Ejercicio 6: Dioses

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Gracias a todos por su participación. Recuerden que el tiempo de comentarios es de siete dias, buen fin de semana para todos.

- Yo digo que los matemos.

- Eres demasiado violento cabrón, no los podemos matar, aunque no te guste ellos son las estrellas del espectáculo y necesitamos el trabajo. Además, después del último muertito la gente ha comenzado a sospechar de nosotros.

- Está bien, está bien, yo nada más decía, tampoco es para que te pongas en ese plan. Pero a poco no te dan ganas de madrear a estos pendejitos que se creen dioses, nada más porque otro grupo de chamaquitos babosos gritan su nombre y compran sus playeras. ¿A poco no añoras esos días en que las multitudes se rendían ante ti, y hacían fiestas en tu honor?

- La verdad si. Esos días cuando todos se inclinaban al oír mi nombre y me rendían tributo. Cuando no tenía que trabajar porque con las ofrendas bastaba y nada más decir quien era, las mujeres caían rendidas a mis pies. ¿Que tiempos aquellos no?

- Por eso te digo, vamos a darles aunque sea una madriza.

- Que no cabrón. Mejor ayúdame a colocar esta madre en posición.

- Oye y ya sabes usarla.

- No, y ya sabes que yo pienso que no debes dejar el trabajo de un Dios a una máquina.

- No mames. Valiente Dios que solo sirve para echar humo y aire en los conciertos.

- Pues si pero al menos me ejercito, ¿Tú que haces? Prender y apagar un reflector.

- Por eso te digo vamos a madrearlos y práctico mis habilidades, veras que no te decepciono.

- Que no cabrón.

- Ya pues, no te encabrones, invitame un café.

- ¡Huitzi! ¡Ehecátl! No llego el plomero y nuestro baño esta tapado, creo que comimos demasiados tacos anoche. Vengan a destaparlo y a limpiar el piso.

- Pinche joto pelos morados. Tienes razón vamos a madrearlos, total si nos corren vamos y le pedimos trabajo de saca borrachos en el congal a la Xochiquetzal.

Ishtar

Soy Sidurti, la que vive a la orilla del mar. Soy aquella tabernera que ha saciado la sed de mortales e inmortales con los vinos y néctares más selectos. Por mi taberna se han escuchado diversas historias , pero sólo unas cuantas son mis favoritas:

Cuenta el poema que un día el poderoso Gilgamesh captó la atención de Ishtar, la apasionada. Ella, inflamada de amor, pidió matrimonio al rey de Uruk; pero a él un carro de oro y lapislázuli le parecieron poca cosa y, rechazando la oferta, humilló a la diosa.

¿Qué pasó con la diosa despechada? ¿Qué pasó con niña mimada, hija favorita de Anu y Antu?


Después de la vergüenza, la ira de la diosa aumentó cuando Gilgamesh y Ekindú mataron al Toro del Cielo. Ishtar, humillada, regresó a los cielos esperando venganza para el rey de Uruk y todos los hombres.

Una tarde la diosa mimada de Anu llegó a mi taberna buscando consuelo en el fondo de las jarras. Aquí fue que comenzó a planear el castigo ideal para los hombres que temen a las mujeres o aquellos que desahogan su pasión en brazos pasajeros.

Ishtar, la niña voluble, comenzó su venganza con un manual en el que vertió todo su conocimiento en las artes de la seducción, desde una tierna sonrisa hasta las técnicas más elaboradas de la danza de los velos y streeptease. Es ese libro -maldecido por los hombres- enseña a las féminas que los cambios de humor y las lágrimas sutiles son la mejor arma para conseguir lo deseado.

A pesar de los esfuerzos de los varones por eliminar esos conocimientos ancestrales, Ishtar ha conseguido transmitir de generación en generación tan valiosa información. Ahora, gracias a una importante editorial, el poder de la diosa ha sobrepasado un simple manual y toda su sabiduría se difunde en una importante revista de publicación semanal.

En un tren rumbo al este va ella, con su mochila de cuero y metal al hombro, solo un pequeño dije la adorna, sencilla como es y con su mirada plena de sabiduría y eternidad, sólo una pequeña lechuza de oro puede representarla.

Ve por la ventana absorta en sus pensamientos, recordando que la última vez que vio su pasaporte ya casi no se distinguían los países donde había estado: Sudán, Croacia, Serbia, Argelia, Sierra Leona, Ruanda, Bosnia-Herzegovina, Palestina, Vietnam, siempre ayudando, no solo a las personas, los refugiados, sino salvando culturas enteras. ¿Cual otra forma de revelarse podrían tener los mortales sino sobrevivir? negarse a morir, a desaparecer de la historia del mundo. No hace falta la violencia para dejar huellas, solo resistir el embate de la autodestrucción propia de la condición humana, de aquel que no conoce los sabores de la inmortalidad. La perseverancia del conocimiento era ahora la bandera de su rebeldía.

Ya hace mucho tiempo que dejó de apoyar las guerras con sus estrategias, ya estaba cansada de ver como buscaban su bienestar propio, siempre anteponiendo la violencia sin medida sobre cosas tan sublimes y de mayor carácter como las artes o las ciencias.

No más estrategias, no más batallas, al menos no como las que apoyó en la antigüedad. Dejó atrás los rumores y comentarios malsanos que se hacían en torno a si, esos dioses con los que se le vinculaba, nunca llamaron su atención sino para su favorito hobbi, la guerra.

Varias amantes tuvo y era mucho lo que había recorrido, pero aun así seguía dispuesta, con el viento al rostro y la mirada fija al horizonte.

Tú sabes que siempre fui la mejor, la más bella del lugar; llenaba de vida cualquier sitio donde me encontraba. Pero un día te conocí y me deje impresionar por tu aspecto; te seguí (o quizá me raptaste), me prometiste ser tu reina, llenarme de riquezas y poder. Entonces te acompañé en tu vida llena de atrocidades. Vi como arrebatabas la vida de muchas personas por dinero y callé todos esos crímenes, lo hice porque creía en ti. Fui testigo de tu gloria pero también de tu decadencia; de como poco a poco te hundías en la mierda y pasabas de ser un asesino temido a un pobre diablo en el que nadie creía ya. No te quedó de otra más que abandonar el negocio y dedicarte a algo acorde a tu imagen actual, fue así que abriste una funeraria y nos encerraste entre ataúdes y flores. Siempre me decías que de todos modos les ayudabas a las personas a llegar al otro mundo, ya sea como asesino o como enterrador.

Nunca te diste cuenta que yo a tu lado me marchitaba como una flor, que todo lo que me habías prometido ahora eran ruinas. Todas mis primaveras no eran más que inviernos fríos y angustiosos; pues en tu caída me arrastraste a mí también. Pero eso no importa ya, porque yo seguiré a tu lado para siempre, con la esperanza de verte morir algún día: esa será para mí la mejor recompensa, por haber sido la esposa de un perdedor.

La mirada perdida en el techo, el cabello hecho un lío. Su cara, salpicada de rastros de lo que alguna vez pudo ser maquillaje, denota aburrición más que molestia. No suelta el cigarrillo a pesar de que hace un par de minutos que este se ha consumido. Soporta el vaivén de la cama, parece no prestar atención al cuerpo amorfo, maloliente y sudoroso que se agita sobre ella. Simplemente un día más en la oficina… si por “oficina” entendemos cuarto de motel barato, de esos que tienen sábanas manchadas que huelen no a sexo sino a sexo viejo; motel en el que las paredes escurren humedad y la inmobiliaria se compone solamente de un colchón vencido colocado sobre una base de ruidosa madera y un buró al que le falta la perilla para abrir su único cajón que guarda tan celosamente como le es posible a un cajón sin perilla un viejo escapulario que descansa sobre los restos de un líquido de dudosa procedencia y sospechoso aroma.

Él ha terminado y de pie se abrocha los pantalones mientras observa sombras desfilar bajo la puerta. Ella baja su minifalda negra de la cintura -sin limpiar el semen de sus muslos- para después acomodar sus grandes –pero ya abatidos- senos dentro de la escotada blusa roja.

Hace tiempo que aprendió a no recordar las épocas en que los humanos quedaban embelezados por las fragancias que ella era capaz de crear, cuando los dioses iniciaban guerras, destruían mundos y se mandaban al Hades entre sí con el único propósito de acostarse con ella; incluso Hera, la diosa de diosas la celaba. Pero los siglos no pasan en vano, no Señor.

-$150 –dice ella estirando la mano.

Tres billetes de $20 y una putiza es lo que recibe. Derramando lágrimas de vergüenza mientras respira con dificultad en el suelo -no por el dolor sino por la nostalgia- sus esfuerzos se concentran en no recordar el Olýmpos.

