absurdo

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“Ya no puedes ir a ningún lado sin tener que escuchar interminablemente canciones de navidad”, -dijo, mientras recibía su coche del valet parking saliendo del restaurante. “Y lo peor de todo, Rodolfo, es que de tanta repetición se le pegan a uno en la cabeza. Justo el otro día venía tarareando una de ellas y cuando me di cuenta, me dio tanta vergüenza que pensé en darme un tiro a la cabeza. ¡Yo! De todas las personas, ¿yo? ¿murmurando la letra de una canción infantil?”

“¡Qué cosas piensas!”, - respondió Rodolfo con una sonrisa. “¿Qué canción causó esta avalancha neuronal?”

“Una del fulano ese… Lalo Guerrero…” Las últimas palabras las pronunció en voz baja, sentía sus mejillas ruborizarse por la confesión, así que decidió cambiar de tema. “¿Sabes qué se me hace fascinante, Rodolfo? Los sinónimos. Me parecen un gran invento, además de una maravillosa adición a la lengua”.

Rodolfo, tomándole la mano, rió diciendo.- “Ay, chaparrita, me gusta que me haces reir”.

“Chaparrita tu madre, y no te rías cuando discuto algo serio.”

“OK, hablemos de sinónimos entonces. ¿Sabes que los sinónimos no siempre son intercambiables?”

“¿Estás loco? Si esa es la función y razón de existir de los sinónimos.”

“Si, pero hay palabras que no puedes reemplazar, como por ejemplo, las que componen la letra de una canción. Usando sinónimos se convierten en una cosa ridícula.”

“Bueno, Rodolfo, hay canciones que ya son ridículas. ¿No escuchaste mis quejas sobre los villancicos y similares?”

Rodolfo, cantando, “Cencerro sobre cencerro, y sobre cencerro la unidad, asómate a la ventana verás al infante en su cuna…”

María, interrumpiendo, “Rodolfo, ¡basta!, no me hagas reir, ¿no ves que estoy de mal humor?”

Rodolfo, cantando nuevamente, “Crepúsculo de concordia, tinieblas de cariño, todo duerme en derredor…”

María, aprovechando la luz roja del semáforo lo besa. “Rodolfo, ¿sabes lo difícil que es ser novia de alguien con tu nombre en estas fiestas?, especialmente con tus habituales catarros”.

“Diles a mis papás en la cena de mi cumpleaños, no es mi culpa que a mi en lugar de la cigüeña me haya traido Santa Claus”