban sollozando por su soledad.
De por si odiaba el paradero de Pantitlan, y no se imaginó que a las dos de la mañana ya no habría camiones hacia el inframundo donde vivía.

La opción era algún hotel de la Zaragoza, sólo que para llegar tenía que atravesar el túnel. Aunque ya lo había hecho, el miedo a adentrarse en la oscuridad total permanecía.

Adentro sólo se escuchaban sus pasos y lo que parecía algún animal alimentándose. No le prestó atención, ya veía la luz del otro lado. Además, había un Focus gris estacionado al final del túnel, tal vez tendría un cliente más esa noche.

De pronto estaba en el suelo, el asfalto y los vidrios le destrozaron el rostro. Algo le impedía moverse, y aunque intentaba gritar, lo único que salía de su boca era sangre. Una mano recorrió su nuca y sujetó su cabeza con fuerza. En la oscuridad, solo se escuchó el eco de su cráneo destrozado contra el suelo.

-¡El mejor regalo de todos!- pensó mientras devoraba a su presa. Mamá le prometió una noche inolvidable y no se equivocó. Tuvo muchas chicas como ellas en casa, pero nada asemejaba aquella sensación.

El silbido retumbó en el túnel. Era tiempo de irse. Se dirigió al Focus gris, ahí estaba ella esperándolo.

-¡Feliz Navidad cariño! Sube al carro, nos tenemos que ir.- le dijo está mientras le limpiaba la sangre del rostro.

Al entrar al coche, miró a su padre, que estaba al volante. Por su semblante se podía ver que aún estaba molesto. Pero al escucharlo decir –Feliz Navidad- supo que el también estaba orgulloso.

I

Que viene un espíritu del pasado y que me lleva a dar la vuelta en Navidad.

 

 

II

Que viene un espíritu del presente y que también me lleva a dar la vuelta, esa misma Navidad.

 

 

III

Que viene otro espíritu, no le vi la cara pero tenía la mano flaca-flaca. También me lleva a dar la vuelta. Sí, la misma Navidad.

 

 

IV

-¿Y qué te decían?

-No sé, no mames, ¿no ves un espíritu y te cagas de miedo?

-Bueno sí, aunque me suena más a chiste de esos de “¿cómo se llamo la obra?”

-No, más bien es de esos de moraleja.

-Ahhh… ¿Y cuál es la moraleja?

-No vuelvo a mezclar sidra con vino tinto. ¡Ay!, la cabeza.

 

Los duendes se habían reunido en asamblea extraordinaria con los representantes de los países miembros de la Organización para la Protección del Espíritu Navideño (OPEN) para resolver una crisis que amenazaba con colapsar una de las más importantes instituciones religiosas y comerciales del planeta: La Navidad aparecería en el meridiano cero en menos de una hora y Papá Noel estaba desaparecido.

Al principio se temió que el barbudo personaje hubiera sido secuestrado por andar ahí en algún centro comercial, espiando a las “chicas Santa”; la Señora Claus desmintió tan indignante rumor. Pasando a lo práctico, se sugirió usar un muñeco y que los duendes se encargaran de repartir los regalos, pero el duende más sabio explicó que “sin el verdadero Papá Noel no habría una verdadera Navidad”.

Algunos duendes radicales permitieron a la CIA investigar el diario de Papá Noel. Tras un análisis psicológico del diario, los especialistas concluyeron que Papá Noel no sólo estaba asqueado de la celebración decembrina, sino que había desarrollado una negativa obsesión que lo podría llevar a tornarse… criminal. Este problema solamente podría resolverlo un hombre que había conocido las dos caras de la Navidad: el agente Scrooge, sí, Ebenezer Scrooge.

Fue así como en un burdo motel del Bronx, Scrooge le dijo estas palabras a Noel: “Sea como sea, la gente es feliz todo el mes, pensando en comida y compras navideñas. Pueda que les sea indiferente el verdadero motivo por el que se celebra, pero lo celebran juntos, y están contentos. Tal vez no sea un momento de sincera gracia religiosa, pero Jesús se alegra de ver a todo el mundo así, al menos en esa noche. ¡Y qué decir de los niños! Al fin y al cabo, esto se trata de los niños, ¿no?”

