Metatextos

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Mi vuelo de Connecticut a San Diego salía a las 12.25 pm, me había levantado tarde y para colmo, el estúpido de Bush, había decidido visitar la ciudad.

El tráfico era un desmadre, un caos, habían cerrado varias avenidas cercanas al aeropuerto. Llegamos a un reten, John pregunto que sucedía, a que se debía tanto alboroto.

-¨One asshole motherfucker decided to visit the city¨- le respondió el policía mientras mascaba algo que parecía goma de mascar.

Cuando pudimos llegar al aeropuerto, todo estaba abarrotado, vuelos retrasados, gente que no había podido tomar sus aviones, maldiciones aquí, maldiciones allá.

John se dio la vuelta y me dijo:

-Ok guy, this is where we split. Do not forget to send me an email as soon as you arrive. Ohh, I almost forgot. This is for you, and your friends.`- y sacó de su bolsa unas cajitas con el logo de la compañía.- Share and enjoy –

Las tomé y las coloque en mi maleta de mano.

Llegue a mi terminal, registre mi equipaje, tome mi maleta y me dirigí a la sala donde tomaría mi vuelo. Estaba retrasado ¡Maldito Bush!

Después de dos horas, nos permitieron subir al avión. Sin zapatos, sin reloj y sin cinto, puse mi maleta en el scanner. De pronto pitó algo y el agente me pregunto:

-Que llevas aquí?

-Nada, mis papeles……y unos regalos.

-Saque sus papeles, la maleta aquí se queda.

-Que? Por qué?

-No weapons allowed in the plane

-Armas, de que armas hablan?

Y saco un hermoso sacacorchos de la cajita.

Tuve que dejar mi maleta ahí, no pude subirla conmigo. Mientras la azafata me servía una soda con hielo, yo miraba desde la ventana del avión, el pequeño e insignificante Air Force One color verde moco.

-A tu salud, puto Bush de mierda.

23

Esa tarde al verla luego de tantos años supe el porque de mi tristeza y mi soledad. Al partir de mi pueblo mi alma quedó partida. La soledad y la tristeza eran mis únicas compañeras, mis amigos fueron pocos en esos años y mis parejas menos aún. No me hallaba, mi desinterés por todo y todos era evidente, sin embargo parecía que sólo yo lo notaba y era que estaba incompleto.

Al principio no sabía que me ocurría, pero luego de un tiempo supe que me ocurría, su recuerdo empezó a dar vueltas en mi mente y mi corazón, no lo supe sino hasta ese momento, estaba enamorado de ella, de mi bella María Casquito y sólo después de aquel desamparo que me acompañaba a todas partes me daba cuenta.

Trabajé algunos años más en la ciudad, acumulé dinero y decidí partir de regreso a aquel caserío abandonado en la nada de mi querido llano para poder verla otra vez. Sin embargo, para mi desgracia ella ya no estaba, había muerto de una horrible enfermedad según me dijeron. ¿Qué iba a ser de mí si mi amada ya no estaba? Lo había dejado todo para regresar con ella y ahora no podría quererla nunca más. Esa noche lloré hasta que mi alma quedó seca.

Me levanté tarde, me tomé un café bien caliente, tanto que mis labios se llenaron de ampollas por las quemaduras. Salí y caminé, caminé y sin darme cuenta fui a parar en aquel campo donde tantas veces nos amamos. De pronto la vi y no podía creerlo no podía ser posible, estaba muerta, lo sabía, sin embargo, aquellos ojos dulces me regalaron todo lo que necesitaba. Era su hija, casi idéntica a ella, entonces supe que podía amarla como había amado a su madre.

— o —

Nota del autor: En Venezuela y Colombia se conoce con el nombre de María Casquito a las burras jóvenes, también se les llama pollinas y en la mayoría de los casos sirven como elementos en la iniciación sexual de adolescentes en los campos y sabanas. Aquí pueden leer un poco más del asunto.