Desde hace una hora estaba listo, Ángel sólo esperaba la llamada de su jefe, Cheu-Sing, para saber si tenía luz verde o no.

Un businessman estaba tomando un café cuando recibió una llamada; era un individuo con un acento extranjero que no podía identificar, probablemente es asiático pensó. El anónimo le habló con tanta familiaridad y confianza que el businessman le preguntó varias veces que de donde lo conocía.

—Me está confundiendo, yo no lo conozco. Voy a colgar.
—Espera un momento, hay algo importante que debes saber.
—Bien, ¿qué es?
—En pocos minutos vas a morir.— En ese momento observó un punto rojo en su pecho.
—¿Quién te ordeno matarme?
—¿Qué quién me ordeno? Oh, estás equivocado. Yo soy quien determina el día y la hora en que los hombres deben estirar la pata. Y he decido que tu hora es próxima. Pero, si te hablo es porque te conozco MUY BIEN y quizás me convenzas de darte prorroga.
—¿Cuánto quieres?
—A ustedes los mortales parece solo importarles los bienes monetarios. ¿Por qué lo primero que piensas que yo quiero es dinero? Quizás sólo quiero una foto tuya y tu linda familia o que me envíes una postal de tu próximo viaje de negocios o un sacrificio de gallinas.
—¡Deja de jugar y dime qué quieres!
—¿En cuánto valoras tu vida?
—¡Dime cuanto quieres!
—Yo aceptaré con gusto lo que me ofrezcas, según la medida del “sacrificio” es el tiempo que alargaras tu vida y el “sacrificio” debe ser proporcional a tus posibilidades. Debajo del mantel están los datos que necesitas para realizar el depósito, te hablo en media hora y recuerda que te conozco MUY BIEN.

El asesino recibió la llamada. Luz roja. Mientras se retiraba murmuró para sus adentros: “Hace un buen que no despacho a nadie, pero al menos paga a tiempo; Dios todavía me debe lo de Los Primogénitos”.

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CHEU-SING

- Eres adorable. Sigues siendo una romántica.

Ella se sentó mirando la ventana.

- Soy muchas cosas Lú.
- ¿Entonces?
- Pues sí, me uní a ellos.
- Sabes que van a perder. A los humanos ningún Dios los protege ya. Tú te estás metiendo en el grupo más iluso.
- Quizás. Pero sabes que no lo hago por los humanos.

Sintió ese frío tan característico que lo anunciaba. Volteó y lo miró a los ojos. Eran aún más fríos.

- No es personal Lú. Sólo tenemos intereses diferentes.
- Yo quiero conservar mi poder. Es todo.
- Exacto. Tú no has cambiado de giro. La política y la muerte son un buen negocio para tus intereses. Yo le voy a la vida, a eso me dedico y me parece más útil. Si tú y la… meretriz esa que te sigue logran tener ese poder absoluto que anunciaban los paranoicos de antes pues la verdad me vale madres.
- No me digas que no extrañas la atención, el poder, los regalos, los altares…
- Pues no tanto. Me hacían responsable por cualquier cosa. Los otros Dioses son unos caprichosos pervertidos y el mundo estaba lleno de semidioses con poderes. Es más fácil hacer las cosas si no tienes muchedumbres idiotas haciendo cosas en tu nombre. Me alegra que los humanos hayan aprendido a mover sus manitas para lograr lo que buscan. Ahora tengo más tiempo libre… por así decirlo.

Lú sonrió.

- Yo sólo te ofrecía un trabajo. Pues bien, eres demasiado tonta para ser una Diosa. Suerte con tu ciencia.

Y desapareció.

Pinche Lucifer, siempre que Lilit le pone el cuerno quiere reorganizar el Apocalipsis. ¿Quién chingados le dijo donde trabajo?

Hécate cerró la ventana y suspiró.

Llamada.

Está sujeto a una reja al final de la calle. Se arquea, pero sin que ambas manos se suelten del barrote. Luego comienza a abrir las piernas para deponer mejor su peso. Libera la diestra y la extiende al máximo, equilibrándose de nuevo. Respira. La sensación de arcadas le inflama poco a poco el pecho; siente el asco avecindándose, la náusea, el vómito; la repulsión. Con los ojos lagrimeantes desliza el índice por la garganta, empuja su uña henchida de sebo, y al fin expulsa un líquido macilento que baña sus zapatos. Limpia su boca en la solapa del abrigo y continúa tambaleándose hasta el teléfono, sin enderezarse del todo.

Previo a la cabina telefónica hay un quiosco de periódicos. La vista de éste le estremece, pues no quiere pasar frente ahí. Sabe que no podrá soportarle la mirada; ni siquiera impresa en una revista. Pero necesita su ayuda y le avergüenza que no haya nadie más a quién recurrir. Sólo él no lo ha abandonado.

Unos bamboleos más y entonces lo ve; su único leal, un semidios del mundo antiguo: Príapo; el nuevo e indiscutible dios del porno, con su descomunal miembro. Por todo el puesto hay películas y revistas con su imagen, y con su claro epíteto: Thirty Inches Pleasure.

Ello lo asquea aún más. Ese ser era un semidios; ahora se exhibe como cualquier otro entretenimiento obsceno. Cierto, él es un nadie, pero ser el Dios del porno debe ser indigno también. Saber que la ayuda que pretende proviene de tan impúdico origen tampoco satisface.

Al llegar a la cabina descuelga la bocina y pide por la operadora. Da instrucciones a ésta para una llamada por cobrar a Los Angeles y espera. Su cuerpo tiembla mientras marcan, y al cabo de tres tonos se oye una voz en inglés por el auricular:

-Hello.

-¿Príapo?

-¡Papá! ¡Gracias a Zeus que estás vivo! ¿Dónde estás? ¿Quieres que vaya por tí?

-Hola hijo. No gracias, la verdad. Sólo necesito dinero, la verdad. Tu viejo padre Dioniso tiene sed.

Afrodita contempla desde la ventana de su oficina el baile de Venus, la estrella de su bar llamado el Oráculo.

Mirándola rememora la época en que ella era la estrella y como el show era diferente.

Ella aparecía con algunos bailarines y exóticos atuendos.

Nunca se desnudo de manera total.

Las cosas en el escenario han cambiado.

Venus se desnuda en su totalidad y aparece en el escenario ella sola.

El publico sigue siendo el mismo.

Hombres ostentando su poder.

Contemplando y ansiando dominar a esas diosas del amor y el deseo.

Al principio parecía bueno

Ya no hay frío aquí dentro, creí que lograba bloquear los efectos de la ausencia, que se neutralizaban de algún modo maravilloso. El problema es que no hay olvido, ni recuperación, ni siquiera resignación… solo una nada que no asfixia, no oprime, no invade, solo vacía…

Ya no se siente el frío…

¿Sera así como todos los seres que nos rodean habrán comenzado?. Hay algunos a los que incluso conocí, cuando aún tenían la mirada igual a la nuestra, éramos mas en número, éran… éramos amigos; fueron engañados (¿de verdad fueron engañados?).

Uno por uno les fuí oyendo decir que era mejor el vacío que el dolor y uno por uno sus ojos fueron tornándose ausentes, indolentes…. renegaron del amor, de la lealtad.

¿Vendrá alguna cruzada sometiendo a los que aún quedamos?

Largo tiempo albergué la idea de predicadores de la vacuidad, vendiendo paraísos plásticos, adoctrinando incautos, sumándolos a su religión

“Olvidarás a tu padre y a tu madre”
“No amarás”
“No soñarás”
“Utilizarás sin fe el nombre de un Dios por sobre todas las cosas”

…nadie ha venido aquí, ningún predicador, ningún falso profeta… ningún verdadero profeta…ya no hay frío….

Todavía recuerdo al buen Luís. Era listo como pocos aquí y tenia suerte con las chicas, tenia 27 años cuando eso pasó, creo que fue cuando salió campeón el Morelia, lo recuerdo porque era aficionado al fútbol y aun cuando que no le simpatizaba ese equipo igual lo festejó.

Estábamos sentados en las tribunas bebiendo cerveza cuando se lo dije. Así como si fuera cualquier cosa, así como comentábamos las estadísticas del equipo de torreón, así como cuando platicábamos de las putas y de las demás pendejadas perdidos en polvo y alcohol.

- No me gusta comer otra cosa que no sea sangre, no me llamo José Juan soy Kizin y soy un dios, de la muerte. Soy el apestado, rey de Xibalbá.

- Jajajajaja pinche Juan no mames, mira ¡Ahí va el gol! ¡Ahí va el gol! ¡Gooooooooool!

Y fue todo. Ese día golearon a las chivas y el buen Luís se la pasó toda la semana platicando de los goles del Jared, de las jugadas del Pony y demás pendejadas del fut. Pensé que había escuchado mal o que simplemente como lo hacia cuando jugábamos carreritas en los transportes en los que trabajábamos, lo había olvidado, como olvidaba todo lo que yo le decía. Pero un día, algunas semanas después me preguntó.