 

– ¡Me niego rotundamente, no, no y no! – Una vena palpitaba en la frente del rey Serakin que ni siquiera su negra piel lograba ocultar.

Discutía el etíope con su colega Magalath, algo ya convertido en costumbre. Entre ambos, con mirada cansada, el viejo Galgalath escuchaba la reyerta. Suspiró hondo, parecían dos niños. El anciano les dejaba tranquilos hasta que las discusiones empezaban a tornarse violentas, sólo en ese momento les detenía. Serakin siguió con su perorata: – ¿Por qué he de ser yo quien entregue el oro? Pareceré un falto de modestia, un pedante pues. ¿Por qué no lo entregáis vos? ¡Claro sólo porque soy negro!
– Pensad lo que deseéis, ya esto lo hemos hablado en oportunidades anteriores y no pienso ceder un ápice ante vuestra necedad. No entregaréis el oro, no se diga más.
– ¡Sois un crápula, un tunante, un…!
– ¡Calma señores, no os dejéis llevar por la ira! – Interrumpió Galgalath, justo a tiempo para evitar un enfrentamiento que podría llegar a las manos.
– Hagamos algo, – prosiguió Galgalath – Dejadme a mi el oro, tu Serakin llevaréis el incienso y nuestro querido Magalath llevará la mirra. ¿Qué os parece?

Algunos días después, Serakin gritaba energúmeno: – ¡Ese maldito viejo se nos fue!
– Es vuestra culpa – respondió Magalath. – Si hubierais aceptado llevar el oro, el pícaro no nos habría estafado.
– ¿Pero que iba a saber yo que se trataba de uno de esos mercaderes judíos?
– Sois un idiota, ahora no hay nada que llevarle al niño.
– Que se joda el niño. Se me ocurre que podríamos ir donde el viejo Ya’akov, yo empeñaría mi corona y con eso tendríamos suficiente oro.
– No lo se, no lo se. Mañana supuestamente llega el verdadero Galgalath. – El rostro del rey estaba marcado por la preocupación, luego siguió: – ¡Vamos, que carajos, algo nos darán por esa lata!

Quiz navideño

Responda honestamente, sin consultar Google (jeje):

1• ¿En qué se parecen Santa Claus y Tlön? (Un punto)

2• Dada la respuesta a la pregunta anterior, ¿en qué se diferencian? (Dos puntos)

3• Complete la frase: “Ni tú puedes hacer todas las preguntas… __________________________” (Cuatro puntos)

4• Mencione en qué libro aparece la frase anterior, así como al autor del libro. (Siete puntos)

5• Nombre del personaje que se robó la navidad… (Un punto)

6• Nombre del autor creador del Grinch (oops… Tres puntos)

7• Director del filme “The Nightmare before Christmas” (Cinco puntos)

8• Escritor del filme “The Nightmare before Christmas” (Dos puntos)

9• Mencione libro y autor: “… yo soy lo que el clero llama un hereje, un impío, un sansculote; pero yo aquí digo a usted, en presencia de Dios, que respeto las verdaderas virtudes cristianas, como jamás las ha respetado fanático o sayón reaccionario alguno.” (Doce puntos)

10• “Impío” significa… (Un punto)

11• “Sansculote” significa… (Cinco puntos)

12• “Sayón” significa… (Cinco puntos)

13• Uno de los muchísimos autores de novelas que ha descrito el nacimiento de Jesús, lo hizo en alguno de los libros de la serie ‘Caballo de Troya’. Se trata del Navarro J. J. __________ . (Medio punto)

Ahora (en caso de ser necesario) puede verificar por cualquier medio si sus respuestas son acertadas… haga sus cuentas, vaya a los comentarios y díganos cuál fue su puntuación.

Verifique de nuevo las respuestas 7 y 11.

También puede comentar de lo malo que ha sido para usted leer esto, pues esperaba otra cosa.

Ya sea que usted crea o no en Jesús y/o Papá Noel, pásela bien.

“Ya no puedes ir a ningún lado sin tener que escuchar interminablemente canciones de navidad”, -dijo, mientras recibía su coche del valet parking saliendo del restaurante. “Y lo peor de todo, Rodolfo, es que de tanta repetición se le pegan a uno en la cabeza. Justo el otro día venía tarareando una de ellas y cuando me di cuenta, me dio tanta vergüenza que pensé en darme un tiro a la cabeza. ¡Yo! De todas las personas, ¿yo? ¿murmurando la letra de una canción infantil?”

