Para JEMR
espero que en la inexistencia exista la conciencia
Una disculpa a Douglas Adams por la insolencia de haber usado su título tantas veces durante este año.
Se acerca 23 de marzo, no sólo viene acompañado con el inicio de la primavera, las flores y el endemoniado calor, también la nostalgia forma parte de la caravana. Se cumplirá un año desde que este despreciable e insignificante planeta azul verdoso dejo de engalanarse con la presencia de alguien, a quien en vida nunca le dije: “te amo”.
No narrare lo bueno, lo malo ni lo feo de mi hermano mayor, eso ya lo hice.
Lo conocí lo suficiente y al mismo tiempo tan poco, todavía me siento endeudado y egoísta.
La imprudencia nos lo arrebato.
Aún después del funeral, no estábamos listos para dejarlo ir. Un domingo lo enterramos, según la costumbre del lado materno, y un lunes intentamos retomar nuestras vidas. No sé si fueron cinco minutos, no importa. En la madrugada me despertaron los sollozos de La Jefa, quién se levanto para preparar el desayuno y el lunch a mi carnal, fue en ese instante cuando nuestras conciencias alcanzaron a la realidad. El mundo que conocíamos terminó justo ahí. No lo dijimos, pero todos lo entendimos: Se nos fue alguien y no volverá.
Toda la familia está preparándose para este aniversario luctuoso. La tristeza me embarga y me hace adoptar tendencias EMO, las de quequedrilo se generan espontáneamente y no puedo evitarlo.
Pedro me dijo: Las cosas pasan xk tienen k pasar d lo contrario no pasarian y lo unico k puede hacer uno es aprender a vivir d esta manera nos guste o no.
Y se lo agradezco.
Por favor, dispénsame compañero metatexteño, por tomarme la libertad de desahogarme en este espacio.