-He wey la vez que fuimos al fut, dijiste una pendejada, algo de que eras un dios o algo así, pinche mamón y luego dices que el chemo soy yo-.

-Naaaa pinche puto si luego como siempre que te digo algo te haces wey y me das el avión, por eso nunca te cuento nada.- le conteste.

-A ver haz algo que nadie más pueda hacer- me dijo como retándome con los ojos rojos por el alcohol y lo demás.

Y si. Me vi muy hojaldra con el buen Luís, y a pesar de que poda matarlo con solo pensarlo, a punta de chingadazos lo maté.

Afuera caía la nieve; adentro, la cueva era un abrigo.

Juanelo, quien afirmaba tener ‘como 70 años’ me recibió con una… digamos ‘taza’ de café.

Mire, yo he visto esas máquinas donde se puede hablar con gente de todo el mundo. Una de mis nietas vive allá, en la ciudá, y tiene una d’esas.
‘Ora que, de lo que usté quiere escribir, pos ¿qué le digo? Mi Dios es más viejo que todos los dioses, está aquí dentro y allá en la sierra, en el río y en la arena, en el remeque y en el muní, en mi cabeza y en las estrellas… pero no en la piyaca, ni en las máquinas esas que son hechas por la mano del hombre.

¿Nuevos dioses? No señor, aquí y en todo el universo Dios siempre ha sido el mesmo, lo que pasa es que allá en la ciudá están tan rodiados de modernidá, que ya no ven a Diosito.

Sí, han venido hasta acá esos… ¿cómo dijo? predicadores. Sí, pero hablan puras tarugadas: que si me vo’ir al infierno, que si el temor de Dios. Pobrecitos, no saben que’l infierno ni existe, verdá de Dios.

A mí ya naiden me cuenta, ya estoy grande. No es cierto que diosito haya sido cambiado; no aquí en su humilde casa.

Yo nomás conozco un Zeus, vive allá en la ciudá. Viene a verme todos lo años. Un día me llegó con su Biblia… yo nomás le di su pinole y le dije que no me hablara d’esas cosas.

¿Mutilar? ¡Aaadióoo! po’s ni que juera vaca. ¿300 palabras? no, po’s usté sabrá. Nomás dígale a sus compañeros esos, que si pueden se den una vuelta por estas cuevas, pa’ que conozcan a Dios.

Nomás que pregunten por Juanelo.

El sol se cuela por la ventana y me lastima los ojos, desperezándome me levanto de la cama maldiciendo. Fue una noche de perros y solo pude dormitar un poco. El despertador comienza a sonar, son las 8:00 a.m. y pronto vendrán a buscarme.

¿Cómo se me ocurrió involucrarme con esos tipos?

Creí que todo estaba bajo control y que podría pagarles, que era lo suficientemente bueno como para engañarlos a todos y salirme con la mía. Fui un imbécil, sabía que de no hacerlo no habría excusa válida para zafarme, simplemente cuando llegara el momento tendría el dinero o no, y ellos me dejarían ir o me romperían las piernas. Pero no me importó. La oportunidad era tentadora y yo tan encabronadamente bueno, era imposible que las cosas fueran mal.

Fui un imbécil y ahora estoy completamente jodido.

No se a quien recurrir ni donde esconderme, saben mi nombre y donde vivo, conocen a mi familia y saben donde encontrarla. Tengo miedo, mucho miedo. Un sudor frío me recorre la espalda.

En la penumbra distingo el crucifijo que me regaló mi madre cuando era pequeño, pobre mujer, siempre tan devota y tan preocupada. ¿Qué sentiría si me viera ahora?

En un arranque de desesperación caigo de rodillas frente a él y rezo con frases inconexas, pido por mí, por encontrar una solución, por que sean comprensivos y me den un poco de tiempo.

De pronto una voz susurra en mi oído.
- Mira a tu derecha - me dice.

Asustado giro mi cabeza y en el espejo de pared observo mi reflejo.
- Si eres tan bueno como crees ahora tú eres Dios y ya no me necesitas -

Alguien sube por las escaleras y golpea mi puerta, ruego por que sea rápido y para que dejen en paz a los míos.

Venus está recostada en su cama de piedra, tratando de aquilatar sus pensamientos; y no caer en la ansiedad del recuerdo. Apartada del glamour. Encerrada en su habitación.

Mientras tanto, Eros, administra los negocios; el ciberespacio, los chats del amor: la carne y lujuria; los “teibol dance”; las casas de citas, el cine.

—¡Madre!, no has checado tu sesión.

—¿Para qué?

—Tienes varios correos e invitaciones.

—No tengo ganas de leer ni salir a fiestas.

Fastidiada de acompañar a su nuera a los malls, en su frenética carrera por estar siempre a la moda; compitiendo por la belleza; agotada de estar en sesiones de bronceado y limpiezas faciales; sin entender el encantamiento de Psique por andar de shopping.

—¿Vas a cenar?

—No.

—Tendremos visitas…

—¿Quién?

—Ares y Hefestos.

—No los quiero ver.

Hace tiempo que, también, dejó de asistir a las pasarelas de París, Milán, Londres, Nueva York, Brasil, Moscú, Tokio, Venecia, Grecia, Roma…; de modelar; firmar contratos para los grandes monopolios de ropa, lencería, perfumería y cosméticos.

Estar siempre en competencia, desde “El Juicio de París”, con Atenea, Hera, Helena, y demás modelos del Olimpo: Penélope, Mirra, Medusa. Todo por el reconocimiento, la fama, la atención de las cámaras, la portada de revista.

—Han llegado mirtos y rosas.

—¡Regrésalos!

Ya no busca la perfección corporal, siempre la tuvo, quiere algo de paz; tampoco necesita la compañía de otros, menos ahora que, sus dos amantes: Ares y Hefestos, socios en la venta de armas—ya no la excitan—.

Venus, se despide de Eros; cierra la puerta; se recuesta en su lecho, mientras observa la imagen de un cuadro en la pared, donde una mujer emerge, nace de la espuma del mar.

Éste no es un buen día para la anciana; el calor es más seco que otros días, la arena parece estar hoy más caliente que nunca, los tanques que la rodean se ven más amenazadores.

 - Nunca pensé que lo diría, pero casi extraño la época de Al-Rashid.

 La anciana se detiene un momento en la sombra de un dátil, cierra los ojos y se limpia el sudor de la frente con su viejo hiyab.

       - Buenas tardes Ishtar.

La anciana se sobresalta, no sólo por lo inesperado de la voz o el desconcertante timbre de la misma: demasiado agudo para ser de hombre y demasiado varonil para pertenecer a una mujer, sino porque nadie la había llamado así en milenios.

-          ¿Quién eres?

-          No tengo nombre, pero piensa en mí como tu reemplazo

-          ¿Mi reemplazo?

-          Verás querida, cuando tú fuiste creada los hombres vivían muy pocos años, treinta cuando mucho, no había vacunas ni métodos anticonceptivos.

-          Sigo sin entenderte…

-          Te crearon con la idea de obtener amor eterno, pero claro, su eternidad no abarcaba ni medio siglo.

-           ¿Quién eres tú? ¿La Razón?

-          Ni me menciones a ese nerd. Te repito, no tengo nombre, los humanos me crearon al darse cuenta que la pareja no es un fin, es un camino.  Tú representas la idea de que una persona complementa a otra para siempre, yo aparecí cuando vieron que ello era un error.

-          ¿Para qué me dices todo esto?

Los ojos de la anciana están anegados de lágrimas

- Me dijeron que seguías aquí y quise verte con mis propios ojos, no pensé que algo tan obsoleto continuara aún en la superficie de la tierra.

Aquel sujeto enorme y barbado, con características diferentes a las de los hombres, entró molesto a la cantina “El Olimpo”. Se sentó la barra y con un grito se dirigió al cantinero.

-¡Con una chingada Baco!, tus pinches clientes me tienen hasta la madre, uno de tus parroquianos acaba de guacarearme el taxi.

Sereno y con la nariz muy roja, como de payasito pedote, el hombre gordo con un mandil lleno de todo tipo de manchas de aderezos, dirigió la mirada aquel ser imponente y con voz entrecortada y balbuceante le dijo:

-Mira Zeus, la culpa es tuya por hacer encabronar al jefe mayor, te metiste con su vieja y eso de disfrazarse de efebo fue la jalada más grande que se te pudo haber ocurrido.