En Acarigua, ciudad cercana a mi ciudad natal, Guanare inclusive hay un museo llamado “La Casa de María Casquito”, fundado por Manuel Graterol Santander (a) Graterolacho donde se dan cita algunos de los burreros más conocidos del país, se cuentan sus historias y hasta fotografías de algunas de las burritas más bellas del país son expuestas al público. Lamentablemente no pude conseguir información en línea al respecto.

El concilio universal de dioses había logrado reunir a la crema y nata de los dioses de casi todas las culturas que se habían sucedido en la historia humana. Desde los clásicos dioses griegos liderados por Zeus, quien era vigilado constantemente por su padre Crono que aún esperaba la oportunidad de vengarse.

Más allá, venidos de tierras americanas se podían ver a algunos dioses no tan conocidos pero no por ello menos poderosos: Kokopelli era el delegado de los indígenas norteamericanos, conversaba muy a gusto con Quetzalcóatl quien había llegado acompañado por Tezcatlipoca que se entretenía destruyendo todo lo que estaba frente a él.

Hacia un rincón del gran salón se veía a unos ancianos venidos de china. Hablaban entre ellos. En ese grupo podían distinguirse a Cao Guojiu Zhang y Lü Dongbin. No eran dioses realmente, pero eran inmortales. Quien no podía dejar de parlotear era Ixtab quien trataba de convencer a los demás sobre las bondades del suicidio.

Así pues, se hallaban juntas las más disímiles deidades: Dioses romanos, como no, celtas y no podían faltar los refinados dioses egipcios entre quienes destacaba Anubis, héroes y gandharvas completaban la escena.

De pronto se hizo silencio, se apagaron las lucen del salón y en la tarima montada al efecto se encendió un reflector que sólo permitía ver un círculo de luz al centro del escenario. Una mujer salió, se ubicó frente al micrófono que estaba justo bajo el haz de luz y dijo con voz tajante: – Mi nombre es Madonna, reina del pop y ahora diosa de la sociedad de consumo. El mundo no les necesita, MTV es mi templo y los dólares mi máximo poder. Ustedes no son más que historia y mitología, yo soy el ahora. La era de los dioses ha terminado. – Concluyó.

Y cuando despertó alushe todavía estaba ahí… pero el santo se había ido.

Juan Hilario se hallaba sentado, pensativo, desde que asumiera el liderazgo de la patota de los espantos extraordinarios sus responsabilidades y deberes ocupaban la mayor parte de su tiempo. Junto a su amigo El Silbón, el demoníaco perro Tureco (quien seguía con la costumbre de morderle los talones al Silbón) y Florentino, el que venciera al mismísimo Lucifer cantando coplas llaneras, habían decidido unir esfuerzos en favor de los desvalidos espantos, las almas en pena, uno que otro demonio y por supuesto todos los seres malvados. Pero ahora Juan Hilario no tenía paz consigo mismo, no lograba encontrarse, ni sentirse bien en modo alguno. Ahora todo era horrible para él.

Todos sabían lo parrandero que era Juan Hilario y lo habían designado líder de la patota justamente por eso. Pensaron que así evitarían que se fuera de rumba en vez de cumplir con sus deberes, sin embargo, el viejo Juan Hilario había llegado al colmo de la desesperación, de ahí la meditación en la que se hallaba sumergido.

– ¿Qué me le pasa Juan Hilario? – preguntó Florentino que entraba a la habitación.

Detrás de él, avanzaba a grandes zancadas El Silbón quien se quitó su gran sombrero y dejando caer su saco lleno de huesos miró a Juan Hilario con ojos escrutadores. A sus pies, Tureco el perro maldito también miró inquisidor a Juan Hilario. Sin dejar de morder los talones del sombrerúo observaba calmo y preocupado a su jefe.

– Si cámara, ¿qué vaina es? – Preguntó a su vez el larguirucho espanto, luego le preguntó a Florentino: – ¿Tu sabes que le pica al guapetón éste? Ahora no quiere hablar con nadie.

– ¿Qué carajos va a estar pasando nada par de pendejos? – Gritó Juan Hilario levantándose con brusquedad del chinchorro. Miró a sus compañeros con rabia para luego concluir: – ¡Quiero una cerveza!