“¡Qué cosas piensas!”, - respondió Rodolfo con una sonrisa. “¿Qué canción causó esta avalancha neuronal?”

“Una del fulano ese… Lalo Guerrero…” Las últimas palabras las pronunció en voz baja, sentía sus mejillas ruborizarse por la confesión, así que decidió cambiar de tema. “¿Sabes qué se me hace fascinante, Rodolfo? Los sinónimos. Me parecen un gran invento, además de una maravillosa adición a la lengua”.

Rodolfo, tomándole la mano, rió diciendo.- “Ay, chaparrita, me gusta que me haces reir”.

“Chaparrita tu madre, y no te rías cuando discuto algo serio.”

“OK, hablemos de sinónimos entonces. ¿Sabes que los sinónimos no siempre son intercambiables?”

“¿Estás loco? Si esa es la función y razón de existir de los sinónimos.”

“Si, pero hay palabras que no puedes reemplazar, como por ejemplo, las que componen la letra de una canción. Usando sinónimos se convierten en una cosa ridícula.”

“Bueno, Rodolfo, hay canciones que ya son ridículas. ¿No escuchaste mis quejas sobre los villancicos y similares?”

Rodolfo, cantando, “Cencerro sobre cencerro, y sobre cencerro la unidad, asómate a la ventana verás al infante en su cuna…”

María, interrumpiendo, “Rodolfo, ¡basta!, no me hagas reir, ¿no ves que estoy de mal humor?”

Rodolfo, cantando nuevamente, “Crepúsculo de concordia, tinieblas de cariño, todo duerme en derredor…”

María, aprovechando la luz roja del semáforo lo besa. “Rodolfo, ¿sabes lo difícil que es ser novia de alguien con tu nombre en estas fiestas?, especialmente con tus habituales catarros”.

“Diles a mis papás en la cena de mi cumpleaños, no es mi culpa que a mi en lugar de la cigüeña me haya traido Santa Claus”

-¡Atención! ¡Aquí E-S Uno! E-S Dos ¿Me copias?

-Afirmativo E-S1, fuerte y claro.

-Roger. E-S Tres ¿Me copias?

-Afirmativo E-S1.

-Excelente. Base acaba de enviar la última imagen de satélite. El objetivo acaba de ser detectado a cuatrocientos kilómetros al noreste de Rusia. Es hora.

-Entendido- dijeron E-S2 y E-S3 casi al unísono.

Los tres reactores iniciaron su marcha hacia el punto del último avistamiento. La más avanzada tecnología equipaba los F-177ES Hunter y como un perfecto ballet se movieron hacia las coordenadas entregadas a las computadoras por los satélites. Mientras volaba, E-S1 recordó su infancia. Esos tiempos en que la nieve cubría todo y luces y adornos se veían en todos lados. Recordó la cena con sus familiares y los regalos… claro, los regalos.

Después de unos minutos de vuelo, la voz de E-S1 se escuchó nuevamente en el sistema de comunicación:

-¡Atención! Ya aparece en el radar; ¡E-S2, E-S3! Confirmen contacto de radar.

-E-S2: Confirmado.

-E-S3: Confirmado.

-Copiado- dijo E-S1- Dos, cambia de posición hasta cubrir su lado derecho; Tres, al izquierdo.

-¡Afirmativo!- contestaron ambos pilotos.

Los aviones tomaron posiciones y se mantuvieron alerta de las lecturas del radar; de pronto E-S2 emite la voz de alerta:

-¡Contacto visual! Pido autorización para iniciar el ataque.

-¡Ataquen!- Contestó Uno

Al momento, los cañones de 20mm dejaron salir una ráfaga de balas que hicieron que el objetivo se moviera violentamente hacia la izquierda. Tres hizo lo propio y también disparó provocando un nuevo cambio de trayectoria. Una ligera sonrisa se dibujo en el rostro de E-S1:

-Y esto es por los regalos… que nunca recibí.