-Ya ni me digas, en la choza esa donde vivo ahora, y a la que los hombres llaman casa, las cosas están de la chingada. Juno ahora que es asesora de imagen, lleva cada mamita que… Con decirte que ya me sentenciaron. Si me atrevo a seducir a una de ellas, me van a mandar a un lugar peor que el Hades llamado Ciudad Neza. El pendejo de Prometeo se compró un aparato que llaman celular que hace un ruido infernal a cada rato y se la pasa visitando a los hombres, yo creo que se los está abrochando, ¿eso es lo que hacen los abogados no? ¡Ya estoy harto de esta maldita situación! Pinches humanos, son la peor peste que pudo haber habitado el universo.

Te dejo que al parecer ya me salió una carrera…

El ser aquel abandonó el lugar con la amenaza de volver más tarde, mientras el cantinero anunciaba con una voz ronca y alegre a los presentes:

-¡Ora cabrones, Ya empezó la hora feliz!

Arranca la Conferencia Internacional de Divinidades Históricas en la Ciudad de México. Por invitación de Quetzalcóatl, más de 400 deidades universales se dan cita el World Trade Center de la capital.

REUTERS

México D.F., 2 de Febrero. “Volveremos a la gloria” fueron las últimas palabras de Apolo en su discurso inaugural de la Conferencia Internacional de Divinidades Históricas. Dicho evento tiene como objetivo “discutir y analizar diferentes propuestas entre los sagrados dioses para poder corregir el rumbo de la humanidad”, según expresó en conferencia de prensa Chaac, quien funge como jefe de la Coordinación de Comunicación con Mortales.

Según datos revelados por el Divino Comité Organizador, las 450 invitaciones a los dioses fueron aceptadas además de las enviadas a los diferentes medios de comunicación del mundo quienes son los únicos mortales con acceso al evento. Se espera que más de tres billones de personas sintonicen las transmisiones de la conferencia durante los cuatro días que dura.

Esta conferencia sin precedentes tomó forma después de la celebrada reunión en Olimpia en marzo pasado entre los dioses Zeus, Ra, Thor y Huitzilopochtli. Ahí contemplaron la posibilidad de organizar un evento universal para discutir las acciones a realizar después del ya anunciado retiro de Dios, quien por demencia y cansancio regresará la estafeta a sus similares en el año 2012, 2000 años antes de lo previsto.

A lo largo de cuatro días se realizarán conferencias y talleres recreativos entre los dioses para “pulir y desoxidar nuestras sagradas habilidades” comentó Osiris. Se espera también que se redacte el primer borrador del Tratado de Tenochtitlán que “reinstaurará oficialmente a los antiguos dioses en sus puestos en el año 2012 después que Dios de su último regalo a la humanidad” mencionó Kukulcán.

Se revelarán más noticias en las próximas horas.

Muchas veces me he preguntado porqué demonios pasan tantas cosas tan terribles en el mundo; porqué tanta miseria, hambre, guerras, muertes y demás cosas que hoy en día son una lista prácticamente imposible de nombrar por lo extensa que es.

No creo ser la única que en diversas ocasiones ha perdido la Fé en algún ser supremo por que es prácticamente inexplicable que todo esto suceda en este mundo y nadie intervenga para parar tanto desmadre.

En realidad hemos sido nosotros mismos los que enterramos a todos esos Dioses, en los que todos nuestros ancestros de muchas maneras depositaban desde su Fé hasta la vida misma, pues de muchas maneras eran recompensados los sacrificios y ofrendas que hacían para ellos.

Actualmente hay nuevos “Dioses”, claro, nos trajeron comodidad y fortuna, una vida mas holgada, menos caminatas, pues nos invadieron con automóviles y diversos medios de transporte; poco a poco nos evitan hasta la molestia de escribir una carta o ir a un lejano país, ahora ya esta casi prohibido soñar, pues hasta la imaginación, desde la mas inocente, hasta la mas perversa se encuentra al alcance de una tecla o un clic en la computadora; ya no se requiere pensar tanto.

Hoy muy poca gente tiene el valor de tratar de hacer un cambio; son los Dioses que de alguna manera quieren resurgir en cada uno de nosotros; lástima que la mayoría de las veces los reprimimos, pues las consecuencias podrían ser fatales, nuestro mundo se caería, o simplemente porque es mas fácil que nos valga madre lo que pasa ante nuestros ojos.

Sería bueno dejar surgir de vez en cuando a ese Dios reprimido que todos llevamos dentro, por lo menos, hasta el día en que salgas en los titulares del periódico: Loco Psicópata acaba con banda musical que se dedicaba al tráfico de drogas en sus bailes…

La joven madre procedía a preparar el desayuno. Toda la casa estaba controlada por un computador central conocido como Omni, que realizaba las tareas domésticas, desde la limpieza hasta el manejo de las comunicaciones. Al conectar el hidrolizador para preparar unos huevos, en otra habitación su hija adolescente encendía un receptor holográfico. En ese momento, un corto desencadenaría la descarga preventiva de las baterías de plasma.

-¡Mamá! ¡Se fue la luz!

La madre, prefirió no resaltar la obviedad del comentario de su querido retoño y se limitó a contestar:

-¡Sí, amor, ya veo!

-¡Mamá! ¡Quiero descargar mis mensajes y no puedo ver los hologramas!- reclamó la niña.

-Ya estoy en eso, tesoro- contestó la mujer, con una maternal paciencia que se paseaba peligrosamente por la frontera de una infernal impaciencia. Tomó un holográfono independiente de la red y llamó a los especialistas “Técnicos en Holográfonos, Omnicomputadores y Reparaciones”.

Unos minutos después, alguien llamaba a la puerta; la mujer encontró al técnico: dos metros de alto, cabello largo rojo, abundante barba y una complexión más cercana a un musculoso guerrero que a la de un técnico en holográfonos. Sostenía un pesado martillo y vestía un uniforme azul con las iniciales de su empresa: THOR.

-¿La caja de baterías de plasma?- preguntó con voz ronca como un trueno.

-Aquí- indicó la mujer.

Thor levantó su martillo y una descarga proveniente de la herramienta fue suficiente para reparar la instalación.

-Muchas gracias, ¿cuánto es?- dijo la mujer

-Mi asistente, Loki, le enviará la factura en los próximos minutos. Que Odín esté con usted

-¿Quién?

-Nadie. Buen día- contestó el hombre añorando viejos tiempos y antiguos campos de batalla, antes de que la humanidad dejara de creer en ellos y se vieran obligados a servir a los Nuevos Dioses: La Ciencia y la Tecnología.

El Satánico Dr. Iosephus

Zeus

A lo lejos se ve una silueta dibujada… Un hombre al parecer, me acerco y lo veo con más claridad y si efectivamente era un hombre pasados de los 50 años, un poco arrugado con marcas en la casa como de batalla…Pase sin tomarle mucha atención pues tenia la mirada perdida a los cielos y con una ropa algo desgastada, sentí pena por el, al otro día pase a rumbo a mi casa y lo volví a ver pidiendo dinero… En eso pasa una señora y le habla, lo llama con el nombre de Zeus, en eso me detengo a ver que pasa, y el señor le habla con el nombre de Hera, me quedo pasmada… Los Dioses estaban frente a mí, no lo podía creer, al tratar de atravesar la calle, Hera agarra a Zeus y lo mete a un carro, después de unos días mas, volví a pasar por ese lugar y vi de nuevo a Zeus pidiendo limosna y a Hera a su lado, con vestimentas algo desgastadas y rotas, después de ese día los deje de ver, ahora no se donde anden, pero me sentí afortunada de verlos, aun que sea por unos momentos…

H ermes ¡al Inframundo y más allá! dice:

Sigo sin entender esa fijación de los mediterráneos con las alas, o son muy grandes, o son muy pequeñas…

Mikha-El who as god? dice:

¿Cuál es vuestro problema? Vuestras alas no os obligan, como las mías, a ocupar dos espacios en las naves aéreas. Desde los ataques de los impíos, no podéis cruzar el nuevo mundo al vuelo, como Dios manda. ¡Y ni pensar en llevar consigo una espada!

H ermes ¡al Inframundo y más allá! dice:

:roll:

Mikha-El who as god? dice:

Por lo menos eso os evita la sordera, el aturdimiento con todos los comunicados que inundan el aire ¿también lo sentís así, saturado de voces?

H ermes ¡al Inframundo y más allá! dice:

Son ondas electromagnéticas y definitivamente rulean, me han simplificado la vida como no tienes idea, bueno sí tienes…

Mikha-El who as god? dice:

¡Son voces malignas, El Caído domina los aires!

H ermes ¡al Inframundo y más allá! dice:

No deberías ser tan anacrónico :???: Son señales de radio, telefonía celular y así…

H ermes ¡al Inframundo y más allá! dice:

Wait, me acaba de llegar una notificación de error de Babel Fish, lo arreglo y seguimos platicando.

H ermes es Ausente y puede que no conteste.

Mikha-El ha enviado un zumbido.

