DESAPARECIDOS DEL TLÖM
─¡Jumanji, Jumanji, Jumanjiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…!
─Pero si serás pendejo, man’to. Éste es el “anclo american enciclopedí”
─¿El queeeeeeeé?
─Una enciclopedia bien acá, me la vendieron en Donceles a un precio módico y re considerado, osease, bara bara.
─Órales, pues qué, muy finuras ¿no?
─Es mágico, güey. Te habla sobre tierras perdidas, chanse y petroleras, es más sicoloco que los de Moscovici y sus Minorias, más filoso que el Rius, es como un libro maldito.
─A verlo…¡Nah! Si ni dibujitos tiene, puros pinches mapitas carnal, ah de ser pirata. Y hasta huele a chaquetitas. Pa’mí que te vieron la cara manto.
─Nel, a lo que huele es al Tulum-tulún y si no me crees préndete el porro mait.
…
─Tsssssss, es verdaaaaá, todo es distintivo, cognitivo, superfluuuuuuuuuuu-o.
─Mira la luz, es bella, siniestra luz que nos alcanza, fría lluvia que golpea mi cara, como la triste mirada de mi ventana.
─¡Qué profundo eres, carnalgas! Hasta parece que escribes en el Metatextos.
─A huevo chicharrón con pelos verija de gato ¿quieres un taco?
─Nel… Bueno, sí.
─Güeeeeeeeeeeeey, el libro no es portavasos.
─Pss qué mamón. Ésta madre ‘tá re buena, ah de ser Argentina
─Argentina tienes el Borgues.
─¡Ya no seas tan puto y dame un beso!
….
Entonces desaparecieron del planeta Tepiteño y la Guerrero, el mero Chilangón. El mundo será Tulum casi junto a Cancún, donde abundaban las botellitas de coñac. Yo no hago caso, yo sigo manoseando a las putas de los hoteles de Tlalpan.