El misil AIM-Sidewinder hizo blanco perfecto, destruyendo trineo, renos y conductor convirtiéndolos en una mancha llameante en medio del hielo polar.

-Feliz Navidad, pendejo. Misión cumplida. Ahora, por los traficantes de oro, incienso y mirra.

 

El Satánico Dr. Iosephus

La razón

-¡Adoro las fiestas!- Eso fue lo que mi inesperado visitante me dijo al entrar. A decir verdad, no imaginaba que fuera a recibir visitas cuando me alistaba a salir.

-Tengo un compromiso esta noche, no puedo atenderte ahora.

-Deberías tener tiempo, después de todo ¿no me habías llamado?

-¡Bah! Eso fue hace diez meses y no te dignaste a aparecer.

-¡Mil perdones! Estuve muy ocupado en esos días, por increíble que te parezca. Ya quita esa cara de idiota, parece como si tú no me hubieras buscado en esos días.

- Tengo prisa ¡Adiós!

- Al menos déjame acompañarte y ahí platicamos.

- Sea.

Caminamos en silencio por varios minutos, a una cuadra de mi destino, mi acompañante dijo:

-¿Te dije cuanto adoro las fiestas?

-¿Fiestas? Si, me imagino la razón. Es por el nac…

-Si te refieres a eso, estas mal, muchacho. Está probado que navidad tiene un origen muy pagano.

-Si ya he oído eso… ¿No será que Santa no te llevó nada cuando eras niño y por eso te amargaste?

-Ya basta de eso, además esa imagen como bien sabes, no es la realidad de quien fue Nicolás de Bari, esa imagen es creación de la Coca.

-Me supongo que eso te agrada ¿verdad?

-No puedo negarlo. Pero ve a esa familia entrando a esa fiesta, apuesto a que el padre no sale sobrio y la madre quizá tampoco, eso es lo mejor de esta época.

-¿Qué todos se embriagan? Vaya gran cosa, eso lo hacen en cualquier día…

-Eso es muy simplista, tienen que divertirse comer, beber, fornicar, regalarse cosas caras, cualquier cosa menos recordar que celebran.

-Bueno, yo aquí me quedo; ¿sabes que Jesús y Dios te aman a pesar de todo? ¡Feliz Navidad y Año Nuevo, Satán!

-Gracioso ¡Ya vete! Nos veremos en el infierno.

-Hay una gran diferencia, no se puede servir al amor sin amor-

Daban ganas a veces de formar parte de su habitación, como ser inerte para disfrutar de sus soliloquios sin que él lo supiera.

-Ya te ha pasado antes ¿qué vas a hacer hoy de diferente?- Pensó mientras hablaba con su café, a cada taza le ponía diálogos. Se enojaba con la que le quemara, Seducía la quedó mejor. Pero con todas se calentaba el frío que tenían sus manos, tratando de imaginar que eran otras manos las que provocaban el calor artificial de un amor inventado.

Así se pasó muchas horas hasta que le pasó, No supo bien cómo fue, Pero le pasó. Se enfermó, Le dio nostalgia.

Se le hizo raro al principio, La visión se le oscureció. Adjudicó el problema al paso de las horas, y la llegada de noche buena. Se tiró en el suelo hasta que se quedó dormido. Él ya no se dio cuenta, pero el color de su piel se había tornado poco a poco más oscuro, creciendo en un gris profundo. Su piel todita incluyendo sus interiores se habían vuelto de ceniza, pura ceniza; como ésa del papel quemado. Al aire le dio miedo entrar por la ventana y desmoronarlo. Se veía quietecito, calladito, ojos cerrados, tirado en el suelo; un cuerpo de ceniza. Para él pasaron cuatro días, pero la nostalgia le mató en dos horas nada más. Se hubiera quedado bonito así como estaba, pero el hubiera no aplicó: Entraron los renos. Uno de ellos acarició la figura con su nariz incauta y deshizo parte de la cara que se tornó en un derrumbamiento de arena grisácea. Los demás tras oler un poco más la figura de ceniza y al pensar que no era él, se lo comieron

:wq!