Mikha-El who as god? dice:

Será mañana, debo atender un email del Señor, otra vez un manojo de descarriados amenaza con un suicidio colectivo en Youtube. JHS os envía su bendición.

Mikha-El aparece como No conectado. Recibirá los mensajes que le envíes la próxima vez que inicie sesión. Enviar un mensaje de correo electrónico a este contacto en su lugar.

—————————-

Este texto fue patrocinado por el tequila de la botellita verde cuyo nombre empieza con S y termina con auza…

Increíble. No se me ocurre otra palabra para describirlo.

Incluso yo, con toda mi experiencia, con todos estos siglos a cuestas, nunca pensé que terminaría así: humillado. Reducido a esto que ahora ves.

¡Yo, que solía ser el único! ¡Era más grande que Jesús, los Beatles, Maradona y los Ilegales! Era el empresario más grande del mundo, el abogado invencible, el fiel de la balanza, el campeón de la gente, el traficante por excelencia y galán por antonomasia; el tipo más carismático, culto y divertido. El más envidiado, temido y respetado. Las mujeres me deseaban y los hombres deseaban ser como yo. Era la sal de la tierra. El Preciso ¿captas?

Todos acudían a mí, ya fuera por temor, algún favor, o pura admiración. Y siempre estuve al pie del cañón, dispuesto colaborar, ayudar al prójimo, y nunca bajé bandera: ¡Yo fui el primer filántropo! ¡Mi teléfono no paraba de sonar nunca! ¿y ahora? ahora no soy ni la sombra de lo que fui… y tengo suerte si me llaman los de telemarketing ofreciéndome pastillas milagrosas para bajar la panza.

Y no me queda nada más que el coraje para lanzar esta diatriba. Y escúchame bien por que no pienso decirlo de nuevo: nadie se acerca, ni se acercará a mí y todo lo que logré. Mira a tu alrededor: el mundo es mi obra maestra. Construí un imperio de la nada. Yo los hice y me han olvidado. Ya lo dije: es increíble lo desagradecidos que son.

Pero no importa. Ya nada importa.

Se me hace tarde para ir a trabajar. Supongo que ya sabes quien soy; probablemente no me reconozcas por la vestimenta, pero si todavía no agarras la onda te lo digo directamente: Mi nombre es Luzbel.

Pero puedes llamarme Maribel.

- Y que has pensado Hob Gadling, dijo ella.

- Aun no, no creo estar listo, cada 100 años me encontraba que con tu hermano para tomar una copa el siempre me preguntaba lo mismo, y siempre le daba la misma respuesta, aun hay mucho que ver, mucho que vivir, no creo estar listo nunca.

He vivido mucho tiempo mas que cualquier persona, incluso mas que muchos dioses, es curioso, siempre pense que cuando yo muriera tu hermano seguiria adelante, era mucho mas viejo que yo, y mas listo.

- No eres el unico que ha vivido tanto tiempo, ni siquiera el mas viejo, hay muchos otros mas antiguos que tu Hob Gadling, por ejemplo Pharamond, el bebio vino con mi hermano en Babilonia.

-¿Pharamond?, ¿Farrel? ¿el hombre que controla los transpotes?.

-Asi es.

-Le conci, hace mucho tiempo, cuando yo traficaba esclavos, tu hermano me aconsejo dejarlo fue un buen consejo.

-Caliope, una de las musas, querida por mi hermano, fue secuetrada y mantenida cautiva por humanos, igual que mi hermano, pero a ella la violaban constantemente, todo para que pudieran tener ideas para sus pobres libros.

- Hasta que tu hermano la rescato, segun se.

-Asi es, igual que el caso de Ishtar, pobre chica, me la lleve hace poco, hace tiempo era una diosa , una diosa del amor y la guerra, de la vida, del sexo hoy dia vivia de bailar en un club de desnuditas barato, supongo que es lo que ella hacia mejor.

- Supongo….

- Hay seres que han vivido incluso desde el inicio de la creacion, Raguel por ejemplo, hoy dia no es mas que un simple hermitaño, ejerciendo su concepto de justicia por donde pasa.

Incluso las Furias, solo se dedican a adivinar la suerte a los incautos que les paguen por escuchar mentiras.

-¡ Basta ya! aun haci mi decision sigue siendo la misma, aun no mujer, quizas nunca.

Trabajaba por la avenida Observatorio de 9 a 4 de la tarde. Le gustaba el café cargado por las mañana endulzado con poquita miel. Tenía dos hermosas niñas: Xochitl y Quétzal, aparentaba unos 40 años. El investigador, trabajaba junto a la Dra. Valentina Davydova en el Servicio Meteorológico Nacional; eminentes científicos que tenían ya una reputación muy bien formada. Extraordinario hombre de ciencia, predecía cada día con mayor exactitud temporadas nevadas, frentes fríos, lluvias y sequías. Nunca había querido nombrar a un ciclón, pero le bastaba un honoris causa.

Visitó como cada mes La Malinche, volcán con cumbre fria, subiendo hasta San Rafael Tepatlaxco. Ahí en la plaza lo esperaba ya su viejo amigo.

- Don Bartolomé, ¿cómo andamos?

- Como siempre muchacho, bien y de buenas.

- ¿Oiga, y qué esta tomando?

- Miel con mezcal, ando malo quesque de las anginas, pero yo se que San Rafael Arcángel no nos olvida. ¿Nos vamos?, a ver si esta vez no arrecia.

- Amonos, faltaba más.

Caminaron en silencio por el muchas veces transitado camino. Desde el pueblo eran apenas unos kilómetros hasta la pequeña cueva y sin embargo justo a mitad del camino la lluvia caía estrepitosa. Desde el primer día, Tláloc aprendió el camino y sin embargo pagaba por la compañía de Don Bartolomé, de quien no conocía el segundo apellido.

- Ya llegamos muchacho. Estoy aquí mañana en la mañanita, como siempre.
- Como siempre.

La primera estrella de la tarde se vislumbraba y el sol caía como cada noche, preso del sueño. Así Tláloc, que desnudo se acostó en el frio piso. Puso su oído contra el suelo en medio de la tremenda quietud. Ahí, podía escuchar el corazón de Matlalcueye vibrar con cada soplo de viento, quizo arrancar el suyo para enterrarlo profundo. Cerró los ojos y la lluvía arreció con fuerza.

El concilio universal de dioses había logrado reunir a la crema y nata de los dioses de casi todas las culturas que se habían sucedido en la historia humana. Desde los clásicos dioses griegos liderados por Zeus, quien era vigilado constantemente por su padre Crono que aún esperaba la oportunidad de vengarse.

Más allá, venidos de tierras americanas se podían ver a algunos dioses no tan conocidos pero no por ello menos poderosos: Kokopelli era el delegado de los indígenas norteamericanos, conversaba muy a gusto con Quetzalcóatl quien había llegado acompañado por Tezcatlipoca que se entretenía destruyendo todo lo que estaba frente a él.

Hacia un rincón del gran salón se veía a unos ancianos venidos de china. Hablaban entre ellos. En ese grupo podían distinguirse a Cao Guojiu Zhang y Lü Dongbin. No eran dioses realmente, pero eran inmortales. Quien no podía dejar de parlotear era Ixtab quien trataba de convencer a los demás sobre las bondades del suicidio.

Así pues, se hallaban juntas las más disímiles deidades: Dioses romanos, como no, celtas y no podían faltar los refinados dioses egipcios entre quienes destacaba Anubis, héroes y gandharvas completaban la escena.

De pronto se hizo silencio, se apagaron las lucen del salón y en la tarima montada al efecto se encendió un reflector que sólo permitía ver un círculo de luz al centro del escenario. Una mujer salió, se ubicó frente al micrófono que estaba justo bajo el haz de luz y dijo con voz tajante: – Mi nombre es Madonna, reina del pop y ahora diosa de la sociedad de consumo. El mundo no les necesita, MTV es mi templo y los dólares mi máximo poder. Ustedes no son más que historia y mitología, yo soy el ahora. La era de los dioses ha terminado. – Concluyó.