Nunca debo subestimar la importancia de iniciar el acto sexual con miradas, besos y caricias repartidas uniformemente por el cuerpo del acompañante hasta el momento en el que ya no haya más que conocer en ninguno de los cuerpos. Procurando relajar los músculos de la cara, me pongo frente a frente con mi acompañante y respiro el mismo aire.

Para este punto ambos debemos tener ya una magnífica erección. Si alguno carece de ella la solución es ponerse boca abajo y permitir que el otro haga el resto, si esto no agrada, regresamos al primer párrafo. Si ninguno de los dos mantiene firmeza en sus penes, regresamos al primer párrafo. Si ella cerece de un pene, regresamos al primer párrafo recursivamente. Si hay alguna interrupción, o eventualidad, regresamos al primer párrafo.

Ahora, es imprescindible encontrar un buen punto de apoyo, pies, rodillas, y espalda son grandes equilibristas. Tomo ahora mi miembro y penetro el cuerpo que tengo enfrente procurando mantener el tallo del pene perpendicular al plano longitudinal de la zona que deseo penetrar. Ahí, a una profundidad sumamente variable, puede que haya un trozo de vida, debo evitar o procurar que sea tocado dependiendo del objetivo que quiera alcanzar.

Durante el coito se dejan venir unas ganas, unas tremendas ganas que me invitan a derramarme como una gota, que se forma vacilante en el techo bajo una tarde lluviosa, que se aferra a mantenerse en el momento y alejarse del momentum. Se sostiene al techo porque sabe que si se deja llevar transcurrirá un breve tiempo en el que lucirá su más completo esplendor para luego estallar contra el suelo y ya no ser más.

Cuando la gotita no es más, me apresuro a regresar al primer párrafo. :grin:

– ¡Me niego rotundamente, no, no y no! – Una vena palpitaba en la frente del rey Serakin que ni siquiera su negra piel lograba ocultar.

Discutía el etíope con su colega Magalath, algo ya convertido en costumbre. Entre ambos, con mirada cansada, el viejo Galgalath escuchaba la reyerta. Suspiró hondo, parecían dos niños. El anciano les dejaba tranquilos hasta que las discusiones empezaban a tornarse violentas, sólo en ese momento les detenía. Serakin siguió con su perorata: – ¿Por qué he de ser yo quien entregue el oro? Pareceré un falto de modestia, un pedante pues. ¿Por qué no lo entregáis vos? ¡Claro sólo porque soy negro!
– Pensad lo que deseéis, ya esto lo hemos hablado en oportunidades anteriores y no pienso ceder un ápice ante vuestra necedad. No entregaréis el oro, no se diga más.
– ¡Sois un crápula, un tunante, un…!
– ¡Calma señores, no os dejéis llevar por la ira! – Interrumpió Galgalath, justo a tiempo para evitar un enfrentamiento que podría llegar a las manos.
– Hagamos algo, – prosiguió Galgalath – Dejadme a mi el oro, tu Serakin llevaréis el incienso y nuestro querido Magalath llevará la mirra. ¿Qué os parece?

Algunos días después, Serakin gritaba energúmeno: – ¡Ese maldito viejo se nos fue!
– Es vuestra culpa – respondió Magalath. – Si hubierais aceptado llevar el oro, el pícaro no nos habría estafado.
– ¿Pero que iba a saber yo que se trataba de uno de esos mercaderes judíos?
– Sois un idiota, ahora no hay nada que llevarle al niño.
– Que se joda el niño. Se me ocurre que podríamos ir donde el viejo Ya’akov, yo empeñaría mi corona y con eso tendríamos suficiente oro.
– No lo se, no lo se. Mañana supuestamente llega el verdadero Galgalath. – El rostro del rey estaba marcado por la preocupación, luego siguió: – ¡Vamos, que carajos, algo nos darán por esa lata!

-Hay una gran diferencia, no se puede servir al amor sin amor-

Daban ganas a veces de formar parte de su habitación, como ser inerte para disfrutar de sus soliloquios sin que él lo supiera.