Aviso 66

-¡Santa, Santa! ¡Una carta más!
-¿de quién?
- de Felipito López
-¿y de cuándo a acá atendemos a países tercermundistas?
-desde que te quejaste porque el trío de muertos de hambre monopolizaba en los países de muertos de hambre
-ahhm, cierto… Bien, ¿qué dice?
-“Querido Santa: Mi mami, mi papi y yo estamos muy contentos porque…”
-¡Al grano, carajos, al grano!
-Avión a control remoto, una motocicleta eléctrica y una consola de video
-¿Xbox?
-360
-hijo de puta… ¿algo más?
-que revivas a Jicotillo
-¿otra vez? ¿qué le hace creer que si no le reviví al pinche perro el año pasado lo haré en este?
-no, este es otro Jicotillo
-estupidito, no puede ni pensar en otro nombre ¿y cómo se comportó el escuincle?
-pues maso: calificaciones regulares, lectura erótica y ya no moja la cama

Santa echa un escupitajo de flemas con sangre, fuma el puro y se queda pensando un momento. Y sonríe.

-Mándale lo que pide, Carbonilla, y al padre mándale un Aviso 66
-No seas manchado, Santa
-¡Ya dije, cabrón, lo haces o te vas largando!
-Sí, señor…

“Estimado Sr. López:
Nicolás de Bari, Carbonilla, Rodolfo y duendes en general, se complacen en informarle que su hijo Felipe recibirá los regalos que solicitó este año (exceptuando lo del animal, por supuesto), pero debido al incremento en las tarifas de traslado y a las exigencias del menor, ahora usted está comprometido con nosotros a devolvernos una cuota quincenal que se le descontará vía nómina a partir de enero. No se preocupe, su patrón ya está notificado.

El concepto de tal descuento vendrá especificado como ‘IMSS Empleado’, ‘Otras Deducciones’ o ‘Porqué debo recurrir a la castración’

Sin más por el momento, le enviamos un cordial saludo a usted y a su potable esposa.

Atentamente
Santa Claus y Asociados”

De que sirvieron los días de sacrificio. Levantarme temprano, ir a la escuela sin rezongar, hacer siempre lo correcto por mas aburrido que fuese, deje de fumar y que dios me perdone, pero no probé ni gota de alcohol durante este tiempo.

Desde que supe que finalmente saldría al mercado ese juego, supe solo lo obtendría portándome bien para que Santa lo dejara muy bonito en mi zapato derecho.

Los primeros días fueron los más difíciles, con una reputación que cuidar en la colonia y la escuela ese papelito de niño bueno para nada ayudaba. Deje de salir para evitar problemas, saque buenas calificaciones, incluso llegue a presentar mis tareas. Así, ayer al anochecer, me sentí como un maratonista que llega a la meta.

Sé que no estuvo bien que esperara escondido la llegada del regalo pero tenia que estar seguro. Total que ahí estoy yo de pendejo dejando de hacer lo que me gusta para obtener el regalo, y resulta que el pinché panzón saca del costal nada más un carrito de control remoto y una bolsa de dulces para mi carnal, de inmediato lo pare y le dije –Se te olvida algo ¿no?- y que me dice el muy cabrón –¿No te parece que ya estas grandecito como para que te traiga regalos?

En ese momento perdí el control y le solté el primer madrazo, fue maravilloso ver sus 200 kilos cayendo sin control al suelo, y para su mala suerte que cae encima del carro de mi carnal que bajaba las escaleras en ese momento. Error fatal. Entre los dos le pusimos la madriza de su vida, y si ya se, a lo mejor el año que entra tampoco nos trae regalos, pero no importa, ya estamos cazando a los pinches maguitos esos que también traen regalos.

Un relato para niños

by: Sarita

Había una vez un juguete preparado por los angelitos, de esos que el Niño Jesús debía repartir el mismo día de su nacimiento, éste juguete era un muy delicado y azul trencito de tres vagones, con sus ventanitas pintadas y con sus rueditas móviles. Este trencito ya había pasado la última etapa: había sido rociado de alegría, inocencia y amor; además, ya conocía a quien iba destinado.

Llegó el día del nacimiento y el Niño Jesús, entre alistarse para llevar el mensaje de unión, hacerse chiquito y pensar en todas las comodidades que dejaba para depender por unos cuantos años de su madre, ¡se le ha quedado el trencito azul!.