Una promesa, no, una realidad, un hombre de luz, genio, líder de opinión, centrado, sobrio, joven pero experimentado.
Todo eso es Apolinar Papadopolus, al menos eso se dice de él… y la opinión pública sobre un candidato presidencial nunca había sido tan uniforme y mucho menos tan positiva.
Papadopolus tiene visión, tiene ideas, tiene carácter y, lo más importante, tiene el apoyo de la gente. No se puede decir que sea un tipo carismático, es de pocas (aunque atinadísimas) palabras y su semblante es más bien serio, sin embargo hay algo alrededor de él que lo muestra bondadoso, acogedor, protector… por eso el pueblo le tiene tanta fe. Porque Apolinar es diferente.
Surgió casi de la nada, con su ascendencia griega, con su porte y sus propuestas… formó un partido político innovador y lo levantó a pasos de gigante; en 8 años era la imagen de una institución política sólida, comprensiva y armónica que, dirigida y representada por él mismo, parece haber llegado en el momento justo para mantener el orden cuando los economistas de alta escuela predicen una crisis financiera como nunca antes vista, cuando el petróleo parece alejarse totalmente del control de sus productores mexicanos. Apolo, Apolinar, el joven salvador, él iluminará el camino triunfal de la nación, él ganará las elecciones y traerá justicia, ¿por qué? Porque él no es el patético Hades, siempre oscuro y rebelde componiendo canciones para bandas de death metal, él no es Zeus, su padre, borracho con Dionisio y seduciendo jovencitas con esa imagen de viejo interesante, tiburón de los negocios, tampoco es Poseidón, quien infantilmente tomó al ejército inglés sólo para fastidiar a su rival Marte, quien combatía para los teutones.
Él es Apolo, el amante de las artes y lo hermoso. Él cambiará al país y después al mundo.

NOTA DEL ESCRITOR: este texto esta parado por 25 palabras (325) no me acuerdo si cae dentro de la tolerancia, pero mientras sean peras o manzanas, lo voy a poner en pasados.

Ciudad de México, 5 AM.
Todavía no amanece y la fila para consultas medicas en la clínica numero cincuenta del seguro social ya da la vuelta a la manzana.
Odiaba el tener que ir al doctor, el que la pensión no le alcanzase para un doctor particular, pelearse con la bendita burocracia cada vez que le daba uno de sus achaques, formado por horas para que el doctor nomás lo viera por encimita y lo corriera a los cinco minutos, ya no había respeto, tantos años de arduo trabajo, miles, decenas de miles de semanas cotizando ¿y para que? ¿Para unos cuantos pesos y horas de filas? ya no había respeto.
Dormitaba recargado a la pared, estuvo a punto de caerse por quedarse dormido, cuando vio a lo lejos una figura conocida, un viejo amigo, caminaba cojeando de una pierna, debido a una vieja herida, vestido con un uniforme de policía patito, y la gorra mal puesta, cargando una bolsa de tela.
- ese pinche Huitzi! – gritó cuando paso a su lado sin haberlo visto.
Huitzilopochtli, Dios de la guerra, volteó distraído, para sonreír al reconocer a quien le hablaba.
- ¡Tlaloc, cabrón! ¿Cómo has estado? - dándose un ferviente abrazo.
- Aquí en consulta otra ves, ¿y tu?
- vengo de la chamba, ¿sigues con la sinusitis?
- Si, tanta pinche agua, que ¿eres velador?
- Pos si, es lo único que queda ¿y tu?
- Ya jubilado, con esta madre del calentamiento global, ya no llueve como antes.
- Si ta’ todo de la fregada.
- ¿Qué traes ahí en la bolsa? - pregunto Tlaloc al ver la bolsa agitarse.
- Ah, es Quetzalcoalt, anda también remalo, parece que le dio gripe aviar, lo llevo con el veterinario.
- ¿A ver cuando nos juntamos para echarnos una moronga y unas chelas no?
- Si, en el nivel, como siempre ¿no?
Se volvieron a abrazar, para que Huitzilopochtli reanudara su lenta y cansada marcha.

“¡Quetzaaaaaaaaa! ¡Baja a desayunar!” Llega el grito hasta la habitación de Quetzalcóatl en el tercer piso. Abajo en la cocina su mamá y su abuela cocinan y discuten. Cocinar y discutir parece ser lo único que hacen y lo hacen todos los días.

“Ya vooooooy” grita desde el baño donde se deshace de la colilla de un cigarrito mañanero clandestino echándola al excusado. Todavía está chamaco y en serio cree que con eso es suficiente para engañar a Coatlicue, sin darse cuenta en su ímpetu adolescente que su cuarto apesta a cigarro.

Mezclados el aroma del café y de huevos con chorizo suben por las escaleras. Quetzalcóatl escucha ya las pisadas de Mixcóatl, se pone los tenis, encuentra sus Clorets y baja corriendo a la cocina antes que su padre.

Chihuacoátl mira en silencio a su nieto, mientras sopea una mantecada en atole de chocolate. Su intuición de mujer y su sabiduría de serpiente le confirman que un día Quetza dejaría de ser infantil para llevar orgulloso las plumas y conquistar un gran destino. Pero le es difícil creerlo al verlo, este escuincle desgarbado que tiene malas calificaciones y los fines de semana se emborracha con sus amigos escuchando música incomprensible.

Suena el timbre de la casa, es Chicomecóatl quien viene a dejar maíz y a llevarse en su automóvil a Tezcatlipoca, el hermano gemelo de Quetzalcóatl. Coatlicue le agradece amablemente el regalo y le informa, mientras se arregla la falda de serpientes que Tezca no tarda en bajar.

Como un torbellino enfurecido baja Tezcatlipoca y sin desayunar ni despedirse de su familia toma las llaves del coche de Chicomecóatl y ambos salen apurados de la casa. Aunque los dos hermanos van en la misma escuela, nunca le ofrecen a Quetzalcoátl llevarlo.

Mixcóatl se levanta para irse al trabajo. Quetzalcóatl se despide de su mamá y su abuela, se pone los audífonos para escuchar su Ipod y camina a la esquina para tomar el camión hacia la prepa 5.

-Hace bastantito tiempo que no reconozco el olor de una serie de candelas como en aquellos años mozos- se pronunciaba frente a una lámina de plata que hacía función de espejo, -¿será que aún sigo siendo joven? ¿o que estoy dejando de ser viejo?– se miraba las arrugas que se conjuntaban tras la nuca.

-Y es que son tan pequeños… ahhh¡¡- expresaba con voz burlesca y temerosa -pero eso sí, en multitudes se sienten tan grandes… que, si quisieran, acabarían conmigo…- susurrando esto último para no despertar ideas.

-Y es que, desde que surgieron de entre ellos esos hombrecillos o mujercillas que no temen, que no temieron. Con uno, con sólo uno que empezó a desfallecer de la fe hacia mí…- nervioso brincaba el párpado semejante- y lo transmita… - le recorrió un súbito escalofrío por lo pronunciado

–sin esos podría formar una diáspora, una nueva tierra y esparcir mi palabra, un éxodo como el que se rumora se ha empezado a formar de aquel lado del río -nuevamente iba fortaleciendo su cuerpo con forme se imaginaba-.

Pero, pero es que con esos, esos que forman su propia palabra, con esos se me dificulta-

-Ya lo tengo, ya lo tengo…-su mirada empezaba a tornarse de furia perversa –tengo que reactivar la fe hacia a mí… una guerra y otra y otra, las que vengan, que mueran por mí, que me recen, que sigan creyendo y creándome a mí. Una guerra, ellos me pedirán, me darán fuerza… -tomó un papiro, una pluma despedazada y un tintel, comenzó a dictarse- Es-timado Yod-Heh-Vav-Heh (YHVH) me han llegado los rumores de que andas aún en pie, reconquistando (en eso ando yo) a tus feligreses…

¡Me lleva la chingada! Mi trabajo de milenios, ¿para que pitos sirvió? Siempre dije que los humanos eran estúpidos que no valía la pena tenerlos mucho tiempo aquí, pero como siempre a mi abuelo le importó poco mi opinión. ¡Claro!, como el siempre tuvo los mejores templos…

Regreso diez mil años después y con que me encuentro… aparte de que cada vez son más pendejos, ahora tengo que vivir entre ellos, fingir que soy una más, y si se me ocurre decir que soy quién soy, probablemente la bola de estupidos me acaben encerrando en un manicomio.

Ver un atardecer igual que antes, para estos, no es importante. Que las artes no dejan para vivir ¡pu-ta ma-dre! Quisiera de una maldita vez llevarlos al apocalipsis. Pero mientras esté aquí cuidando a mis hijas no puedo hacerles nada. Pero definitivamente ya me las pagaran.

De mi casa lo único que quedó fueron unas cuantas piedras, del lago frente al que nací estos lo convirtieron en presa y por ende ya lo secaron, mis mascotas escondidas, no vayan a confundirlas con dinosaurios, mis joyas en el vaticano. Chale.

Ahora solo me queda fingir que soy como ellos sin la seguridad de estar detrás de un cristal, ir al mercado, limpiar yo misma la casa (pues los sirvientes ya no son lo que eran y ya ni el consuelo de los esclavos nos queda).

¡Eris, madre, disfrazarme de humana ya no es divertido, regresanos a casa!

-¡Ixb’alanke, ven! Los forasteros están entrando, han encontrado el camino
-No te preocupes hermano, sabía que vendrían- respondió Ixb’alanke.