-Ya te ha pasado antes ¿qué vas a hacer hoy de diferente?- Pensó mientras hablaba con su café, a cada taza le ponía diálogos. Se enojaba con la que le quemara, Seducía la quedó mejor. Pero con todas se calentaba el frío que tenían sus manos, tratando de imaginar que eran otras manos las que provocaban el calor artificial de un amor inventado.

Así se pasó muchas horas hasta que le pasó, No supo bien cómo fue, Pero le pasó. Se enfermó, Le dio nostalgia.

Se le hizo raro al principio, La visión se le oscureció. Adjudicó el problema al paso de las horas, y la llegada de noche buena. Se tiró en el suelo hasta que se quedó dormido. Él ya no se dio cuenta, pero el color de su piel se había tornado poco a poco más oscuro, creciendo en un gris profundo. Su piel todita incluyendo sus interiores se habían vuelto de ceniza, pura ceniza; como ésa del papel quemado. Al aire le dio miedo entrar por la ventana y desmoronarlo. Se veía quietecito, calladito, ojos cerrados, tirado en el suelo; un cuerpo de ceniza. Para él pasaron cuatro días, pero la nostalgia le mató en dos horas nada más. Se hubiera quedado bonito así como estaba, pero el hubiera no aplicó: Entraron los renos. Uno de ellos acarició la figura con su nariz incauta y deshizo parte de la cara que se tornó en un derrumbamiento de arena grisácea. Los demás tras oler un poco más la figura de ceniza y al pensar que no era él, se lo comieron

:wq!

Antes de dar otra arbitraria vuelta al Sol, ocurre uno de los rituales humanos más pintorescos: El cumpleaños de uno de sus personajes más importantes. Uno pensaría que lo adoran, pero en realidad los humanos tienden a adorar a ciertas coníferas. Otros rituales incluyen: el intercambio de regalos inútiles, el consumo de alcohol y animales galliformes, y el ataviado de sus refugios con luces y colores.

-Pinche viejita, ahora si va a ver, llevo once meses preparando esto.

-Ya cálmate, a ella ni le importa, está sola, deja que se divierta adornando su casa, es más, yo creo que este año no va a hacer nada, ni lucesitas ha puesto.

-¡La dejo! pero el chiste es compartir la navidad ¿no? La comparto adornando mejor la casa, para que todos vean que somos más buenos.

-¡Pero el pavo ya es mucho!

-¡Ya te lo expliqué!, los pavos que te venden están bien chiquitos, parecen pollos. Es mejor comprar uno y engordarlo hasta que esté como Dios manda.

-¡Pero es demasiado! me da miedo salir al patio de atrás, se come todo, te apuesto a que si le traemos uno de esos pavitos que dices, se lo come.

-Cállate y ve por el pino. Y que sea natural.

El placer de la pelea no sólo es dado por vencer, sino por ver humillado al contrincante.

-Despiértate, ¡rápido!

-…¿eh? ¡¿Qué tienes?! ¿Qué pasó?

-¡Nos robaron!

-No la chingues, ¿qué se llevaron?

-¿Pues qué más? ¡El pavo!

-Ay, que bueno que pudieron venir. Si vieran que me paso la navidad sola. Por eso la cena, para invitar a todos los vecinos, compartir la navidad y este pavo tan grandote.

Cerró la última página del libro y lo invadió la incertidumbre. La necesidad de saber sobre el creador de esas líneas llenas de dolor, le generó una angustia que no podía contener. Aunque era bien sabido de lo peligroso que era indagar en los libros prohibidos, él no pudo evitar robar el ejemplar de la vieja librería de la escuela y comenzar a leerlo para saciar su curiosidad.

Orestes había escuchado de una pequeña librería donde podía encontrar manuscritos muy antiguos. Quizás ahí encontraría las respuestas que tanto anhelaba. Caminó por horas en el barrio viejo. Desde una esquina divisó, sobre el dintel de una puerta, un símbolo que revelaba la ubicación de la librería.