Pero el trencito azul estaba decidido a llevar alegría a su destinatario y se propuso hacer por su propia cuenta el viaje; transformándose en polvo mágico y atravesando el portal de la fantasía para materializarse al pie de la representación del nacimiento de aquel Niño que le dio razón de ser; una sonrisa en otro niño que contagiaría a los adultos a su alrededor cumpliendo así su misión, expandir la alegría a todos los que pudiera.

Era la noche de Santiago de Querétaro, una fría noche de navidad. La gente se maldecía frenética, tratando de tomar un taxi en el centro, después de hacer sus compras de último minuto.

Entre los empujones y gritos, una pequeña vendía chicles, para ganar unos cientos de pesos para poderse drogar a gusto. - Cómpreme chicles, Señor… ¿No me regala para un pan? - Gritaba.

La noche fue cayendo y la mocosita se dio cuenta, que no conseguiría más baro. No podía regresar así con su banda, porque sabe que tiene que cubrir la cuota para guarecerse ahí. Tampoco podía ir al refugio de indigentes, porque ahí le exigen bañarse… Ya ni que decir de echarse su “botecito”.

Consigo traía 2 bolitas de aluminio, que protegían las piedras que ella, el “Piojo”, el “Pistón” y la “Coneja” habían comprado. Siempre inhalaban chemo, pero esa noche, se querían dar el gusto de botear. - ¿Y si me echara una piedrita? - Se preguntaba la niña.

Se refugio en la obscura esquina de un comercio. Saco su bote y la ceniza de cigarro que ella y sus amigos, habían reunido para quemar mejor la piedra. Puso un “cuartito” y procedió a prenderla… De repente el humo cosquilleaba en sus pulmones y extrañas figuras comenzaban a danzar por su mente. El efecto iba decreciendo, cuando decidió nuevamente botear.

Ahora, comenzó a alucinar que el “Pistón” se la cogía, pero esta vez, le decía cosas bonitas. El efecto fue tal, que se echo el resto de la piedra en la siguiente inhalada. El espíritu de la niña, se negó a regresar de aquel mundo mágico. Por la mañana, el cuerpo inerte de la niña lo recogió el forense. No pudieron precisar si la mato el frío o las dos piedras que boteo la niña.

Les voy a contar, pero no me crean mucho.

Estábamos todos los de tercero. Los de tercero y Lupe, porque Miguel siempre andaba con su hermanita. Éramos nada más ocho, porque las escuelas de campo son bien chiquitas.

Yo, que leo de corridito, o bueno… casi, les estaba leyendo un libro, de esos que trajo mi mamá de la ciudad, porque “la señora Johanna” es bien buena gente, y le regaló unos bien bonitos.

La verdad, la verdad, no entendía todo lo que leía, pero sabía que trataba de cosas bien bonitas, como la navidad y el niño Jesús. Había un dibujo de un árbol bien bonito, con muchas cosas brillantes y bonitas. Cuando Lupe me preguntó que qué era, le dije que hacía magia y esas cosas. La verdad, la verdad, es que lo inventé. Es que tenía palabras bien largas. Ahí sí yo me tuve la culpa.

Creo que por eso Lupe y Miguel le robaron a Don Simón. Le robaron una maceta y sembraron una plantita. La verdad, la verdad, es que la hierba esa estaba bien fea, pero a ellos les gustaba mucho. Se la andaban mostrando a todos los de tercero.

Yo creo que fue Chelita la que los acusó. Le dijo a Don Trompo que sus hijos le robaron una maceta a Don Simón. Le decíamos Don Trompo porque siempre se estaba tambaleando de borracho. Don Trompo se puso como loco y le dio a sus hijos una paliza que ni les cuento. Como no tienen mamá que los defienda. Dicen que hasta le rompió un brazito a Lupe, pero la verdad, la verdad, yo no lo vi. A mí no me crean mucho.


Jack in Wonderland

Antes de dar otra arbitraria vuelta al Sol, ocurre uno de los rituales humanos más pintorescos: El cumpleaños de uno de sus personajes más importantes. Uno pensaría que lo adoran, pero en realidad los humanos tienden a adorar a ciertas coníferas. Otros rituales incluyen: el intercambio de regalos inútiles, el consumo de alcohol y animales galliformes, y el ataviado de sus refugios con luces y colores.