Los gemelos prodigiosos, después de derrotar a los señores del Xib’alb’a, quedaron a cargo de cuidar la vereda que conecta los dos mundos. Junajpu e Ixb’alanke vivían a la orilla del río sagrado, su labor era custodiar la frontera entre la Tierra y el Xib’alb’a. Han pasado siglos desde que los mortales perdieron la curiosidad por el Inframundo, sin embargo los hermanos permanecían resguardándolo. De vez en vez juegan a la pelota, tocan sus flautas o se entretienen matando pájaros con sus cerbatanas, la vida les pasa de largo sin hacer estragos en ellos.

-Disculpar, ¿podemos pasar? We are looking for Xib’alb’a, it is here? - Junajpu peló los ojos, volteó a ver a Ixb’alanke esperando que respondiera. -¡Bienvenidos forasteros! Estábamos esperándolos- exclamó Ixb’alanke haciéndoles reverencia. Los forasteros no entendían las palabras que brotaban de la boca del gemelo, pero por su actitud interpretaron que eran bien recibidos.

Los “gringos”, como cariñosamente los apodaron los gemelos, acamparon durante 11 días junto al río, con la promesa de que a la treceava luna los conducirían hasta su destino. Durante la espera bailaron, cantaron, comieron, bebieron y se perdieron en una orgía magistral que duró 5 noches. Los gemelos al ver el desinterés de los visitantes decieron robarles esas tiras de papel rellenas de algo verdoso, que consecutivamente los “gringos” se metían a la boca para después sacar humo con olor a petate.

Desde ese día Junajpu e Ixb’alanke se olvidaron de resguardar su herencia, dejaron de preocuparse por el recinto, llegando al extemo de profanarlo y cometer pecado supremo ante Corazón del Cielo, su padre y creador.

Esta es la historia de los gemelos prodigiosos que ante un poco de American pot renunciaron a su cultura a cambio de un viaje sin regreso.

Julieta estaría por llegar. Su madre, tenía listo el almuerzo, pues ya lo decía el dios Saber Popular, “Una buena alimentación, ayuda a la educación de tus hijos”.

Puntual, Julieta pasó junto al cuadro del vestíbulo. Estaba cubierto con una tela negra que escondía las heridas de un cuerpo, lacerado y crucificado, que brillaban con fulgor carmesí. La sonrisa beatifica que antes adornaba el maltrecho rostro de ese dios olvidado, ahora era una mueca de indiferencia.

- Buenas tardes mi niña. ¿Qué tal el colegio?

- Muy bien mamá, pero estoy preocupada. – Respondió Julieta mientras se sentaba a almorzar.

Pasó el primer mordisco con algo de jugo de fresa, su preferido, y dejó los cubiertos sobre la mesa. Se notaba que iba a decir algo importante.

- En filosofía nos han puesto a investigar el sentido de la vida y el universo.

La educación de esos días era muy adelantada. Nunca hubiese pasado por la mente de aquella buena mujer, tener esa temática como tarea del colegio. Pero como debía ayudar a su hija, respondió segura:

- Porque no le preguntas a Dios. Es el único que podría responderte.

En la pared, la figura del cuadro sonrió. Al fin y al cabo, algún día se darían cuenta que él seguía existiendo.

- Pero Madre, ¿No me habías dicho que Dios estaba muerto?

La sonrisa se borró del rostro coronado de espinas.

- Claro que no mi vida, ven y te lo muestro.

La niña la siguió mientras la sonrisa reaparecía tímidamente en la cara del INRI. La mujer se acercó al estudio, encendió el computador y tecleo unos comandos con agilidad propia de la generación X.

- Ahí lo tienes. Te lo he dicho muchas veces Julieta, solo tienes que teclear www.google.com para hablar con Dios…

Trance

El interior de su cabeza parece dar vueltas al compás de las aspas del ventilador, un par de pupilas negras ausentes del cuerpo que las alberga giran siguiendo el movimiento, las sombras hacen adivinar la luz al otro lado de las gruesas cortinas, se alargan. De pronto el sonido del teléfono, la bronceada piel cubierta de sudor y veinticinco centímetros cuadrados de ropa interior continua inmóvil; el ruido desaparece por unos momentos, luego vuelve cinco veces más, hasta que un rápido movimiento del brazo lo hace callar.Luego del sopor vino el agua fría resbalando, llevandose los restos de la noche anterior. El espejo dibuja una imagen que habrá de esconder tras la máscara ritual: crema, polvo y brillo. El exterior y la ciudad, personas que esperan ser llamadas por el sacerdote para entrar, dentro la oscuridad lo envuelve todo, las luces al fondo invitan a descubrir si ese caos tiene algún sentido al final. Cada uno va ocupando un lugar, se mira a los lados: nunca arriba ni abajo, nunca a los ojos. Una docena de sacerdotisas recorren el lugar repartiendo bebidas, recibiendo los donativos. El calor va en aumento, el ruido es cada vez más fuerte. Un ser emerge al frente de todo, empieza a controlar el espacio entero, sube la intensidad, las luces se concentran en él y todos mueven sus cuerpos al sonido que escapa de los movimientos de sus manos. Sólo hay que moverse, los sonidos y colores se intensifican y rebasan fronteras, el mundo empieza a desaparecer. Más luz, ruido, más vueltas, pastilla, trago, luego nada.El cuarto oscuro y el ventilador quieto en la esquina. La piel bronceada, el cuerpo inerte, las sombras y el ring del teléfono que empieza a llenar la habitación.

Dios es una puta de mediana edad y con algunas ilusiones secundarias, porque las otras, las básicas, se las rompió el libre albedrío de sus monitos de barro y sus respectivas costillitas histéricas. De ahí al precipicio.

Con Buda, esa simpática botarga de colesterol, ocurrió algo similar: sus pelones achichincles convirtieron la enseñanza en un pretexto para crear un círculo social bastante exclusivo. Advertidos: ya no habrá Nirvana para nadie.

Así que ambos decidieron el mismo camino, dejando claro que los altos mandos también son proclives a la decepción y a ese vicio llamado libertad.

Hoy, con Buda de madrota y Dios de ramera, las conversaciones ya no abundan en eternidades ni en chivitos expiatorios, sino en las cosas más elementales del negocio del amor:

-¡Flaco, te conseguí un nuevo cliente!
-Buda, no jodas, ya parezco jardín en primavera: ¡estoy todo floreado!
-No, no, no, sin rezongar, mijo, que aquí se viene a trabajar
-pero es que…
-¡Pero es que nada! Aparte, mira, te conviene: es de los parados y tú sabes que eso significa más billete
-Ps sí pero ya estoy muerto
-Sí, lo dijo Nietzsche
-jajaja ¡¿y viste qué sífilis?!
-ok, no me cambies el tema. Al cliente lo verás mañana en la noche. Te dejo la dirección. Y anda, saca tus talentos y vuélvelo loco, ¿va? Te lo encargo, flaco.
-Está bien, lo haré

Cinco minutos después suena el teléfono.
-Diosas Ardientes, le atiende Buda ¿en qué puedo ayudarle?
-blabla
-¡hola! Sí, sí lo convencí
-blabla
-pues anda medio rebelde pero irá
-blabla
-no, no te preocupes, sólo dale su dosis de BDSM, como al hijo, y es cachondamente feliz
-blabla
-de nada, ya sabes. Ah, por cierto, tengo a Shiva en promoción, por si te animas
-blabla
-¡jajajaja! ¿”Tetramasturbadura”? Eres un cabronazo, Lucifer, un cabronazo… ¡Adiós!

-Oye abuelito, en la escuela me dejaron escribir sobre el inicio de nuestra era, ¿tú sabes de eso?

-Mira hija –contesta el abuelo-, hace mucho tiempo existió un hombre extraordianario, pero le tocó vivir tiempos oscuros: cuando el oro y la religión gobernaban a la sociedad antigua. Desde niños a las personas se les enseñaba que había un dios-juez quien dictaminaba, de acuerdo a lo realizado en la vida de cada individuo, si el alma entraba en un lugar de gozo llamado “cielo” o en uno de sufrimiento llamado “infierno”. Con esas ideas se controlaba a pueblos enteros, porque sólo gente con mucho poder, a través de hombres llamados “clérigos” o “pastores”, dictaminaban de acuerdo a sus intereses qué le era grato al dios-juez y que no.
Fue en esa sociedad donde este extraordinario hombre sentó las bases de lo que hoy es nuestra ideología: el negacionismo. Él nos enseñó a imaginar un mundo sin “cielo” ni “infierno”, sin fronteras ni religiones, a imaginarnos un mundo en el que toda la gente puede vivir la vida en paz, que era realmente fácil si todos lo intentábamos.

-¿Pero cómo ese hombre cambió las cosas? –pregunta la niña.