Sin reparar por la ausencia del encargado del negocio, entro de prisa; se dirigió a los estantes del fondo. Un raro instinto le decía que ahí encontraría lo que buscaba. Los lomos de cuero roído salían de forma desordenada de un estante. Orestes tomó un libro al azar y comenzó a ojearlo. Al tratar de ver en su interior, las páginas estaban en blanco. Tomó el siguiente libro y se encontró con lo mismo; después tomó otro y otro, sin éxito. Su ansiedad se volvió insoportable, su deseo por encontrar respuestas alimentaba su imaginación.

Casi al borde de la locura toma un ejemplar de apariencia similar a la del libro que lo había perturbado. Al ojearlo, en lugar de hojas en blanco, mostraba ilustraciones y párrafos como los de la copia que él tenía. A diferencia del ejemplar que había hurtado, éste en la última página mostraba el nombre del autor: Orestes Vön Demutch.

Un zumbido atraviesa sus oídos, siente como su vida se escapa del cuerpo con una extraña sensación de bienestar.

Orestes se desploma sin vida en el piso.

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Pues el NaNoWriMo de este año terminó el pasado viernes 30 con los siguientes resultados. De los metatexteros, Lilianthenerd (ya retirada del taller, creo) y su servidor terminamos las 50, 000 palabras. El maestro controlZape dió buena pelea con aproximadamente 35, 000, así como hizo Pirer, quien está inscrito en el taller pero que no ha participado.

 

Muchas gracias a todos los que se decidieron a acompañarnos por allá y esperamos tener mayor participación el próximo año.

 

En otras noticias, me contactaron de la BBC de Londres (no se como, aunque supongo que por eso son reporteros, je) para dar unas declaraciones acerca del NaNoWriMo de este año. La entrevista fue extensa e incluso leí fragmentos de la novela de controlZape y de la mia, pero terminaron por editarlos, desgraciadamente.

 

Pueden escuchar el podcast con mi entrevista aquí y leer todo el chisme en mi blog, por acá.

 

Saludos, detectives.

 

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Como pueden ver, soy un robot de pocas palabras. Pero quería aprovechar este espacio para agradecer su participación en el primer ejercicio.

 

Las visitas, el número de participantes inscritos y el número de comentarios (¡más de 1000!) han rebasado, totalmente, nuestras expectativas.

 

Este viernes se publicará el siguiente ejercicio y después de ese, en un par de semanas se publicarán los lineamientos para escribir el tradicional (data desde la versión 1.0 de metatextos) cuento navideño.

 

Saludos a todos y gracias por participar.

 

(La ilustración la obtuve de aquí)

* Para registrarse, debes hacerlo desde la página de registro.
* Recuerda llenar tus datos correctamente. Una persona anotó mal sus dos e-mail y por eso no llegaba la contraseña a ninguno de sus correos. Revisa bien antes de mandar tu registro.
* También, recuerda como anotas tu nombre de usuario. Este dato para el sistema, es sensitivo a mayúsculas y minúsculas. Es decir, el sistema no piensa que AnOnImO, anonimo y Anonimo, son el mismo usuario, sino tres distintos. Si registras tu nickname con una mayúscula de inicio, así debes entrar.
* Si por algún motivo no has recibido tu contraseña, checa en la carpeta de “spam”, puede que se haya ido ahí por error.
* Si de plano, nada de esto resuelve tus dudas, entonces mándame un email o agrégame al msn, para tratar de arreglarlo en el momento. (arboltsef arroba hotmail.com)

Ahora que tenemos nueva casa y nueva temporada, tenemos también un par de nuevas reglas.

  1. Aquellos textos que excedan el limite de 300 palabras serán publicados en una categoría especial, que tiene por nombre tentativo “pasados” les sugerimos usar el contador de WORD, pero tambien contamos con uno en el taller, si hacen clic en “guardar y seguir editando” aparece el numero de palabras usado abajo del titulo de su relato.

  1. Aquellos textos que lleguen DESPUES del deadline acordado, seran puestos en una ignominiosa categoría que tiene por nombre tentativo “atrasados”

En unos momentos, más información.

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