-Pinche viejita, ahora si va a ver, llevo once meses preparando esto.

-Ya cálmate, a ella ni le importa, está sola, deja que se divierta adornando su casa, es más, yo creo que este año no va a hacer nada, ni lucesitas ha puesto.

-¡La dejo! pero el chiste es compartir la navidad ¿no? La comparto adornando mejor la casa, para que todos vean que somos más buenos.

-¡Pero el pavo ya es mucho!

-¡Ya te lo expliqué!, los pavos que te venden están bien chiquitos, parecen pollos. Es mejor comprar uno y engordarlo hasta que esté como Dios manda.

-¡Pero es demasiado! me da miedo salir al patio de atrás, se come todo, te apuesto a que si le traemos uno de esos pavitos que dices, se lo come.

-Cállate y ve por el pino. Y que sea natural.

El placer de la pelea no sólo es dado por vencer, sino por ver humillado al contrincante.

-Despiértate, ¡rápido!

-…¿eh? ¡¿Qué tienes?! ¿Qué pasó?

-¡Nos robaron!

-No la chingues, ¿qué se llevaron?

-¿Pues qué más? ¡El pavo!

-Ay, que bueno que pudieron venir. Si vieran que me paso la navidad sola. Por eso la cena, para invitar a todos los vecinos, compartir la navidad y este pavo tan grandote.

Epílogo

- Bob Cratchit fue siempre tu más meticuloso admirador, Ebenezer. Nada ha hecho que no aprendiera de ti.

- Marley, tú me dijiste que…

- ¡NADA! Sólo te pedí que no agregaras peso a tus cadenas, ¿creíste que una vida de pecado se lavaría con tres años de buenas acciones?

- Cambié de verdad, cada centavo que regalé…

- ¡IMBÉCIL! Quisiste paliar con migajas el dolor provocado por tus actos. Veinte años ayudaste a esos gordos miserables a inflarse de dinero a costa de impuestos robados a la Corona. ¿Y te dijiste sorprendido al conocer el destino final del oro que les diste?

- Nunca me di cuenta, tantos ladrones pasaron por el despacho ¿cómo habría podido reconocerlos? Sé que merecí tal deshonra; pero Fred…

- Fred, como Cratchit, siguió tus pasos. Si no fueras tan hipócrita lo querrías por ser tal como tú, lo amarías por superar tu ejemplo. ¿Defraudar a su propio tío, robarle su fortuna, dejarlo morir como corresponde a un usurero hijo de puta? Eso, Ebenezer, lo aprendió de ti. De su madre aprendió cómo es el amor, por eso pudo fingirlo. Fred Scrooge, digno portador del apellido.

- Tim… Timmy…

- Su muerte era inevitable, la enfermedad avanzó tanto en los años que su familia no tenía para comer… Patético, abrazar al niño asesinado por tu negligencia. El odio en los ojos de Cratchit, ¿cómo no lo viste? Scrooge y Cratchit, el nuevo despacho continuará nuestro legado: siéntete orgulloso, acepta lo que fuimos. Entre las llamas del infierno no hay mentira que se sostenga.

Un espectro envuelto en una túnica negra se llevó a Ebenezer Scrooge aquella noche. Los días siguientes la muerte del usurero provocó la risa y desdén de aquellos a quienes aprendió a querer los últimos años de su vida.

El ejercicio de esta semana, es una tradición metatextual que celebramos por segundo año consecutivo:

 

Escuchando el excelente disco de reinterpretaciones de las tradicionales canciones navideñas del cantautor Norteamericano de origen Armenio Sufjan Stevens, me vino a la mente una idea ¿por que no reinterpretar también los tradicionales cuentos navideños, de una manera similar a lo hecho en el ejercicio número 2 de la primera temporada de Metatextos?

 

Ese es el ejercicio de esta semana, muy ad hoc con las fechas decembrinas que se festejan a lo largo de toda latinoamérica: Reinterpretar un cuento navideño tradicional o escribir uno original con tema libre, únicamente con el tema navideño de trasfondo.

 

Tienen hasta las 23:30 horas del Jueves veinte de Diciembre para entregar sus textos. Como siempre, serán publicados a partir de las cero horas del Viernes veintiuno de Diciembre.