-Bueno, él viajaba por todo el mundo acompañado de tres discípulos o apóstoles. Los cuatro reunían a multitudes en antiguos teatros y a través de la música les transmitían su mensaje de paz y libertad. Sin embargo cuando los poderosos vieron que él era una amenaza para el sistema del dios-juez, lo asesinaron. Fue cien años después de su muerte que la filosofía del negacionismo se extendió por todo el mundo transformando completamente a nuestra sociedad. Así, como él sentó las bases de nuestra filosofía, ahora en su honor contamos los años de nuestra era a partir de su vida, por eso este año es el mil quinientos catorce después de John Lennon.

 

Únicamente contigo me permiten hablar, así que atención.

Lo encontré por casualidad durante una expedición. Atrapados en una tormenta de arena distinguimos entre el vendaval, como un espejismo, la pequeña ermita enclavada en un peñasco.

El ermitaño ciego estaba solo, sentado en una roca, esperándonos.

Me habló de ellos, de cómo se ocultaron hasta adquirir la última noción de lo que llamó la “dialéctica demoníaca”, de cómo se levantaron contra los antiguos dioses:

“Destruyeron sus templos y confinaron sus cultos a museos, como absurdas supersticiones. Son dioses coléricos, dementes, no creen en abolir el deseo, pues son engendrados por el deseo mismo. Pudriéndose desde su concepción, odian y temen su fragilidad, por esto no creen en sacrificios misericordiosos ni en mundos trascendentales. Destazaron el alma, no existen promesas de vida futura en su dogma, son asesinos de cristos”.

“Exigen sacrificios de sangre, regocijándose en lo obsceno del sufrimiento. Locos, egoístas, detestan cualquier noción de balance. Nada saben de visiones espirituales, su cínica percepción del mundo se limita a poseerlo y destruirlo. Despojaron los secretos ritos dionisíacos de belleza para convertirlos en perversiones falsas y sin sentido, expulsando dioses y demonios del paraíso con un simple esfuerzo de su dialéctica demoníaca”.

“Ahora marchan sobre la tierra combatiendo entre ellos, no descansaran hasta consumir y pervertirlo todo”.

Cuando el santo ciego terminó de hablar, abrió la boca y las negras cuencas de sus ojos en un desesperado grito silencioso.

Al partir le pregunté si deseaba víveres o herramientas, pero nada quería, excepto un servicio:

- ¿Tienes un cuchillo?

- Aquí, -le contesté- es suyo.

- No, -dijo estirando sus huesudos brazos hacia mí- tómalo y arranca lo que apeste a humanidad.

Desconcertado guarde el cuchillo y silenciosamente salí de la ermita.

Así lo supe, ahora lo sabes también. Por temor a estas palabras me recluyeron. Pero tú, mi sombra, infectaras con la verdad a todos allá afuera. Pronto nos levantaremos, aniquilaremos su maldita estirpe y fundaremos una nueva era, una resurrección del espíritu de la belleza y la razón.

En la antigüedad, la gente adoraba a muchos dioses, la gran mayoría han caído en desgracia con la llegada del Dios Cristiano. Sin embargo, cuatro de ellos han logrado adaptarse a estos nuevos tiempos.

Son conocidos como los cuatro grandiosos. Trabajan como un equipo para seguir siendo adorados como una oposición fuerte al Dios Cristiano. Estos dioses son:

-Eros. El antiguo dios del amor ha sabido aprovechar muy bien las nuevas tecnologías, incluso ha adoptado diversos disfraces para mantener su vigencia. Uno de los que más usa es el Dios Porno. Su templo se ubica en el Internet, lugar donde se reúnen sus mas fieles adeptos y ahí ha alcanzado su mayor número de incondicionales. Su emisario principal es el semidiós P2P.

-Odín. El dios de la guerra para los antiguos nórdicos, ha encontrado un segundo aire. Su credo actual es la política, usa demasiados nombres, sin embargo sigue guiando a los hombres para que mueran en batalla. Sus valkirias se llaman ahora: Democracia, Libertad, Jihad, etc.

-Quetzalcoatl. Su nuevo templo es la televisión y las arenas deportivas. Sus seguidores le rinden tributo mediante el juego de pelota, por supuesto que se trata de versiones actuales y mucho más publicitadas. Cada tipo de juego tiene a sus héroes que cada día logran llevar al éxtasis a sus seguidores, quienes en vez de derramar sangre, le rinden pleistecia mediante el rating y la asistencia.

-Baco. El dios del vino, es el único que ha seguido vigente a pesar de los siglos, aunque ya no solo ofrece productos de la vid, ahora ofrece una variedad de productos muy grande, ya no solo es vino, también bendice otras plantas. Su templo es cualquier lugar donde uno o más de sus fieles practiquen el hedonismo.

~En medio del océano una pequeña balsa flota a la deriva~

- ¿Papá, vamos a morir?
- No hijo, debemos tener fe, Dios ayudará a que nos encuentren.

~Un día después en la TV~

- Esta mañana, la tropa de rescate por fin encontró los cuerpos sin vida del padre e hijo que naufragaron hace dos semanas después de que su yate se incendiara en altamar. El Comandante de la operación dice que le resulta increíble que no hayan podido encontrarlos ya que el esfuerzo fue inmenso, y que probablemente fue sólo la suerte quien no estuvo de su lado para rescatarlos aún vivos

- Desde las costas del Golfo de México para el noticiero “La Lagaña” informó para ustedes, Dios.

1Hice el Universo.

2No resultó como esperaba.

3Pensándolo bien, no esperaba algo, salvo compañía; y la obtuve. Pasó el tiempo y estaba complacido conmigo mismo. Había hecho algo bueno. 4Pero después no fue suficiente para mí, pues a quienes creé no eran como yo. Necesitaba ser temido, admirado y amado por mis iguales, no por inferiores. 5Les sugerí una nueva creación a los Primeros, aceptaron complacidos, como siempre. Ellos creían que yo podía solo y no es así, su ayuda era indispensable, porque esa nueva creación sería mi mayor logro y fue demasiado para mí; aunque me adjudican omnipotencia debo confesar que todos, absolutamente TODOS tenemos límites.

6Entonces existió el primero. Me sentía tan orgulloso que quise que la inexistencia no lo alcanzara, por eso busqué la manera de perpetuar su existir. 7La segunda no quiso someterse a mis planes, deseaba libertad ¿cómo aprendió esa palabra? Me valí de artimañas para que la tercera fuera sumisa y callada.

8Su estirpe se volvió tan numerosa como las arenas del desierto y sigue creciendo. Me di cuenta de que no era bueno, así que con todo el dolor de mi corazón me las ingenié para que ellos mismos llevaran a cabo La Purga. 9Ese fue mi error, intervenir cuando les ofrecí libre albedrío. 10Muchos aún me siguen; pero ellos son los que no tienen el poder en sus manos, quienes lo ostentan no me siguen, sus nuevos “Dioses” les han ofrecido placeres que a mis ojos son abominables; aunque alguna vez yo también sucumbí ante tales.

11Progreso, armamento y civilización, una nueva “trinidad” que machaca sus espíritus y sus carnes. 12Consumo, mainstream, Nuevo Orden y globalización. La posibilidad de determinar el destino de muchos es el placer que les ofrecen; ¿cómo resistirse a él? Yo lo designaba antes.

13No puedo culparlos por dejarse seducir por estos nuevos ídolos. Después de todo, 14hice al Hombre a mi imagen y semejanza.

En esta postmodernidad que nos ha tocado vivir, los dioses antiguos se han quedado sin razón de ser. Sus templos que hace unos pocos siglos atraían multitudes hoy están desiertos o son ruinas. Dioses mas jóvenes, con promesas más llamativas han tomado su lugar

Ante esta situación ¿de que viven los viejos ídolos? Y los nuevos ¿cómo gobiernan este mundo nuestro?

Los participantes deberán redactar un texto libre de 300 palabras o menos, con dos opciones temáticas:

a) La situación de un viejo dios (o diosa) antiguo en este mundo moderno. ¿Anubis trabaja en la morgue local? ¿Xochiquetzali baila en un Table Dance? ¿Apolo es el nuevo asesor de imagen de Televisa? Y los Chaneques y Aluxes ¿trabajan todos como extras en el Mago de Oz?

b) La vida de los nuevos dioses ¿quiénes son? ¿cómo viven? ¿es mas poderoso el Dios de Internet que el Dios del Capitalismo? ¿dónde están sus templos? ¿quiénes son sus sacerdotes?

El antecedente literario de este ejercicio es la novela American Gods escrita por Neil Gaiman.

Tienen hasta las 23:30 (Hora del la Ciudad de México) del el Jueves 7 de Febrero a para entregar sus textos. Como siempre, serán publicados a partir de las cero horas del Viernes 8. Saludos